crisis en europa

Día Mundial del Refugiado: los conceptos necesarios para entender la crisis en Europa

Cada 20 de junio se celebra el Día Mundial del Refugiado y en una situación como la que vive Europa en los últimos años es importante conocer los términos asociados a esta crisis

Foto: Un felpudo donde se puede leer 'Refugees Welcome' | Reuters
Un felpudo donde se puede leer 'Refugees Welcome' | Reuters

Cada 20 de junio se celebra el Día Mundial del Refugiado, pero este año España lo celebra en una situación especial: hace tan solo cuatro días el 'Aquarius', el barco que fletan las ONG Médicos Sin Fronteras y SOS Mediterranée, llegaba a Valencia con 629 inmigrantes a bordo que Italia no quiso aceptar en sus frotneras. Entre cánticos y sorpresas desembarcaron los primeros, dejando historias tras de sí dignas de lágrimas, tanto por su dureza como por la emoción y felicidad que se desprende de quienes han logrado dejar atrás la guerra. Sin embargo, en medio de esta llegada masiva de inmigrantes a España, muchos se preguntan cuál es el estatus que recibirán, en calidad de qué llegan a España y cuáles son los procedimientos a seguir.

Entre todas estas dudas, surge también la problemática sobre cómo se utilizan de forma correcta los términos asociados a la crisis de refugiados más grave desde la II Guerra Mundial: ¿son inmigrantes o refugiados?; ¿qué diferencia hay entre un migrante y un inmigrante?; ¿qué es exactamente una solicitud de asilo? En El Confidencial os explicamos algunos de los conceptos que más se utilizan en estos tiempos y cuál es su significado y sus implicaciones.

Refugiado: según la RAE, el 'refugiado' es la persona que "a consecuencia de guerras, revoluciones o persecuciones políticas se ve obligada a buscar refugio fuera de su país", pero Naciones Unidas ofrece, en la Convención de 1951, una definición mucho más concreta. Este término se aplica a todas las personas que se encuentren fuera de su país de origen por temor a la persecución, al conflicto, la violencia generalizada u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público y que, por esta razón, requieren protección internacional.

En 2015 la Fundéu BBVA eligió este término como palabra del año. "El concepto que define la palabra 'refugiado' ha generado muchísimas dudas y debates entre los profesionales del periodismo, puestos han sido muy conscientes de la importancia de ser extremadamente rigurosos a la hora de denominar a los miles de personas que huyen de un conflicto bélico frente a aquellas otras que buscan en otro país las posibilidades de vida que en el suyo no encuentran", explicó el director general de la organización, Joaquín Muller. Para calificar a alguien de 'refugiado' es importante comprender también los conceptos de asilo y refugio.

Asilo: el derecho de asilo está regulado por el Derecho Internacional y es una obligación de los Estados. Tal y como explica la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), el término queda recogido como derecho humano fundamental en el artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y desarrollado en la Convención de Ginebra de 1951 y su protocolo (Protocolo de Nueva York de 1967). El Estado español lo reconoce en su Constitución y lo regula a través de su Ley de Asilo, y está incluido en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea de 2007. Por tanto, no se trata de una cuestión humanitaria (aunque exista una dimensión humanitaria) sino de un derecho.

Toda persona tiene derecho a buscar protección fuera de su país, y el asilo es la protección que ofrece un Estado a determinadas personas cuyos derechos fundamentales se encuentran amenazados, ya sea por persecución o por violencia. Se decide quién es una persona refugiada en función de la Convención de Ginebra, que España y otros 140 países han firmado —y están obligados a cumplir—.

629 inmigrantes subsaharianos rescatados en el Mediterráneo por el buque Aquarius, transferidos a una patrullera de la Guardia Costera italiana | SOS Mediterranée/EFE
629 inmigrantes subsaharianos rescatados en el Mediterráneo por el buque Aquarius, transferidos a una patrullera de la Guardia Costera italiana | SOS Mediterranée/EFE

Inmigrante/Emigrante: estos términos se usan en función de quién los pronuncie. El 'inmigrante' es el que llega a un país para establecerse en él, por lo que desde España se utiliza este concepto para referirse a todas aquellas personas que llegan de otros países. Sin embargo, 'emigrante' es aquel que abandona su país para instalarse en otro: si bien es cierto que una persona es emigrante e inmigrante al mismo tiempo, desde España consideramos 'emigrantes' a los que salen de nuestro país para buscarse la vida o instalarse en otro lugar.

Migrante: realmente no existe una definición jurídica concreta para este término, pero Naciones Unidas define al 'migrante' como aquellas personas que residen en un país extranjero durante más de un año, independientemente de las causas de su traslado, voluntario o involuntario, o de los medios utilizados, legales u otros. No obstante, el uso común de este concepto también incluye a otro tipo de personas, migrantes a corto plazo, como trabajadores agrícolas de temporada que se desplazan por cortos periodos de tiempo para trabajar en la siembra o recolecta de productos.

Desplazado interno: los desplazados internos son aquellas personas que, sin llegar a abandonar su país para solicitar protección, sí huyen de su hogar. Según explica CEAR, "cuando las poblaciones acampan a la espera de una salida a su situación, organismos como ACNUR y ONG de acción humanitaria prestan su apoyo en estos campos, dotándoles de infraestructuras servicios y suministros". Actualmente existen más de 40 millones de personas desplazadas internamente en busca de seguridad, según los datos facilitados por ACNUR.

Apátrida: los apátridas, por su parte, son aquellas personas que no son consideradas como nacionales de ningún Estado conforme a su legislación. Según ACNUR, la apatridia puede estar provocada por diferentes factores, desde discriminación en las leyes de nacionalidad —como ocurre con la etnia rohinyá, en Birmania— a conflictos o vacíos en las leyes de nacionalidad, o sucesión de Estados. Se estima que existen unos 10 millones de apátridas en todo el mundo: a menudo no se les permite asistir a la escuela, ver a un médico, conseguir un trabajo o abrir una cuenta bancaria.

La definición de 'apátrida' está recogida en la Convención sobre el Estatuto de los apátridas de 1954, y en la Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961 se regulan las obligaciones específicas relativas a prevención y reducción, el único documento que establece situaciones muy limitadas en las que los Estados pueden privar a una persona de su nacionalidad, incluso si esto deja a la persona apátrida.

Reasentados y reubicados: en virtud de las recientes crisis migratorias, especialmente a través del Mediterráneo, se elaboraron programas de reasentamiento y reubicación de refugiados en Europa, en los que España está incluido. El programa de reubicación desde Grecia e Italia implicaba el traslado de los más de 30.000 solicitantes de asilo en suelo griego e italiano hacia el resto de países.

 Imagen tomada el 11 de mayo de 2018 que muestra a un grupo de migrantes en el Centro de Identificación de Refugiados en Fylakio, en Grecia | EFE
Imagen tomada el 11 de mayo de 2018 que muestra a un grupo de migrantes en el Centro de Identificación de Refugiados en Fylakio, en Grecia | EFE

Sin embargo, el programa de reasentamiento implica el traslado de personas refugiadas que se encuentran en terceros países por diferentes razones: que el primer país niegue los derechos básicos a las personas refugiadas; que las autoridades no quieran o no puedan proporcionarles una protección eficaz, o que su vida corra peligro en dicho país, o su libertad se vea amenazada. Ningún país está obligado a reasentar a personas refugiadas, y es una medida que depende de la voluntad del tercer Estado, siendo la solución menos utilizada. Según CEAR, esta sería una vía legal y segura para evitar los miles de muertes que se registran cada año en el Mediterráneo.

Principio de no devolución: se trata de una medida que prohíbe a los estados, por Derecho Internacional, a expulsar o devolver a una persona al territorio de cualquier país en el que su vida o libertad están amenazadas o en el que pueda sufrir tortura, tratos inhumanos o vulneración de sus derechos humanos fundamentales. en este marco se engloban las conocidas como 'devoluciones en caliente': es decir, devoluciones de personas sin que medie un procedimiento individualizado que garantice, entre otros derechos, la asistencia de un abogado. España ya ha sido condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por realizar devoluciones en caliente.

Mundo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios