líbano, un país desbordado, es el ejemplo

Por qué es tan difícil devolver a los refugiados

Corren tiempos de retorno, aunque la guerra en Siria esté lejos de acabar. Líbano es el ejemplo de cómo organizar el regreso de los refugiados. El régimen sirio vuelve a ser parte del problema

Foto: Sirios que huyen de la guerra descansan en el aeropuerto de Beirut antes de salir hacia Turquía. (Reuters)
Sirios que huyen de la guerra descansan en el aeropuerto de Beirut antes de salir hacia Turquía. (Reuters)

Corren tiempos de reconstrucción y de retorno, aunque la guerra en Siria esté lejos de acabar. Más de siete años y medio de conflicto han exasperado a los países de acogida de refugiados y a los donantes internacionales, que han cortado las ayudas a los deplazados; ahora, las partidas presupuestarias se dedican a financiar la reconstrucción del país. El Líbano, donde uno de cada cuatro habitantes ha huido de Siria, ha decidido tomar la iniciativa y comenzar con el proceso de retorno de los sirios. No obstante, se ha dado de bruces con la realidad de un proceso árido y tremendamente complejo. Unos 3.600 sirios esperan en la ciudad fronteriza de Arsal para regresar a Siria en los próximos días, una medida que ha sido criticada por las organizaciones humanitarias al considerar que no se dan las condiciones para el retorno.

En las elecciones de abril, el regreso de los refugiados sirios se convirtió en uno de los temas centrales de campaña. El reelegido primer ministro Saad Hariri dijo en una conferencia de donantes en Bruselas el mes pasado que “el Líbano se había convertido en un gran campamento de refugiados”, y el presidente Michel Aoun ya había hablado de “amenaza existencial” para el país. Las autoridades libanesas habían dado un primer paso esta primavera, fletando autobuses de sirios desde las Granjas de Shebaa, la zona fronteriza disputada por Israel. Pero al menos medio millar de ellos fueron devueltos a Siria de forma forzosa, lo que se convirtió en un tema álgido de discusión con las agencias de Naciones Unidas, que hoy siguen sin conocer las razones de esa expulsión.

“Cualquier evacuación de civiles debe ser segura, informada, temporal, de carácter voluntario y como solución de último recurso que incluya la elección del destino, el derecho a regresar y la opción de quedarse, según el derecho internacional humanitario”, expresaron en un comunicado conjunto la Unión Europea y la ONU. Esta declaración sentó como un jarro de agua fría al presidente Aoun, en particular la mención a la “opción de quedarse” y al “retorno temporal”, algo que el Líbano ha rechazado desde el principio de la crisis siria. “Esto contradice la soberanía y las leyes del Estado libanés. La Constitución libanesa rechaza el reasentamiento de cualquier refugiado”, aseguró Aoun en una declaración emitida por la Presidencia.

Refugiados sirios e iraquíes, antes de subir a un autobús hacia la frontera con Macedonia, en Atenas. (Reuters)
Refugiados sirios e iraquíes, antes de subir a un autobús hacia la frontera con Macedonia, en Atenas. (Reuters)

El retorno no tiene que estar vinculado con una solución política en Siria. Hay zonas seguras donde pueden regresar y reconstruir sus viviendas”, advirtió, por su parte, su yerno y ministro de Exteriores en funciones, Gebran Bassil, que este viernes ordenó la congelación de la renovación de los permisos de residencia del personal de Acnur hasta nuevo aviso. Una decisión que parece haber sido tomada en caliente por la “conducta peligrosa”, ya que, según Bassil, la agencia de la ONU está “asustando” a los sirios para que no regresen a su país.

Los refugiados sirios en el Líbano viven en “asentamientos temporales” o viviendas de alquiler, una forma de dejar claro que no se repetirá la experiencia de los refugiados palestinos, que hoy suman más de un millón y medio en el país del cedro. Recientemente, el director de la Dirección General de la Seguridad General (DGSG), Abbas Ibrahim, anunció la habilitación de 10 centros de información y recepción para los sirios que quieran regresar a sus hogares. La decisión fue comunicada a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que tiene registrados a más de un millón de sirios como refugiados.

En los últimos meses, los representantes del Acnur han comenzado a reunirse con quienes están dispuestos a regresar a Siria para asegurarse de que su decisión sea voluntaria. En primer lugar, para el proceso de retorno, los refugiados sirios deben informar a la Seguridad General libanesa de sus intenciones. Las autoridades luego procesan su solicitud y envían los nombres al régimen sirio para investigarlos antes de dar el visto bueno. En el siguiente paso, el régimen sirio proporciona autobuses para transportar a los refugiados que regresan a zonas que ya han sido pactadas.

“Lo que sabemos hasta ahora es que hay más de 3.000 refugiados en la Bekaa que han manifestado su interés en regresar a su lugar de origen en Siria, principalmente Fleeta, en Qalamoun Occidental. Hay previsto un segundo movimiento de otros 15.000, pero todavía no hay una lista con los nombres circulando”, explica a El Confidencial Lisa Abu Khaled, portavoz de prensa de Acnur en El Líbano.

Pero las ganas de volver a casa no bastan para regresar a Siria y no enfrentarse a problemas legales. Para poder solicitar el retorno, el refugiado tiene que tener toda su documentación en regla. Permiso de residencia en el Líbano, partida de nacimiento, certificado de matrimonio, certificado escolar, registro de la propiedad y haber arreglado cuentas pendientes con las autoridades sirias, como haber evadido el servicio militar obligatorio o no presentarse como reservista.

Desde el mes pasado, circula un comunicado del Gobierno sirio en el que solicita a los refugiados que acudan a su embajada en el país de acogida para “arreglar” sus documentos legales y otros asuntos, como el absentismo militar. Sin embargo, muchos sirios refugiados no confían en la palabra de las autoridades de Damasco.

No hay amnistía para los desertores, si te atrapan te ejecutan. Dónde van a regresar los refugiados si medio país está destruido y la otra mitad sigue en guerra”, se pregunta Ali Khedr, coordinador de la ONG Syrian Eyes.

"El régimen sirio usa métodos diferentes para evitar continuamente que los refugiados o desplazados internos regresen a sus hogares”, denuncia por su parte Alaa Berri, experta en asuntos de refugiados. “Estos métodos incluyen el arresto y la tortura de aquellos que han regresado, y nuevas leyes para castigar a los opositores al régimen y recompensar a sus partidarios”, advierte Berri.

Refugiados sirios que han cruzado el río Evros para entrar en Grecia, cerca del pueblo de Nea Vyssa. (Reuters)
Refugiados sirios que han cruzado el río Evros para entrar en Grecia, cerca del pueblo de Nea Vyssa. (Reuters)

La última es una nueva ley sobre los derechos de propiedad. En el mes de abril, el régimen emitió un nuevo decreto conocido como ley Nº10 que permite al Gobierno confiscar las propiedades de millones de refugiados sirios y desplazados internos que en el plazo de un mes no presenten el registro de la propiedad. “Muchas personas perdieron sus documentos durante la guerra y otros dejaron sus propiedades a sus parientes, por lo que será imposible para muchas personas regresar a Siria y reclamar sus propiedades”, alerta la experta.

Con la nueva legislación, el régimen de Al Asad puede investigar a quienes regresan, asegurándose de que aquellos que huyeron del país por razones políticas no podrán reclamar su propiedad porque se enfrentarán a penas de cárcel por traición. “El régimen ha decretado estas leyes para beneficiarse de la destrucción masiva en Siria, y así garantizar que cualquier futura reconstrucción se hará bajo sus términos”, sentencia la experta a este medio.

Mientras el Gobierno libanés quiere deshacerse de los refugiados sirios, un controvertido decreto presidencial ha dado la nacionalidad libanesa a figuras del régimen de Damasco que están en la lista de personas sancionadas por Estado Unidos. En la conocida como 'la lista del escándalo', se encuentran el multimillonario empresario Samer Foz, de Aman Holding Company, y asesor económico del presidente Bashar al Asad. También está la familia del exministro Hani Murtada, incluido su hijo Mazen, que supervisa los asuntos del santuario Sayed Zeinab, que recibe fondos de Irán. Otros que figuran son Abdul Qader Sabra, expresidente de la Cámara de Transporte Marítimo de Siria, cuyos activos fueron congelados por participación en contrabando, y Farouq Loud, jefe de la Cámara de Comercio en Latakia, considerado uno de los hombres del régimen.

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