Israel sin Gobierno y Palestina al límite: así crece el espectro de la intifada TikTok
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decenas de muertos, cientos de heridos

Israel sin Gobierno y Palestina al límite: así crece el espectro de la intifada TikTok

La escalada de la violencia en Jerusalén llevaba anunciándose semanas. Los bandos sabían qué día y a qué hora se iban a enfrentar. Dónde y cómo

placeholder Foto: Cohetes disparados desde Gaza. (EFE)
Cohetes disparados desde Gaza. (EFE)

La escalada de la violencia el lunes en Jerusalén llevaba anunciándose semanas. Los bandos sabían qué día y a qué hora. Dónde y cómo. Una coreografía bélica anunciada al detalle que ha acabado con el mayor enfrentamiento entre israelíes y palestinos en dos años. Al menos 24 palestinos han fallecido, nueve de ellos niños, y hay cientos de heridos. En Israel, un cohete lanzado desde Gaza ha matado a dos mujeres, que se han convertido en sus primeras dos víctimas mortales.

Mientras, el inestable contexto político a ambos lados de la frontera -con Israel rumbo a unas quintas elecciones y Palestina cancelando de nuevo las suyas- hacen temer que ciertos intereses personales reaviven el conflicto en la región alimentando el espectro de la llamada 'intifada TikTok'.

Los ánimos en Jerusalén, ciudad sagrada para judíos, musulmanes y cristianos, se venían calentando desde el comienzo del Ramadán el pasado 12 de abril. En esas semanas hubo choques esporádicos entre israelíes y palestinos por las restricciones sanitarias para acceder a los sitios de culto -con algunos episodios alarmantes como una manifestación de extremistas judíos que entró a la Ciudad Vieja al cántico de "muerte a los árabes"-. A comienzos de mayo, los enfrentamientos se intensificaron por los planes de desalojo de varias familias palestinas del barrio de Sheikh Jarrah, en el este de la ciudad. El viernes y sábado de la semana pasada, la violencia se trasladó a la Explanada de las Mezquitas, o Monte del Templo, dejando centenares de manifestantes y una veintena de policías heridos. Pero todos sabían que la gran colisión sería este lunes a las 08:00 horas.

El 10 de mayo, Israel celebra el Día de Jerusalén, una polémica festividad que conmemora la anexión de la parte este de la ciudad -que los palestinos reclaman como capital de un futuro Estado- durante la Guerra Árabe-Israelí de 1967. Para celebrar la efeméride, varios grupos ultranacionalistas de extrema derecha habían planeado una marcha por la Ciudad Vieja que los palestinos veían como una provocación. Pese a la creciente presión en las calles, el primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, hizo poco por templar la situación. Solo minutos antes de que comenzara la marcha, las autoridades ordenaron cambiar la ruta para evitar un choque frontal.

Pero los palestinos ya se habían atrincherado en la zona, donde habían acumulado piedras para repeler a los manifestantes. A las 8:00 horas, los antidisturbios israelíes entraron para desalojar el área disparando balas de goma, granadas aturdidoras y gases lacrimógenos a los palestinos, que a su vez les lanzaban pedradas, sillas y fuegos artificiales. Algunos buscaron refugio en la mezquita de Al Aqsa -el tercer lugar más sagrado del Islam-. Al final, el choque dejó casi 400 palestinos heridos y más de 20 agentes israelíes lesionados, según la Media Luna Roja y la policía. Este enfrentamiento, que todos daban por ineludible, era la señal para una nueva escalada anunciada.

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Grupos nacionalistas israelíes participan en la jornada del Día de Jerusalén. (EFE)

Las brigadas de Ezzeldin Al-Qassam, el brazo armado de los militantes islamistas de Hamás, habían amenazado con atacar Israel si no retiraba a sus fuerzas de seguridad de la mezquita de Al Aqsa y otras áreas de Jerusalén Este y liberaba a los detenidos en las recientes protestas a las 18:00 horas del lunes. A unas condiciones inasumibles le siguió un resultado inevitable. Poco después de cumplirse el plazo, docenas de cohetes fueron disparados desde Gaza en varias rondas impactando en algunas casas a las afueras de Jerusalén -la primera vez desde 2014- y otras zonas pobladas sin dejar víctimas. Anticipando este resultado, el Ejército israelí había cerrado varias carreteras y áreas fronterizas con la Franja de Gaza, el territorio bajo control de Hamás.

La última nota de este movimiento 'in crescendo' fue el escándalo de las sirenas antibombardeo en Gaza ante la inmediata -y esperada- retaliación israelí. Aviones de combate israelíes lanzaron varios ataques aéreos sobre la Franja, dejando al menos 24 víctimas mortales, incluyendo nueve menores, y 103 heridos, según fuentes sanitarias palestinas. El Ejército israelí solo confirmó en un comunicado haber abatido ocho operativos islamistas. Hamás se atribuyó el ataque más tarde asegurando haber lanzado al menos un centenar proyectiles, aunque el sistema antimisiles israelí Domo de Hierro interceptó la mayoría. El saldo hace de este choque el más mortal desde los ataques aéreos de 2019, cuando el ataque contra dos soldados israelíes por un francotirador palestino acabó en una espiral de varios bombardeos y miles de cohetes que dejó 25 palestinos y cuatro israelíes muertos.

Intifada TikTok

Poco después del choque comenzó el acostumbrado cruce de acusaciones entre dos enemigos que llevan décadas en conflicto. Los palestinos denunciaron que la policía israelí entró en un sitio sagrado en un momento sagrado y comenzó a disparar sin mediar provocación. Las autoridades israelíes dijeron que la policía usó la fuerza como último recurso ante los ataques palestinos, que iniciaron las hostilidades lanzándoles piedras. Las imágenes difundidas en medios de comunicación y redes sociales tan solo muestran escenas de caos. Manifestantes con fieles indistinguibles corriendo por la explanada. Las fuerzas de seguridad repartiendo y recibiendo. Humos, gritos y algún fuego.

Foto: Llamas sobre Palestina. (Reuters)

“¿Por qué han tenido que atacar la mezquita Al Aqsa durante Ramadán?", se lamentaba Khaled Zabarqa, un abogado de 48 años que estaba rezando en el templo antes de salir corriendo cuando comenzaron los disparos. “La mezquita es un lugar sagrado para los musulmanes. Israel está comenzando una guerra de religión", agregó Zabarqa en declaraciones a 'The New York Times'.

"Israel responderá con gran fuerza", dijo por su parte Netanyahu. "No toleraremos ataques en nuestro territorio, en nuestra capital, contra nuestros ciudadanos y nuestros soldados. Cualquiera que nos ataque, pagará un alto precio", aseguró. Además, el mandatario aseguró que su Gobierno continuará edificando en toda la ciudad, incluyendo la zona ocupada de Jerusalén Este, lo que hace prever que los enfrentamientos seguirán.

Foto: Una de las escaleras de salida del recinto, donde se provocó la estampida. (Reuters)

También, como es habitual cada vez que la violencia se recrudece en la región y llega a los titulares de la prensa internacional, los analistas y expertos comienzan a especular sobre una posible intifada -un levantamiento general de los palestinos contra la ocupación israelí-. Muchos han trazado paralelismos con la segunda intifada, que también comenzó en la Explanada de las Mezquitas tras una visita del entonces líder de la oposición -y luego primer ministro- Ariel Sharon. Ese conflicto se prolongó durante cuatro años y se calcula que murieron en torno a 3.000 palestinos y un millar de israelíes, aunque las cifras, como todo en este conflicto, están en disputa.

Sin embargo, la situación se parece más a la ola de apuñalamientos y violencia de 2015-2016, conocida como 'la intifada de los cuchillos', que dejó más 235 palestinos muertos y 38 israelíes, de los que 31 eran civiles, en un reguero de enfrentamientos que se prolongó más de un año. En esa oportunidad, las redes sociales fueron clave para que algunos líderes palestinos incitaran a la violencia en apasionados e incendiarios discursos que fueron virales. Miles de posts se regaron por Facebook y Twitter instando a los árabes a apuñalar judíos. Estos días, el canal es TikTok.

Todos la están llamando la intifada TikTok”, dijo Tehilla Shwartz Altshuler, analista senior del Instituto Israelí de la Democracia, explicando cómo los jóvenes palestinos utilizaron la aplicación china de videos cortos para difundir enfrentamientos con ultranacionalistas judíos. “Tan solo estamos viendo la punta del iceberg", aseguró a The Jerusalem Post.

Cortinas de humo y vacíos de poder

La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación. La Unión Europea ha pedido el cese "inmediato" de las hostilidades. "El lanzamiento de cohetes desde Gaza contra población civil en Israel es totalmente inaceptable y alimenta una dinámica creciente", ha señalado este lunes, en un comunicado, un portavoz del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), quien ha recalcado que "todos los líderes tienen la responsabilidad de actuar contra los extremistas". Por su parte, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, dijo que "todos los bandos necesitan desescalar" la violencia en Oriente Medio. La ministra de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación española, Arancha González Laya, ha defendido este martes que se debe "proteger la vida de los civiles" tras reconocer su "preocupación" por la escalada de violencia.

Sin embargo, la situación política es muy inestable en ambos bandos y se combina con el año de crisis sanitaria y económica desatada por la pandemia. Israel parece haber caído en un bucle electoral infinito. El país va rumbo a sus quintas elecciones en poco más de dos años después de que los comicios del pasado mes de marzo no lograran, de nuevo, alumbrar un posible gobierno estable. Netanyahu, en el poder desde 2009, ha sido incapaz de formar una coalición en la Knéset, el atomizado parlamento israelí. Para 'Bibi' se trata de algo más que de supervivencia política. Fuera del poder le esperan varias causas judiciales, incluyendo soborno, fraude y ruptura de confianza; cargos que él niega, pero que serían más fáciles de enfrentar desde la oficina de primer ministro.

Foto: Carteles electorales en Bnei Brak, Israel. (Reuters: Ammar Awad)

Entre los palestinos la situación es incluso más límite. El líder palestino, Mahmud Abás, volvió a aplazar el mes pasado los comicios legislativos que estaban previstos para mayo -y los presidenciales para junio- que tienen más de 10 años de retraso. La decisión, que Abás justificó en la dificultad para votar en Jerusalén, provocó la ira de varios movimientos opositores como los islamistas de Hamás, que la calificaron de "golpe de Estado". Los palestinos llevan 15 años sin acudir a las urnas con una creciente desconfianza hacia las instituciones. Muchos vieron en el movimiento una jugada de Abás, en el cargo desde 2005, para evitar la derrota de su partido, Fatah, debilitado por varias escisiones, ante el frente unido de los islamistas.

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Foto: Reuters.

Además, los palestinos han resultado especialmente golpeados por la pandemia y molestos con la gestión de sus autoridades. Pese a los confinamientos y medidas, los hospitales bajo autoridad palestina están al borde de su capacidad y, al contrario que Israel, carecen de los medios para desplegar una campaña de vacunación al ritmo del país vecino. Las críticas de la población se multiplicaron después de que la Autoridad Palestina reconociera que un 10% de las pocas vacunas recibidas -donadas por China y Rusia- fueron a personalidades y amistades de los políticos.

Así que ambos tienen interés en mostrar fuerza, pero sin que se les vaya de las manos. Sin embargo, el agravio persiste y podría degenerar en un conflicto más profundo. Los palestinos denuncian que las expulsiones del barrio Sheikh Jarrah son ilegales y constituyen una "limpieza étnica" en la ciudad. Los residentes llevan años quejándose por las restricciones israelíes para otorgar permisos de construcción en la zona que los obligan a abandonar Jerusalén o a construir viviendas ilegales que serán demolidas.

Algunos organismos como la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (OHCHR) han pedido a Israel que detenga estos desalojos, solicitados por entidades de colonos judíos que reclaman la propiedad de las viviendas desde antes de 1948, cuando se fundó el Estado de Israel. Pero no parece que vaya a ser el caso. La Corte Suprema de Israel tiene pendiente un fallo sobre seis familias que se han convertido en símbolo de este conflicto. Aunque la vista estaba prevista para el domingo, finalmente se aplazó para evitar inflar aún más los ánimos, pero se producirá en los próximos 30 días y todo parece indicar que respaldará a los colonos.

"Se lo digo claramente a nuestros mejores amigos", avisó Netanyahu el lunes tras los disturbios: "Toda Jerusalén es la capital eterna de Israel y continuaremos construyendo en ella, en todos sus vecindarios, como cualquier otra nación que construye y desarrolla su capital".

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