Los talibanes empiezan la 'caza' de funcionarios: "Por favor sacadme, no quiero morir"
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Miedo entre los funcionarios del gobierno

Los talibanes empiezan la 'caza' de funcionarios: "Por favor sacadme, no quiero morir"

Ahmed es un exfuncionario del gobierno afgano. Teme por su vida ahora que los talibanes han empezado la 'caza' puerta a puerta. Pide a España que le incluya en la lista de evacuación

Foto: Talibanes patrullan las calles de Kandahar, Afganistán (EFE)
Talibanes patrullan las calles de Kandahar, Afganistán (EFE)

Ahmed* lleva seis días escondido. Cambiando de casa en casa, ocultándose de los talibanes que pululan por las calles de Kabul armados con sus fusiles. Apenas come al día, tiene miedo de salir a una tienda y ser reconocido y detenido. Solo quiere salir del país. "No quiero morir, no puedo estar más aquí, no quiero tampoco arriesgar la vida de mi familia por haber trabajado en el Gobierno", lamenta Ahmed* en español por teléfono desde Kabul a El Confidencial. Él es uno de los centenares de funcionarios del gobierno afgano que no ha conseguido huir del país y se temen ahora objetivo prioritario de la venganza de los talibanes. Pide a España que le incluya en la codiciada lista de pasajes en los vuelos de evacuación para salvar la vida. "Si has trabajado para el gobierno central, si te encuentran te matan".

Los talibanes han prometido una amnistía general, incluso para los que trabajaron para "el corrupto gobierno de Kabul", la administración del expresidente Ashraf Ghani. "Hemos perdonado a todos por el beneficio y la estabilidad en Afganistán. Hay una amnistía general, por lo que no habrá hostilidades", afirmó en la primera rueda de prensa de los talibanes en el palacio presidencial Zabihulla Mujahid, portavoz del grupo. Zabihulla Mujahid apelaba al nuevo rostro 'pragmático' y moderado que están intentando vender los talibanes: que quieren gobernar Afganistán y para hacerlo necesitan a los funcionarios ya existentes, sin pasarlos a cuchillo.

Foto: Protestas en Afganistán (EFE)

Pero, según un reciente informe de una agencia de inteligencia noruega elaborado para Naciones Unidas, líderes talibanes han comenzado a elaborar una 'lista negra' de nombres y habrían ordenado a los milicianos 'dar caza' a aquellos que trabajaron con las fuerzas occidentales o en puestos clave de la Administración afgana. "Los talibanes están intensificando la persecución de todos los individuos y colaboradores del antiguo régimen y, si no tienen éxito, atacan y arrestan a las familias y las castigan de acuerdo con su propia interpretación de la ley islámica", dice el informe del Centro Noruego para Análisis Globales RHIPTO, fechado el miércoles y al que ha tenido acceso la agencia Reuters. RHIPTO habría tenido acceso a cartas de la comisión militar de los talibanes dando estas instrucciones a sus milicianos.

Ya empiezan a informarse de las primeras víctimas de la purga talibán. Este viernes, la cadena alemana Deutsche Welle informaba de que los talibanes habían asesinado a un familiar de un periodista de la cadena en Afganistán, en una redada contra el profesional, que se ocultaba en otra localización. Según la DW, los talibanes lo buscaron casa por casa, y finalmente mataron a tiros a un familiar e hirieron gravemente a otro. Los islamistas habrían allanado casas de al menos tres de sus periodistas. "Están yendo puerta a puerta", buscando a mujeres periodistas, activistas o que participaron en política, "y pintando las puertas con pintura brillante para señalar que esta 'es una casa a la que tenemos que regresar'", afirmaba una periodista afgana en la BBC.

placeholder Milicianos talibanes patrullan por las calles de Kandahar (EFE)
Milicianos talibanes patrullan por las calles de Kandahar (EFE)

Ahmed* está convencido de que su nombre está en esa lista. Él trabajaba como subdirector de Administración y Servicios de la oficina del Consejo de Seguridad Nacional del Gobierno desde enero de 2020. "Estamos en riesgo, porque siempre estuvimos contra los talibanes. Estábamos muy cerca del presidente, y éramos muy activos, en nuestras redes sociales [que deja un rastro], en nuestro trabajo diario, contra ellos". El domingo, con la caída de Kabul y la entrada de los talibanes en el Palacio Presidencial, tuvo que huir a toda prisa de sus oficinas, sin tiempo para ni intentar destruir algún archivo de personal que lo señale directamente, con nombre, teléfono y localización de su casa. "Claramente ellos van a encontrar con esos documentos, esos datos y buscarnos", lamenta.

"Los que ya salieron bien, están vivos. Pero los que seguimos dentro van a venir a por nosotros: tienen cómo es mi cara, el color de mi cabello, de la barba, mi número de teléfono, mi correo... Tienen todos mis datos. Algunos de nuestros compañeros ya están trabajando para los talibanes, soy objetivo".

Huir de Kabul

A pesar de haber colaborado de vez en cuando como intérprete de las tropas españolas, su nombre no está en la selecta lista de unas 800 personas que manejan el Ministerio de Defensa y el de Asuntos Exteriores español. En una entrevista este viernes, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, garantizó que se evacuarían a todos 'nuestros afganos', aquellos que colaboraron directamente con las tropas o con la embajada española en Kabul. Una petición pública, organizada por una española que lo conoce personalmente, intenta recoger firmas para que Ahmed* y su familia (otras cuatro personas) también puedan ser evacuados. Ha pedido ayuda a Colombia, donde aprendió español y mantiene lazos personales y comerciales, pero la Cancillería le ha negado ayuda, señalando que no hay más colombianos que evacuar de Afganistán.

Mientras los países europeos aceleran la evacuación de los trabajadores afganos (y sus familias) que colaboraron o con sus embajadas o las tropas, cientos de personas quedan en un limbo, entre el miedo a la espada de los talibanes y la falta de una relación contractual específica con las potencias occidentales. Varias campañas han conseguido la evacuación de algunos periodistas o activistas afganos, pero otros tantos quedan todavía a merced de los talibanes. Y los funcionarios del antiguo gobierno están especialmente en peligro.

Ahmed ya ha sufrido a los talibanes, incluso antes de la ofensiva. Hace dos años, su novia, activista y trabajadora humanitaria, fue asesinada con un coche bomba. "Un día, a las 7:15 cuando salió de su casa, [el coche] explotó y murió". Si Ahmed, con formación en negocios internacionales, tenía antes muchos planes y proyectos para el futuro de Afganistán, la perspectiva de un gobierno talibán echa todo por tierra. "No queremos huir de Afganistán, pero no queremos morir. Tengo 31 años, muchos planes, muchos proyectos para el futuro de este país. Por favor que se pueda hacer algo. No quiero morir", termina en un mensaje de audio de Whatsapp.

*El nombre de Ahmed ha sido cambiado por seguridad. Si quieres firmar por su evacuación, aquí.

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