invertirá 8.000 millones de euros en 4 años

Más de 1 de cada 10 franceses son pobres. Este es el plan de Macron para atajarlo

Un 21% de los ciudadanos galos no puede comer bien tres veces al día. El presidente francés ha presentado un esperado programa para reducir los números de personas con escasos recursos

Foto: Thiebault, un sin techo, se protege de la lluvia mientras pide limosna en Niza. (Reuters)
Thiebault, un sin techo, se protege de la lluvia mientras pide limosna en Niza. (Reuters)

Emmanuel Macron quiere sacudirse la etiqueta de “presidente de los ricos” que le acompaña prácticamente desde que puso pie en el palacio del Elíseo y hoy ha anunciado un muy esperado plan de choque contra la pobreza, que invertirá 8.000 millones de euros en los próximos cuatro años. Francia tiene el tercer mayor PIB de Europa (el segundo si excluimos el Reino Unido), pero un 21% de los franceses no puede procurarse tres comidas saludables al día y, sin ayudas sociales, más de uno de cada cinco viviría bajo el umbral de la pobreza.

Francia es uno de los países de Europa que más gasta en prestaciones sociales, que suponen un 32% de su PIB, sólo por detrás de Finlandia, Bélgica y Dinamarca. Este gasto social, una “pasta alucinante”, confesaba en junio un Macron obsesionado con optimizar las prestaciones, consigue, sin embargo, reducir visiblemente las desigualdades y mantener la tasa de pobreza en el 14% en lugar del 22,3%.

Siempre pendiente de la importancia de los símbolos, el presidente francés no deja nada al azar y ha anunciado personalmente el plan de lucha contra la pobreza que, de alguna forma, busca dar un giro social a su mandato, inmerso hasta ahora en un despliegue frenético de reformas mayoritariamente liberales. El propio Observatorio Francés de la Coyuntura Económica reconocía en enero que las medidas económicas del presidente jupiterino beneficiaban “mucho” a los ricos o muy ricos y “poco” a los pobres o muy pobres, la misma impresión que, un año después de su elección, tenían tres cuartas partes de los franceses. El último sondeo, de hace tan solo dos días, reduce además al mínimo su nivel de aprobación popular; sólo le apoya el 29%. Los símbolos, por lo tanto, son importantes.

El nuevo plan se centra en cuatro ejes principales -infancia, empleo, ayudas sociales y vivienda-, y busca, según el presidente, “luchar contra el determinismo social que, desde la infancia, destruye muchas trayectorias vitales”, ha dicho en el Museo del Hombre, donde ha presentado las nuevas medidas.

En Francia hay 8,9 millones de personas viviendo bajo el umbral de la pobreza. De ellos, 2,79 son niños, un 20% del total de los jóvenes. La infancia es prioritaria en la lucha contra la miseria, para ello se van a crear 30.000 nuevas plazas de guardería y se van a distribuir gratuitamente desayunos en los colegios de zonas desfavorecidas. Actualmente un 15% de los niños con menos recursos va al colegio con el estómago vacío, lo que afecta profundamente en su rendimiento. Macron también se ha comprometido a que los almuerzos en la cantina escolar no superen el precio de 1 euro la comida para las rentas más bajas ya que, ahora mismo, un francés de cada dos en los hogares más modestos asegura tener problemas para pagar el comedor escolar.

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"Un umbral mínimo de dignidad"

El plan instaura además la obligatoriedad de la formación para los jóvenes de 16 a 18 años para evitar así el abandono escolar y reencauzar a miles de jóvenes “ni-nis”, que no estudian pero tampoco trabajan, y cuya falta de formación supone un lastre para prosperar en la vida.

Las prestaciones sociales en Francia son amplias, pero muchas personas no acceden a ellas por la tremenda complejidad burocrática que entraña solicitarlas. Por este motivo, una de las medidas más llamativas que ha adelantado hoy el presidente francés ha sido la de la “renta universal de actividad”, que quiere implantar a partir de 2020 a través de una ley ad hoc, y que reunirá en un mismo cheque diferentes prestaciones sociales para acabar con la competencia entre las distintas ayudas. Los beneficiarios deberán firmar un contrato que les dará el derecho a un acompañamiento social, pero también obligaciones, entre ellas la de no poder rechazar más de dos ofertas de empleo “razonables” para aquellos que busquen trabajo.

Macron ha asegurado que esta medida va a garantizar un “umbral mínimo de dignidad”, pero también va a evitar la gymkana burocrática a la que tienen que enfrentarse los franceses en precariedad a la hora de pedirlas y que hace que muchos desistan. La administración francesa, además, solo está parcialmente digitalizada, lo que obliga a enviar por correo postal decenas de documentos y hacer colas interminables en diferentes administraciones.

El plan prevé medidas para acompañar mejor a estar personas y orientarlas en el laberinto administrativo ya que los estudios indican que, cuanto antes se hace cargo el Estado de las personas en situación de fragilidad, menos tiempo pasan a cargo de los dispositivos de ayuda social y, finalmente, acaban costando menos dinero a las arcas públicas.

De aquí a 2022 Macron también prevé reabsorber los conocidos como “bidonville”, campamentos chabolistas en los que se han instalado muchos demandantes de asilo, para lo que se prevé una inversión de más de 270 millones de euros.

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