Peor gestión y más división: los preocupantes gráficos que lideran Estados Unidos y España
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EL PELIGRO DE LA POLARIZACIÓN AFECTIVA

Peor gestión y más división: los preocupantes gráficos que lideran Estados Unidos y España

En una encuesta a 14 grandes economías, los ciudadanos de España y EEUU son los que peor valoran la gestión de sus gobiernos, pero también los que creen que el país está más dividido que antes

Foto: Donald Trump y Pedro Sánchez. (EFE)
Donald Trump y Pedro Sánchez. (EFE)

Tan solo un 18% de los estadounidenses considera que la pandemia ha unido su país, frente a un 77% que piensa que les ha dividido más. En España, los números no son tan dramáticos pero siguen la misma línea: el porcentaje de 'pesimistas' alcanza el 59% y solo un 39% asegura, como la campaña del Gobierno de Pedro Sánchez, que salimos más fuertes. Junto al Reino Unido, estos países lideran la tabla de democracias avanzadas más polarizadas. Además, sus ciudadanos tienen la peor opinión de la gestión de sus respectivos gobiernos a la hora de enfrentarse a la pandemia.

Estas son las conclusiones de una encuesta realizada por Pew Research en 14 de las principales economías (Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, España, Suecia, Reino Unido, Australia, Japón y Corea del Sur). La investigación, que se realizó entre el 10 de junio y el 3 de agosto, encuentra una alta correlación entre la posición de los ciudadanos sobre la gestión de su Ejecutivo y la división del país tras la pandemia. Cuanto peor valora un individuo el trabajo del Gobierno, más propenso será a creer que el país está más dividido y a pensar que el futuro económico será más negro. Pero estos datos tan negativos no se replican en otros países.

“De media, el 73% de los encuestados en los 14 países dice que su país ha hecho un buen trabajo enfrentándose al brote del coronavirus. Tan solo un 27% cree que lo ha hecho mal”, asegura el informe, citando los casos de Dinamarca, Japón o Canadá, donde una mayoría se muestra satisfecha con el trabajo de los políticos. Sin embargo, en EEUU y Reino Unido, hay una mayoría de descontentos, mientras que en España esa cifra alcanza el 47%, aunque con un 26% de encuestados que cree que el Gobierno de coalición de Sánchez y Pablo Iglesias lo ha hecho “muy mal”, por encima del 24% del Reino Unido.

En la mayoría de los países, es común ver que los simpatizantes del partido en el Gobierno se muestran más optimistas de cara al futuro o creen que el país está más unido. Sin embargo, allí donde la polarización es muy grande, apenas hay confianza en las instituciones y los votantes optan por opciones más extremas, esta cifra se ensancha tanto que pone en riesgo la estabilidad social y dificulta la búsqueda de soluciones.

Solo hay que ver el contraste entre unos y otros: en EEUU, el 76% de los republicanos piensa que el Gobierno ha hecho un buen trabajo. Pero tan solo un 25% de los demócratas opina lo mismo, con una diferencia del 51 puntos. En Reino Unido, pasa algo asimilar: una mayoría de los simpatizantes de derechas (un 55%) aprueba al Ejecutivo de Boris Johnson, pese a que solo el 26% de la izquierda está de acuerdo. En España, también la opinión sobre la gestión de la pandemia está muy relacionada con la posición política. El 73% de los votantes de izquierdas está de acuerdo con cómo ha gestionado su país el virus, mientras que solo 40% de la derecha lo está, con una diferencia de 33 puntos.

El peligro de la polarización afectiva

Estos ciudadanos también son más proclives a pensar que el futuro económico de su país será más oscuro. Casi un 80% de aquellos que tienen una visión más optimista de la economía del país aprueba la gestión de Trump, pero menos de la mitad de los que creen que la economía está en riesgo considera que lo haya hecho bien. En España, las cifras son similares, pero en democracias con menos polarización, la diferencia entre unos y otros apenas es de unos pocos puntos, como en Australia, Alemania o Corea del Sur.

La polarización es un fenómeno resbaladizo: las democracias están construidas para dialogar, disentir y confrontar ideas. Sin embargo, cuando esos enfrentamientos desbordan el Parlamento o los debates televisivos, pueden tener consecuencias negativas para la sociedad. Ahí entra en juego la polarización afectiva. “Este fenómeno hace referencia a la creciente animosidad entre los simpatizantes de distintos partidos políticos”, explica Javier Padilla, estudiante de doctorado en CUNY y coautor del artículo "Ideology and Polarization in times of Coronavirus", publicado originalmente en el blog de la London School of Economics.

“La polarización afectiva es un término acuñado por investigadores estadounidenses para explicar el proceso de distanciamiento afectivo de los votantes demócratas y republicanos con el partido que no les representa. Sin embargo, es un fenómeno que parece extenderse por diversos países, si bien en cada uno tiene sus propios matices”, afirma.

placeholder Boris Johnson. (Reuters)
Boris Johnson. (Reuters)

El pasado 28 de abril, los analistas Thomas Carothers y Andrew O’Donohue escribían en el blog de Carnegie que el aumento de la polarización en medio de una crisis como la actual tiene peligrosas consecuencias tanto a corto como a largo plazo. Por un lado, porque pone en peligro la salud pública "al obstaculizar" una respuesta eficaz a la crisis, pero también porque socava la unidad social, disminuye la solidaridad entre grupos y tensiona la relación entre los gobiernos locales y nacionales. Un claro ejemplo es Estados Unidos.

En los últimos años, ha disminuido el número de estadounidenses que dicen que se casarían con alguien de otro partido político, pero también ha afectado al cumplimiento de las medidas contra la pandemia. Los demócratas, más proclives a seguir las órdenes científicas de las autoridades, han cumplido más las recomendaciones de distancia física y aislamiento. Por último, señala Padilla, el aumento de la polarización afectiva es negativo para la conversación, porque al “antagonizar al partido político rival, dificulta los consensos y el debate sosegado”. Se levantan vetos cruzados y las sumas para construir mayorías no dan.

Foto: Ilustración: El Herrero.

En Europa, entre los grupos políticos que más destacan por tener una opinión desfavorable de la gestión del virus, según Pew Research, están los partidos de derecha radical. El mejor ejemplo es Alemania, donde un 75% de los votantes de AfD (Alternativa por Alemania) considera que el país está peor. El segundo ejemplo es Vox. El partido español liderado por Santiago Abascal recoge el mayor número de descontentos con la gestión de la pandemia, que consideran que España sale más dividida que antes.

“Sin que se pueda aún confirmar con los datos disponibles, es muy posible que la pandemia haya aumentado tanto en Estados Unidos como en España la polarización afectiva. Esto es muy problemático, ya que podría hacer saltar por los aires algunos consensos”, asegura Padilla. "Por ejemplo, en Estados Unidos, hay un fuerte disenso respecto a los temas científicos entre los republicanos (que se muestran escépticos ante el cambio climático) y los demócratas (que en general creen en su existencia y la necesidad de paliarlo). En España, esto no se ve tanto, pero es posible que este tipo de fenómenos aparezcan si continúa la polarización y partidos como Vox aprovechan esta coyuntura".

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