nuevo desafío del parlamento de flandes

Un diputado flamenco exige la "inmediata" libertad de presos y la intervención de la UE

Hendrik Bogaert dice que la UE es "una unión de valores" y pide "por favor" a sus miembros que medien. Denuncia que "no es aceptable" que haya gente en prisión "por sus creencias políticas"

Foto: Miles de personas claman en Barcelona por la libertad de los presos y el regreso de los huidos. (EFE)
Miles de personas claman en Barcelona por la libertad de los presos y el regreso de los huidos. (EFE)

La crisis diplomática entre España y Bélgica se intensifica. Después de que España retirara este martes el estatus diplomático al delegado del Gobierno de Flandes por las críticas al Estado español del presidente del Parlamento flamenco, Jan Peumans, un diputado de esa misma Cámara tensa aún más la cuerda. Hendrik Bogaert, del Partido Cristianodemócrata y Flamenco, ha pedido que se ponga en libertad "inmediatamente" a los políticos soberanistas que están en prisión y se inicien "negociaciones con concesiones mutuas".

A través de Twitter, el diputado Hendrik Bogaert ha remarcado que la Unión Europea es "una unión económica y también una unión de valores", por lo que pide "por favor" a los miembros del bloque comunitario que intervengan y medien en un conflicto que, remarca, "no es un asunto interno" de España y Cataluña. Denuncia, además, que "no es aceptable" que haya gente en prisión "por sus creencias políticas".

Flandes convocará al embajador de España

Poco después, el ministro-presidente del Gobierno de Flandes, Geert Bourgeois, ha considerado la retirada del estatus un acto "muy hostil" y un hecho "inédito en la historia de la UE", y ha señalado que la actitud de España es "poco amigable". De hecho, ha confirmado que Flandes convocará al embajador de España en Bélgica tan rápido como sea posible.

Estas palabras de Bogaert y Bourgeois llegan solo unas horas después de que el ministro de Exteriores, Josep Borrell, convocara por tercera vez en un mes al embajador belga, Marc Calcoen, por las "reiteradas descalificaciones" del presidente del Parlamento de Flandes, Jan Peumans. Se refería en concreto a un artículo publicado la semana pasada en la que tachaba de "inadmisible" el encarcelamiento de políticos catalanes por el referéndum del 1 de octubre. "Encerrar a políticos es un acto de violencia", escribió.

Borrell: "Esto ya es un conflicto diplomático"

En declaraciones en los pasillos del Congreso, el ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, ha reconocido que retirar el estatus diplomático al representante del Gobierno de Flandes en España "es ya en sí un conflicto diplomático" y ha dado por hecho que "va a haber una respuesta".

Borrell ha justificado la medida en que "España no puede permitirse que, una vez tras otra, el presidente de un Parlamento actuando como tal diga que somos un país que tiene que ser expulsado de la UE", como ha hecho en tres ocasiones el de Flandes, Jaen Peumans. "Hemos advertido tres veces, y a la tercera va la vencida", ha añadido.

En un intento de relajar los ánimos, Charles Michel, el Primer ministro belga, se ha distanciado de las palabras de los políticos flamencos sobre Cataluña: "Es la responsabilidad de Flandes gestionar su relación con España. No hay conflicto entre España y Bélgica".

La carta a Forcadell que alertó al Gobierno

El primer gran desencuentro entre España y Bélgica ocurrió el pasado mes de septiembre, cuando Peumans envió una carta a la expresidenta del Parlament Carme Forcadell. En ella, Peumans afirmaba que es "completamente inaceptable que los políticos sean arrestados por sus opiniones" y que España "no cumple las condiciones para ser parte de una UE moderna y democrática". Recordaba además su encuentro con Forcadell en septiembre del pasado año y remarcaba que, desde esa fecha, "las cosas se han vuelto peores para la democracia en Cataluña".

"La violencia usada durante las elecciones fue la expresión más escandalosa de una política antidemocrática", denunció el presidente del Parlamento de Flandes, que daba un paso más, ya que confirmaba que desde esta región de Bélgica ha activado todos los mecanismos para apoyar "las ambiciones de los catalanes para que tengan la oportunidad de elegir su propia identidad".

Esta misiva fue escrita a principios del mes de septiembre, pero no se la entregó en mano a Forcadell. Lo hizo el eurodiputado Mark Demesmaeker, que junto a un grupo de políticos de Flandes visitó a la expresidenta de la Asamblea Nacional Catalana, llevando lazos, corbatas y chaquetas amarillas, color asociado a los presos independentistas.

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