entre los delitos machistas menos denunciados

El planchado de senos: cuando la solución contra los violadores es frenar la pubertad

Las madres de Camerún someten a las niñas a un aplastamiento del pecho para evitar la atención masculina no deseada; una práctica peligrosa que ha llegado a Reino Unido

Foto: Fotografía de un grupo de jóvenes de Camerún ante la llegada de un grupo de turistas. (iStock)
Fotografía de un grupo de jóvenes de Camerún ante la llegada de un grupo de turistas. (iStock)
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Lo que comenzó como una práctica de abuso infantil sufrida por muchas niñas en África ha desembocado en la detección de al menos "docenas" de casos en Reino Unido del planchado de senos. La División de las Naciones Unidas para el Progreso de la Mujer lo define como una práctica a la que someten las madres a sus hijas para "proteger" a las menores que se encuentran en pleno proceso de pubertad como una forma de evitar a los depredadores sexuales. Consiste en masajear o golpear los senos "de forma dolorosa" con objetos calientes (piedras, planchas, espátulas, morteros o cinturones) con el objetivo de "suprimir o revertir el crecimiento de los pechos".

El estudio 'The Harmful Traditional Practice of Breast Ironing in Cameroon, Africa' de la Universidad Wilfrid Laurier, en Waterloo (Canadá), explica que, con esta medida, las mujeres pretenden "derretir" la grasa de los pechos logrando que "cese su crecimiento". Otra forma de ejercer esta práctica es sustituyendo las herramientas candentes por una banda que se coloca en la zona del torso para aplanar los senos.

Aunque el motivo de esta aparente medida de protección es esquivar la atención masculina no deseada en las niñas y evitar así el acoso sexual y las violaciones porque, en teoría, así resultan menos atractivas a ojos de los hombres. La ONU, sin embargo, no lo desccribe como una solución, sino que está señalado como uno de los cinco delitos mundiales menos denunciados relacionados con la violencia de género.

Según el informe de la universidad canadiense de 2017, un 24% de las jóvenes de Camerún sufrieron esta tortura (actualmente cifrada en el 25%, según la ONU); es decir, en torno a un cuarto de la población femenina del país. Ahora, África no parece ser el único lugar en el que las mujeres se ven sometidas al plachado de senos, ya que, según un reportaje de 'The Guardian', se han encontrado "docenas" de casos recientes en Reino Unido.

Una afirmación que parece estar respaldad por la responsable de la Organización de Desarrollo para Mujeres y Niñas Migrantes (Cawogido), Margaret Nyuydzewira, quien estima que en torno a 1.000 mujeres y niñas de Reino Unido han sido sometidas a esta práctica, aunque aún no se han avalado informes ni registros con cálculos exactos al respecto.

El testimonio de la experta al diario internacional revela que las adultas recurren a esta práctica "una vez por semana" o "una vez cada dos semanas". Por su parte, la activista y psicoterapeuta anti-MGF británica-somalí, Leyla Hussein, asegura que ha atendido en Londres a cinco mujeres que han sido víctima de la misma.

Entre las consecuencias para la salud de las niñas que sufren esta tortura ejercida en silencio, se encuentran la aparición de quistes, la mastitis, la desaparición de uno o ambos senos, el agrandamiento excesivo del tejido mamario, el cáncer y la depresión, según declaró Chi Yvonne Leina, fundadora de Gender Danger (organización en denfesa de los derechos de las mujeres víctimas de violencia de género en Camerún) ante la Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer.

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