en la zona de exclusión sólo viven 200 personas

‘Artefact’, la primera fiesta ‘rave’ en Chernóbil desde hace más de treinta años

Un artista quiere devolver el esplendor a la zona contaminada con un montaje vanguardista

Foto: 'Artefact', la escultura digital de Chernóbil (Reuters/Gleb Garanich)
'Artefact', la escultura digital de Chernóbil (Reuters/Gleb Garanich)

El 26 de abril de 1986, a la 1.23 de la madrugada, Chernóbil explotó. La mayor tragedia nuclear de la historia de Europa dejó miles de personas atrapadas bajo la radioactividad. Los 50.000 habitantes de Pripyat, una ciudad cercana a la central nuclear, no fueron evacuados hasta un día y medio después de la explosión: durante ese tiempo fueron a trabajar, al colegio, a la compra… incluso una pareja se casó.

La zona de exclusión por radioactividad ocupa hoy, tres décadas después, más de 2.500 kilómetros cuadrados alrededor de Chernóbil, una extensión superior a toda la provincia de Vizcaya. En su día vivieron allí más de 120.000 personas. Hoy lo hacen apenas dos centenares mientras todo el perímetro está ocupado por el ejército con señales anunciando la peligrosidad a quienes entran en el área maldito. Pero hay quien quiere dar vida otra vez a este cementerio nuclear.

El montaje se proyecta sobre los edificios de una ciudad fantasma (Reuters/Gleb Garanich)
El montaje se proyecta sobre los edificios de una ciudad fantasma (Reuters/Gleb Garanich)

Las calles de esta ciudad fantasma parecen el decorado de una película de zombies: calles sin vida, casas vacías, camas preparadas para irse a la cama, vajillas completas en los armarios. Sólo pasean los militares y las 50 personas que quieren ver en persona ‘Artefact’, la creación de Valery Korshunov. Este artista ha querido devolver la vida a esta zona con una ‘escultura digital’, un montaje electrónico con el que quiere volver a poner en el mapa Pripyat.

En declaraciones a The Guardian, Korshunov explica que “todos los ucranianos sufrieron por el accidente de Chernóbil. Todos tenían familiares o conocidos que bien vivían en la zona o sufren problemas de salud relacionados con la explosión, o que bien han participado en la limpieza del lugar”.

Revitalizar Chernóbil

Chernóbil fue la mayor tragedia nuclear que ha sufrido el viejo continente: las mediciones radioactivas llegaron hasta lugares tan lejanos como las costas de Irlanda o el sur de Italia, pero en Ucrania nadie quería hablar de lo sucedido, aunque afectará a varias generaciones de personas”, asegura Korshunov.

Por eso, el artista decidió que se volviera hablar de la zona cero, pero por otro motivo, no sólo por el accidente nuclear: “Mucha gente no quiere que pase nada en Chernóbil. Ven este lugar como demasiado triste y trágico para organizar cualquier tipo de evento, pero otros queremos llenar la zona de nuevos significados”.

Los turistas visitan Pripyat, una ciudad que llegó a acoger a 50.000 personas, hoy vacía (Reuters/Gleb Garanich)
Los turistas visitan Pripyat, una ciudad que llegó a acoger a 50.000 personas, hoy vacía (Reuters/Gleb Garanich)

Su obra, ‘Artefact’, mezcla luces y animaciones en pantallas digitales, mientras el medio centenar de turistas que han hecho dos horas en autobús desde Kiev bailan al ritmo de la música a seis grados bajo cero en una especie de fiesta ‘rave’ con sus vestidos de protección. Hasta los militares se dejan llevar por el ritmo, mientras una noria vacía desde hace más 30 años observa con melancolía a un grupo de gente que, un día más, no subirán a ver la zona desde las alturas.

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