Von der Leyen y 'el señor de los decretos': así es la Turquía de Erdogan con la que lidia la UE
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Destituye al gobernador del Banco Central

Von der Leyen y 'el señor de los decretos': así es la Turquía de Erdogan con la que lidia la UE

La jefa de la Comisión Europea se reúne con Erdogan, mientras el mandatario turco enerva a inversores, activistas y opositores con su gobierno a golpe de decreto

placeholder Foto: El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan (Reuters)
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan (Reuters)

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michael, viajan este martes a Ankara para reunirse con el mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan. Esta primera visita oficial de Von der Leyen al país euroasiático es crucial para mantener la estabilidad regional en un momento en el que China y Rusia están moviendo bruscamente las placas tectónicas de la geopolítica global. En Turquía les recibirá un Erdogan cada vez menos acostumbrado a que le lleven la contraria, con crecientes ambiciones regionales y gobernando a golpe de decreto.

Miles de mujeres se agolpan en el puerto de Kadikoy, en la parte asiática de Estambul, para pedir que no las maten. En Yenikapi, la parte europea de la ciudad, el partido pro-kurdo HDP organiza por última vez la festividad del Newroz antes de ser proscrito por orden constitucional. Mientras, la lira turca se desploma en los mercados por el cambio en la jefatura del Banco Central decidida en los despachos de Anakara. Tres decretos de Recep Tayyip Erdogan, tres crisis nacionales.

Las últimas semanas en Turquía han estado marcadas por un cúmulo de decretos y decisiones presidenciales que han encendido la mecha popular y que, según observadores, subrayan la deriva autocrática que vive el país. La retirada de la Convención de Estambul sobre prevención de la violencia contra las mujeres, la prohibición del partido HDP o el nombramiento de un nuevo gobernador del Banco Central asustan a inversores, activistas y opositores por igual. Ni las protestas, ni las recomendaciones, ni los efectos tangibles de sus decisiones (en tan solo un mes, la lira ha perdido más del 10% de su valor respecto al euro) han hecho retroceder a Erdogan. Colectivos, individuos o partidos: todo aquel que le reta a un pulso, lleva las de perder.

Foto: El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, durante una videollamada con el presidente ruso, Recep Tayyip Erdogan. (EFE)

Por desobediente

La decisión de cesar a Naci Agbal como gobernador del Banco Central por real decreto se ha debido a su desobediencia, explicó una fuente cercana al presidente turco a los medios. Erdogan defiende unos tipos de interés bajos pese a que el país lucha contra una inflación desatada del 15%, para la que los economistas recomiendan subir los tipos de referencia para atemperar el consumo y fomentar el ahorro. Pero el presidente nunca ha sido partidario de esta doctrina.

El ya ex gobernador del banco central aplicó sus conocimientos económicos al tomar posesión –hace solamente cinco meses– para frenar la inflación y la caída de la divisa. Y lo consiguió. Mientras Agbal estuvo en el cargo la lira se estabilizó al aplicar fuertes subidas de tipos de interés, en contra de los deseos de Erdogan. Entonces, ¿por qué el presidente despide al responsable de precisamente estabilizar la lira y, con ello, la economía?

El propio Erdogan toleró el primer aumento de los tipos de 475 puntos básicos tomado por Agbal. Pero no sería la última concesión. Un mes más tarde, el economista volvía a sumar 200 puntos básicos para dejar los intereses en el 17%. "Erdogan no sabía nada al respecto. Lo vio en la televisión", afirmó una fuente anónima cercana a la presidencia a la publicación especializada Middle East Eye. Esto confirmó al máximo mandatario turco que el banquero iba por libre y que tampoco era un fiel defensor de su yerno, el ya ex ministro de Finanzas Berat Albayrak.

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El presidente turco, Erdogan, en un congreso del AKP. (EFE)

Improvisación y cortoplacismo

Con los días contados en el cargo, Agbal volvió a incrementar los tipos otros 200 puntos básicos en la primera semana de marzo. El mandatario percibió que Agbal, además de ir por libre, ponía a prueba su propia autoridad. El viernes 19 de marzo por la noche fue destituido y colocó en su puesto a Şahap Kavcıoğlu, exdiputado del partido AKP de Erdogan y exbanquero privado. El sucesor, columnista del Yeni Safak, rotativo afín al Gobierno, había abrazado en sus artículos la visión poco ortodoxa del presidente de que las altas tasas de interés son las responsables de la inflación. Pero la lira ya se ha visto resentida. Antes de la destitución cada dólar se valoraba a 7,22 liras. Ahora lo hace a 8,40.

“Nos dicen que los problemas que tenemos se deben a agentes externos, pero yo lo resumo en una total falta de confianza”, asevera una fuente del Banco Central de Turquía, que habló con El Confidencial bajo condición de anonimato. El problema central: la falta de autonomía de la institución a la hora de tomar decisiones, que no se toman en los despachos del banco, sino en los del mismo Palacio. Todo en un contexto de total falta de planificación. “Los inversores saben mejor que nosotros lo que ocurre. Pero prefieren un plan a corto plazo y malo que un plan inexistente, que es lo que ocurre” -explica la fuente - "el Banco Central no siente la presión del Gobierno porque es como si fuese parte del Gobierno, y la gente que lo integra es afín a este Gobierno".

Los expertos señalan que los constantes cambios en la cúpula del ente emisor, con cuatro gobernadores distintos en tan solo dos años, ha dado lugar a una constante improvisación a la hora de aplicar políticas monetarias. La única planificación a largo plazo parece ser el nuevo edificio que el Banco Central tiene reservado en Estambul, una construcción faraónica que aspira a ser la más alta de Oriente Medio. “Los inversores no quieren edificios altos, quieren que les brindemos confianza”, finaliza la fuente.

Foto: Foto de archivo del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan durante una cumbre de la OTAN en diciembre de 2019. (Reuters)

Enemigos sociales, enemigos políticos

El decreto económico no ha sido el único que ha encendido las críticas. También hay tensión en el frente social. Las mujeres en Turquía nunca han dejado de protestar en las calles por la desprotección que –denuncian– les brinda su Gobierno en un país con más de 300 asesinatos machistas registrados en 2020. Pero el mismo día en que salió el decreto que fulminaba al gobernador del Banco Central, Erdogan también daba luz verde para borrar a Turquía de la Convención de Estambul. El documento, firmado por la mayoría de miembros del Consejo de Europa en 2011 en Estambul, no ha sido más que una declaración de intenciones que nunca se llegó a aplicar en el país. Pero era el camino trazado, en concordancia con la UE, para luchar contra la violencia machista en un momento en que Turquía soñaba con ser el siguiente miembro en entrar en el club europeo.

El volantazo que ha llegado al Ejecutivo turco a salir de la convención ha sido la prioridad de "proteger a la familia". ¿De quién? Del colectivo LGBT que –según Ankara– busca romperla. El movimiento LGBT es "incompatible" con los "valores sociales y familiares" de Turquía, dijo el ministro de Comunicaciones, Fahrettin Altun. Pocos días después del decreto que eliminaba el único documento que había sobre la mesa para combatir la violencia machista, seis mujeres fueron asesinadas en solamente 24 horas.

Foto: Una protesta en contra de la retirada de Polonia de la Convención de Estambul en Katowice, Polonia. (EFE)

Erdogan también ha avanzado contra sus adversarios políticos. El fiscal general de Turquía presentó en marzo una demanda que pedía disolver la formación política pro-kurda HPD, acusándola de tener vínculos con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) -que Ankara cataloga de organización terrorista-. La demanda que los socios de Gobierno de Erdogan, el partido ultranacionalista MHP, han repetido hasta la saciedad se acabó haciendo realidad. La semana en que los kurdos celebran el Newroz -que marca en comienzo de la primavera- muchos de ellos no tenían nada que festejar.

La ofensiva del Gobierno turco contra el HDP viene de lejos. La formación política tiene un largo historial de clausuras que empiezan en 1994 con el cierre del Partido del Trabajo de los Pueblos (HEP) y hasta cinco formaciones le han sucedido. Ahora, la agrupación que comenzó en 2014 tiene una lápida preparada en el particular cementerio de los partidos pro kurdos. Pero otros nacerán.

Ya estamos hablando de opciones”, apunta Hişyar Özsoy, diputado del HDP, a El Confidencial. Pero todo tiene un 'tempo' y este no depende de ellos. “Aquí todo depende del presidente. No es un tema legal, es algo político”, apunta el diputado sobre el nuevo capítulo en la interminable historia de prohibiciones de partidos pro kurdos en Turquía.

Y eso mismo sienten inversores, opositores y activistas. Que ahora mismo, todo depende del presidente y sus decretos.

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