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La historia de Miss Willie: la perra que pasó 12 años sola y encadenada pero murió feliz

Su vida fue la que sufren muchos perros cuyos dueños no tienen el menor apego por los animales

Foto: Miss Willie junto a la cadena que le permitía moverse cinco metros (Foto: Facebook)
Miss Willie junto a la cadena que le permitía moverse cinco metros (Foto: Facebook)

Miss Willie se pasó 12 años encadenada a una caseta y sin poder correr más allá de los cinco metros de cadena que le permitían moverse. Su dueño siempre se negó no sólo a dejarla entrar en casa, sino a soltarla y que pudiera jugar o interrelacionar con otros perros.

Jes es un amante de los animales al que se le partió el corazón cuando conoció a Miss Willie y sus circunstancias. Cada mes hacía una visita a su amiga peluda y pedía a su dueño que la liberara, que él se encargaría de cuidarla, pero recibió la misma respuesta mes tras mes, año tras año: NO.

Las visitas de Jes y de otros compañeros de trabajo eran el mejor momento para Miss Willie, que recibía el cariño y los mimos que se le negaban sistemáticamente los otros 30 días de cada mes. Así, durante más de una década, hasta que un día algo cambió.

Jes se acercó como cada mes a visitar a Miss Willie, pero la notó extraña. No mostraba la alegría de siempre al verle, ni estaba tan activa como otras veces. De hecho, la perra tosía y le costaba respirar, hasta tenía dificultades para mantenerse en pie. Jes sabía qué pasaba: se estaba muriendo.

“Me rompía el corazón pensar que nunca iba a disfrutar de la vida que se merecía, aunque sólo fuera por una noche”, reconoce Jes, que se fue a hablar con el dueño y le convenció de que la dejara libre, apelando a que él no iba a proporcionarle los cuidados médicos que la perra necesitaba.

Jes consiguió liberar a Miss Willie y la llevó directa al veterinario, aunque no estaba seguro de si aguantaría más allá de esa misma noche. Pero no sólo consiguió salvarla, sino que los médicos le dieron varias semanas de vida que Jes no iba a desaprovechar: se la llevó a su casa y permitió que la perra disfrutara de todo aquello que hasta entonces se le había negado.

Miss Willie disfrutó hasta de una fiesta de cumpleaños en su honor (Foto: Facebook)
Miss Willie disfrutó hasta de una fiesta de cumpleaños en su honor (Foto: Facebook)

Miss Willie paseó con sus dueños, fue a la playa, conoció y jugó con otros muchos perros y hasta disfrutó de una fiesta de cumpleaños en su honor, con tarta incluida. Incluso durmió plácidamente en una cama acolchada en el interior de una casa caliente cada noche, uno de los mejores momentos de cada día, viendo su cara de felicidad. Miss Willie murió semanas después, pero habiendo disfrutado por un tiempo una vida merecida, aunque con una década de retraso.

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