Diplomacia de las vacunas: China y el sur global
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Análisis de GZERO Media

Diplomacia de las vacunas: China y el sur global

Pekín promete un gran avance para poner fin a la pandemia para miles de millones de personas en el mundo en desarrollo, pero esto también conlleva riesgos para China

Foto: Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Mientras los países occidentales comenzaban sus campañas de vacunación de covid-19 la semana pasada, Emiratos Árabes Unidos se convertía en la primera nación en autorizar el uso de una de las vacunas chinas contra el coronavirus. Así, Pekín promete un gran avance para poner fin a la pandemia para miles de millones de personas en el mundo en desarrollo, pero este movimiento conlleva riesgos para China, y también algunas condiciones y cláusulas para los clientes de sus vacunas.

Primero, las buenas noticias. Según Emiratos, la vacuna china Sinopharm es un 86% efectiva, ligeramente menos que las de Pfizer y Moderna, pero más que lo esperado hace apenas unas semanas. Es relativamente barata de elaborar y solo requiere refrigeración, clave para los países en desarrollo, que carecen de instalaciones a gran escala para almacenaje refrigerado a bajísimas temperaturas, como requieren las otras vacunas.

Foto: Militares en Sudáfrica. (EFE)

Los fabricantes de vacunas chinos esperan una inesperada lluvia de ingresos, y los países pobres, que pronto podrán vacunar rápidamente a un gran número de personas, no tendrán que esperar tanto tiempo como temían para comenzar a reconstruir sus economías.

Ahora, las malas noticias

China ha logrado en gran medida contener el coronavirus en el país y no necesita vacunar de manera inmediata un porcentaje de sus ciudadanos tan grande como el que necesita Estados Unidos para volver a la normalidad. Pero necesitarán encontrar el equilibrio adecuado de suministros para los 1.400 millones de chinos y los países extranjeros a los que las compañías chinas han aceptado ofrecer la vacuna. Un nuevo brote de covid-19 dentro de China sin una inmunización general doméstica podría significar un fuerte golpe político para el presidente, Xi Jinping.

De hecho, la logística es un gran problema. Sinopharm afirma que puede producir hasta 1.000 millones de dosis —suficiente para inocular a 500 millones de personas con dos dosis para cada una— en 2021. China tiene otras cuatro vacunas candidatas en fase III de los test clínicos, y podría técnicamente ampliar su producción a más de 3.000 millones de dosis el próximo año, pero priorizará países específicos del sudeste asiático, África y Latinoamérica.

Foto: Reino Unido ha aprobado la vacuna de Pfizer antes que la suya propia. (EFE / EPA)

Además, hay dudas sobre la seguridad. Las empresas chinas no han sido tan comunicativas con los datos sobre sus ensayos clínicos como sus rivales occidentales en la carrera mundial de vacunas. Eso no significa que sus productos no sean seguros, pero algunos países que han acordado probarlos con sus propios ciudadanos se muestran cautelosos ante la falta de transparencia. Si los resultados son inferiores a los prometidos o las vacunas producen efectos secundarios graves, todos pierden.

Restaurar la fe en China

China tiene mucho que ganar de sus esfuerzos en la diplomacia de las vacunas. Una fórmula exitosa podría hacer mucho por restaurar la fe global en China, cuya reputación ha sufrido por la ocultación inicial del brote de covid-19 en Wuhan. Pekín dice que está ofreciendo la vacuna a los países pobres como un "bien público" con deudas "blandas" para poder adquirirla. Mientras tanto, Occidente se está enredando en un 'nacionalismo de vacunas', inoculando primero a su propia gente y vendiendo (la mayoría) el resto con beneficios.

Por otro lado, la diplomacia de la vacuna de China no tiene como objetivo ni EEUU ni los países occidentales. Su objetivo es suministrar la vacuna al sur global, donde Pekín puede ejercer su 'poder blando' ofreciendo a las naciones en desarrollo el acceso a las medicinas que solo un 20% de su propia gente recibirá al final de año, bajo el acuerdo internacional Covax para asegurarse una distribución equitativa de las vacunas.

Foto: Uno de los paquetes de ayuda china enviados a África. (Reuters)

Sin embargo, todos estos dispendios pueden venir con trampa. Incontables receptores de préstamos chinos han caído profundamente en la trampa de la deuda china. Si caen en 'default', una compañía estatal china puede hacerse con infraestructuras estratégicas en ese país. Con las vacunas, sin embargo, Pekín ha aprendido la lección tras las numerosas críticas por su torpe 'diplomacia de la mascarilla' al inicio de la pandemia.

Con las vacunas, en cambio, es poco probable que China haga esos lazos demasiado explícitos, pero esperará un 'hoy por ti, mañana por mí' de esos países respecto de los intereses chinos, o al menos que no sean demasiado hostiles en temas políticos sensibles. Esto, ahora, es evidente en Turquía, que ya está haciendo la vista gorda ante el tratamiento de China a sus compañeros uigures (de etnia túrquica) en la región china de Xinjiang para obtener un pronto acceso a la vacuna de Sinovac, y en Indonesia, otro país donde se están llevando a cabo los ensayos clínicos de Sinovac y que ha atenuado sus críticas contra los movimientos de Pekín en el controvertido Mar de China Meridional.

Sin embargo, en todo caso, los países en desarrollo no tienen muchas opciones. Muchos no pueden esperar hasta que todos los países ricos se vacunen lo suficiente para la inmunidad de grupo y tendrán que probar suerte con una vacuna china que puede no ser tan efectiva o segura, pero que ofrecerá un alivio económico y de salud pública rápido. El precio total de este camino se aclarará con el tiempo.

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete al 'newsletter' Signal aquí.

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