los mercados y las bolsas se recuperan

Así ha obligado Bruselas a Italia a ceder sobre el déficit en los presupuestos

El impacto que un expediente sancionador podía tener sobre la economía italiana ha sido el factor que ha llevado a Roma a dar marcha atrás en su postura, pese a haber jurado que no lo haría

Foto: El presidente italiano Giuseppe Conte sale del Senado tras un debate, en Roma, el 19 de diciembre de 2018. (Reuters)
El presidente italiano Giuseppe Conte sale del Senado tras un debate, en Roma, el 19 de diciembre de 2018. (Reuters)

Primero hubo un golpe sobre la mesa, pero lo que ha venido después ha sido un baño de realidad. La Comisión Europea (CE) ha decidido finalmente que Italia se librará -al menos por ahora- de las anunciadas sanciones europeas por sus planes presupuestarios, después de que el Ejecutivo que lideran el Movimiento 5 Estrellas (M5S, por sus siglas en italiano) y la ultraderechista Liga de Matteo Salvini, haya dado marcha atrás. Más allá de lo que se renegocie en los próximos meses, Roma ha aceptado, para enterrar el hacha de guerra de forma inmediata, rebajar su previsión de déficit al 2,04 % del producto interior bruto (PIB), algo que hasta hace un mes había jurado y perjurado que no haría.

Una decisión, confirmada el miércoles, que vuelve a barajar las cartas del futuro de Italia, como dice el profesor Pietro Reichlin. “Probablemente se dieron cuenta de que un expediente sancionador contra Italia hubiera sido un golpe demasiado fuerte para la economía italiana, y que las subidas de la prima de riesgo italiana [que se disparó durante el otoño, como consecuencia de los anuncios de Roma] estaban conllevando grandes pérdidas para las finanzas del Estado”, afirma Reichlin, catedrático de la Universidad Luiss de Roma. “Además de ello, tampoco hay que olvidar que las últimas encuestas han indicado claramente que los italianos no están dispuestos a poner en riesgo la pertenencia de Italia a la Eurozona”, señala el economista.

Las cifras avalan sus conclusiones. De acuerdo con algunos estudios, un eventual expediente contra Roma podía haber supuesto sanciones de entre el 0,2 % y el 0,5 % del PIB italiano, aproximadamente entre 3.450 y 8.625 millones de euros. Y, todo ello, cuando la prima de riesgo (el diferencial entre el bono italiano y el alemán) ya ha generado enormes pérdidas. En concreto, según una estimación de Luca Ricolfi, analista de la Fundación David Hume, basada en la pérdida de valor de las acciones en la bolsa de Milán, 304.700 millones de euros se han volatilizado desde las elecciones de marzo hasta el pasado mes de octubre. Algo que ha terminado reflejándose en la economía real ya que, como señalaba en noviembre la Asociación de Bancos de Italia, algunas entidades están ya planificando subir las tasas de interés de los préstamos y otros han empezado a cerrar el grifo a pequeñas y medianas empresas.

De ahí quizá que incluso algunos miembros del propio Gobierno italiano empezaran a expresar, en los últimos días, sus dudas sobre los planes presupuestarios de Roma. El más escuchado de todos: el ministro italiano de Políticas Europeas, Paolo Savona, a quien algunos consideran una de las principales mentes económicas detrás de las estrategias del Gobierno transalpino. El plan presupuestario italiano “debe volver a escribirse” si los mercados continúan reaccionando de manera negativa, llegó a decir a finales del mes pasado el economista.

Dicho y hecho: después de que el 21 de noviembre Bruselas amenazara con abrir un expediente sancionador contra Italia, Roma empezó a claudicar. Ocurrió precisamente tras una cena celebrada en Bruselas el 24 de noviembre, entre el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker y el primer ministro italiano Giuseppe Conte. Respaldado por los poderosos ‘spin doctor’ de los 5 Estrellas —que, días antes del encuentro, se esforzaron por aumentar el número de entrevistas del mandatario en los medios italianos—, Conte acudió a la cita mostrándose bastante más entusiasta que los anteriores encuentros. “No nos peleamos. We are friends ['somos amigos']”, dijo el mandatario hablando en inglés, poco antes de reunirse con el político luxemburgués.

Dos días después, el resultado estaba servido. Tras meses de órdagos a Bruselas, Matteo Salvini, el líder de la Liga, y Luigi Di Maio, el del M5S, invertían el rumbo, al enviar por primera vez en semanas mensajes conciliatorios y de diálogo a las autoridades europeas. Consecuencias inmediatas: un parón en las subidas de la prima de riesgo y resultados menos negativos en la Bolsa de Milán.

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Fiscalidad y Aduanas, Pierre Moscovici, y el vicepresidente de la CE para el Euro, Valdis Dombrovskis, ofrecen una rueda de prensa en Bruselas, el 19 de diciembre de 2018. (EFE)
El comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Fiscalidad y Aduanas, Pierre Moscovici, y el vicepresidente de la CE para el Euro, Valdis Dombrovskis, ofrecen una rueda de prensa en Bruselas, el 19 de diciembre de 2018. (EFE)

Entre el pragmatismo y las promesas

La marcha atrás ha sido rotunda. En concreto, Roma ha pasado de un previsión de subida del déficit para 2019 del 2,4% del PIB a un déficit previsto del 2,04% del PIB. Igualmente rebajó la previsión de crecimiento para ese año del PIB del 1,5%, al 1%, tal como también confirmó Conte en una intervención el miércoles en el Senado italiano. Ninguna información, en cambio, ha sido dada aún sobre una posible reducción de la enorme deuda pública del país (131%, en la actualidad). Un giro que tuvo de inmediato el visto bueno de la ciudadanía, según un reciente sondeo del centro de estudios Demopolis, que estimó que el 65% de los italianos aprueban que el Gobierno rebajara sus pretensiones ante las críticas de Bruselas.

Así y todo, es una incógnita cómo la Liga y el M5S conseguirán mantener las promesas hechas a sus electores, que, de cara a las elecciones europeas de mayo, corren el riesgo de pasarle factura si no las cumplen. La Liga, por ejemplo, ya ha abandonado parcialmente su idea inicial de un impuesto único del 15% a todas las rentas, el cual —en su última versión— solo se destinará a los autónomos. Del mismo modo, son inciertos los plazos y las cuotas de población que se beneficiarán de la llamada renta de ciudadanía, una medida promovida por el M5S cuya fecha de puesta en marcha también se desconoce.

De ahí que los opositores a la Liga y del M5S no hayan tardado mucho en ridiculizar el giro del Gobierno italiano. “Juncker estornudó una sola vez y dieron una precipitada marcha atrás”, llegó a decir Antonio Tajani, miembro del partido Forza Italia (centroderecha) y presidente saliente del Parlamento europeo. “Esta Ley de Presupuestos la han escrito en Bruselas. Pueden negarlo, pero el Gobierno ha puesto el cuello debajo de la arena”, ha criticado, por su parte, Andrea Marcucci, jefe de los senadores del Partido Demócrata (PD).

Pocos, en verdad, han festejado el compromiso alcanzado. "Vamos a ser claros, la solución no es ideal, pero evita abrir un procedimiento por déficit excesivo en este momento y corrige la situación de grave incumplimiento del pacto de crecimiento y estabilidad", ha dicho, en esta línea, el vicepresidente de la CE para el Euro, Valdis Dombrovskis. “Las negociaciones intensivas durante las últimas dos semanas han dado lugar a una solución para 2019”, puntualizó igualmente el comisario, al hacer hincapié en que el procedimiento de déficit excesivo se ha evitado “por el momento”.

Lo mismo piensan los especialistas. “La luz verde de Bruselas ]al plan presupuestario italiano] es prudente. Se ha aclarado que la CE vigilará que Italia respete las reglas europeas”, ha asegurado, en esta línea, la periodista especializada en economía Beda Romano. “Sin dudas, se trata de un final menos doloroso que el temido meses atrás, pero es evidente que la actual Ley de Presupuestos sigue sin tener medidas que incentiven el crecimiento del PIB, y que las finanzas públicas podrían tener graves problemas ya a partir de 2020”, dice Reichlin.

Eso sí, no todos han perdido, según subrayaban el miércoles los analistas. Giovanni Tria, el ministro de Economía italiano, cercano a la Liga pero no afiliado directamente a ningún partido y quien fue repetidamente criticado por ambas formaciones, ha cosechado un éxito: el de haber sido él mismo, uno de los tecnócratas que integran el Ejecutivo italiano, quien ha llevado adelante gran parte de la negociación con Bruselas. Y también Giuseppe Conte, quien, en medio de las peleas de la Liga y el M5S, aún sobrevive en el cargo y ahora también se ha consolidado como mediador en las disputas con las autoridades europeas.

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