RECIBIDO POR EL MINISTRO DE EXTERIORES

El irreverente Trump sacude el protocolo de Buckingham: insulta al alcalde y a la duquesa

El presidente Donald Trump llamó "perdedor" al alcalde de Londres y calificó a la duquesa de Sussex de "desagradable" en una entrevista. Todo un terremoto protocolar en Buckingham

Foto: Trump y su esposa llegan a Londres. (EFE)
Trump y su esposa llegan a Londres. (EFE)

El consejero de Seguridad Nacional estadounidense, John Bolton, asegura que Donald Trump dice y hace lo que quiere. En definitiva, con él es imposible ceñirse al guión. El problema es que en el Reino Unido la coreografía protocolaria está milimétricamente diseñada. Por lo que el baile en Palacio no está siendo nada fácil.

El norteamericano ha llegado cual elefante en una cacharrería a Londres con una visita de Estado cargada de polémica. El Air Force One ni siquiera había tocado suelo cuando ya estaba utilizando Twitter, el mejor diapasón de sus obsesiones, para arremeter contra el primer alcalde musulmán de la capital británica, Sadiq Khan, al que ha llamado “incompetente” y “perdedor”.

[Trump: el elefante en la cacharrería de la familia Real británica]

El pasado domingo, en un artículo divulgado por el dominical 'The Observer', el alcalde de Londres había comparado el lenguaje utilizado por el mandatario estadounidense para movilizar a sus seguidores con el de "los fascistas del siglo XX". Además, Khan criticó los honores con que Trump está siendo recibido en el Reino Unido.

El irreverente Trump sacude el protocolo de Buckingham: insulta al alcalde y a la duquesa

El cruce de acusaciones no ha facilitado exactamente la bienvenida a Isabel II, que estos tres días se convierte en anfitriona del mandatario norteamericano. Por cierto, el saludo ha venido con apretón de manos, ninguna reverencia, tal y como estipula el protocolo estadounidense. Aunque la manera en la que Trump ha cogido su mano ha dado mucho de qué hablar.

En cualquier caso, la primera toma de contacto no ha sido tan desastrosa como la del año pasado durante su visita de trabajo, donde el presidente llegó tarde a la cita con la monarca -motivo casi de exilio con la estricta puntualidad británica- y caminó por delante de ella -algo completamente inaudito-.

Ya es habitual que la controversia persiga al mandatario estadounidense más allá de sus fronteras. Antes de viajar a Reino Unido, la gira de Trump por Japón también tuvo su polémica protocolar. La Casa Blanca pidió a la Armada "poner fuera de la vista" el buque de guerra USS John S. McCain, nombre del fallecido senador republicano que se convirtió en uno de sus mayores detractores del presidente. Ante las críticas de políticos y militares, Trump aseguró que no estaba al corriente de la solicitud, que calificó de "bien intencionada".

Un mes antes de asumir el cargo en 2016, Trump generó titulares internacional al hablar por teléfono con la presidenta de Taiwán. La llamada rompió décadas de protocolo nacional y convirtió a Trump en el primer presidente estadounidense que conversa con un líder taiwanés desde 1979, cuando Washington cambió sus lazos estratégicos de Taipei a Pekín.

Honores y protestas

La soberana, de 93 años, se ha reunido con 12 de los 13 presidentes de los Estados Unidos que han pasado por la Casa Blanca durante su reinado. Aunque tan solo George W Bush, en 2003, y Barack Obama, en 2011, habían sido recibidos previamente con todos los honores y pompa real.

A diferencia de sus predecesores, Trump no se alojará en el Palacio de Buckingham, sino en la residencia del embajador norteamericano, en el centro de Londres, bajo estrictas medidas de seguridad. Las protestas se esperan masivas, como ya ocurrió el año pasado, cuando las manifestaciones costaron a Scotland Yard aproximadamente 18 millones de libras, de las cuales 7,9 millones de libras fueron reembolsadas luego por el Ministerio del Interior.

Asimismo, Trump tampoco se dirigirá al Parlamento como lo hicieran Bush y Obama, ya que el propio presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, ha asegurado que no se ha ganado tal honor.

Respecto a las reuniones a nivel político, aparte del encuentro que mantendrá el martes con la aún premier Theresa May, ningún representante de la oposición ha querido mantener con el norteamericano ni siquiera un té de cortesía.

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Por lo que sus contactos con el entorno de Westminster se ceñirán a los contados tories que han confirmado asistencia para el banquete de gala que tendrá lugar esta noche en Palacio. Entre ellos, estará el ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, y el responsable de Medio Ambiente, Michael Gove, ambos contrincantes en las primarias a las que se enfrenta ahora el Partido Conservador para elegir nuevo primer ministro.

¿Dónde está el díscolo?

En la lista de invitados no hay ni rastro de Boris Johnson. Sería complicado justificar su asistencia al no formar parte ya del Gabinete. Aunque Trump no ha tenido inconveniente ni tapujos a la hora de asegurar que el excéntrico político es su favorito para mudarse a Downing Street. ¿Para qué seguir el guión y no inmiscuirse en asuntos de Estado de otros países?

En la cena de esta noche, otra de las grandes ausencias será la de la duquesa de Sussex. En su época como actriz, antes de casarse con el príncipe Harry, la norteamericana Meghan Markel fue sumamente crítica con el presidente acusándole incluso de misógino, por lo que su baja de maternidad no ha podido ser más oportuna. Trump ha llegado a calificarla de “desagradable” en una entrevista con 'The Sun'. Ahora asegura que todo se trata de “fake news”, aunque la grabación está ahí. En definitiva, una jornada con la familia real de lo más amena.

Los Trump recibido en Londres. (Reuters)
Los Trump recibido en Londres. (Reuters)

Una vez completado los honores de rigor, la soberana ha ofrecido un almuerzo con Trump y la primera dama, Melania, para después acudir juntos a la Galería del Palacio y allí disfrutar de una exhibición con objetos de la Colección Real que son de relevancia histórica para Estados Unidos.

Por la tarde, el norteamericano tomará el té con el príncipe Carlos y su esposa, Camilla, duquesa de Cornualles, en la residencia de Clarence House. No sería apropiado que ninguno de los dos recordara las declaraciones que Trump realizó en 1997. Meses después del accidente de tráfico que le costó la vida a lady Di, el millonario concedió una entrevista al presentador Howard Stern que le preguntó si se hubiera acostado con ella. "Claro que sí. Ella era muy bella. Era tan guapa como una modelo", manifestó. Las malas lenguas aseguran incluso que Diana se llegó a sentir acosada por el magnate.

Tampoco es que el norteamericano y el heredero a la corona tengan especialmente cosas en común. Sus puntos de vista sobre el cambio climático no pueden ser más contrarios. En cualquier caso, según el protocolo, es el invitado en estos casos quien decide los temas a tratar. Y con Trump se convierte en tarea imposible hacer predicciones.

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