TRAS DESCARTAR LA “independencia exprés”

Groenlandia y las Feroe apuran el paso hacia la independencia de Dinamarca

La isla más grande del mundo celebra a finales de mes unas elecciones autonómicas en las que una hipotética separación de la antigua metrópoli está de nuevo en el centro del debate

Foto: Niños con la bandera de Groenlandia esperan la llegada del Príncipe Federico de Dinamarca, en Nuuk. (Reuters)
Niños con la bandera de Groenlandia esperan la llegada del Príncipe Federico de Dinamarca, en Nuuk. (Reuters)

Groenlandia y las Islas Feroe, los dos territorios autónomos del Reino de Dinamarca, afrontan en los próximos meses importantes momentos en su proceso en busca de más autogobierno, con la independencia en un horizonte indefinido. La isla más grande del mundo celebra a finales de mes unas elecciones autonómicas en las que una hipotética separación de la antigua metrópoli está de nuevo en el centro del debate. Las Feroe organizarán en otoño un referendo para aprobar su propia Constitución dentro del reino.

La independencia ha ocupado un lugar preferente en el debate político de la isla desde que hace casi diez años los groenlandeses apoyasen de forma masiva -más del 75% de votos a favor- un nuevo Estatuto que reconoce el derecho de autodeterminación. La caída del precio de las materias primas y otros efectos adversos de la crisis rebajaron las expectativas de una “independencia exprés” basada en el sector minero, pero la recuperación económica impulsada por el repunte pesquero y algunos desencuentros políticos con Copenhague han dado nueva fuerza a la corriente independentista.

El deseo de desligarse en el futuro de Dinamarca es en realidad una aspiración que también comparten, en distinto grado, las dos grandes fuerzas políticas, el socialdemócrata Siumut -que ha dirigido el país desde la entrada en vigor de la autonomía en 1979 salvo en una legislatura- y sobre todo el socialista Inuit Ataqatigiit (IA), una formación que se proclama independentista.

Al IA se le han sumado dos partidos que defienden la separación de Dinamarca con más vehemencia. El Naleraq -12% de los votos en 2014- afirma públicamente su deseo de realizar la independencia en 2021, coincidiendo con los 300 años del inicio de la colonización danesa. Y hace apenas un mes surgió Nunatta Qitornai, una fuerza creada por el “exministro” de Exteriores Vittus Qujaikitsoq, quien dejó el cargo el año pasado tras criticar en una entrevista en un diario danés a Copenhague por su “arrogancia” en el trato con la antigua colonia. A su proyecto, al que los sondeos sitúan con seguridad en el Parlamento, se ha unido además a última hora la expresidenta autonómica Aleqa Hammond (Siumut), lo que podría relanzar sus opciones.

Caminamos hacia la independencia paso a paso, preparando el camino a nuestros hijos y nietos. Pero no es algo que vaya a pasar de un día para otro”, ha dicho en varias ocasiones el presidente autonómico, el socialdemócrata Kim Kielsen, mucho más prudente que su predecesora en el cargo.

No obstante, Kielsen ha dirigido en su último año y medio de legislatura un Ejecutivo con IA en cuya declaración de gobierno se afirma que Groenlandia va “de forma irrevocable” hacia la independencia.

“Los dos partidos no queremos ponernos una fecha fija porque eso va a depender de cómo resolvamos los retos básicos de la sociedad. Si el fundamento no está listo, no puedes construir la casa”, admite Aaja Chemnitz Larsen, diputada del IA en el Parlamento danés, que reserva cuatro de sus 179 escaños a sus territorios de ultramar.

Fue precisamente este partido quien encabezó entre 2009 y 2013 el Ejecutivo encargado de empezar a gestionar el nuevo Estatuto, en medio de un clima de euforia en el que se pregonaba la independencia a medio plazo basada en los recursos mineros -y, en menor medida, las grandes reservas petroleras bajo el hielo ártico- , mientras grandes inversores extranjeros, chinos sobre todo, hacían cola.

El glaciar Violin, en el este de Groenlandia, referente para medir el estado del hielo ártico. (Reuters)
El glaciar Violin, en el este de Groenlandia, referente para medir el estado del hielo ártico. (Reuters)

"Las cosas van a un ritmo realista"

Pero las dificultades de extracción, el déficit de mano de obra e infraestructuras de una isla cubierta en sus tres cuartas partes por el hielo y con apenas 57.000 habitantes en más de 2 millones de kilómetros cuadrados; y varias complicaciones legales relativas a la presencia de material radioactivo y a una hipotética importación masiva de trabajadores extranjeros acabaron frenando el ímpetu inicial, en medio de críticas de organizaciones ecologistas por los peligros para la frágil naturaleza ártica.

El esperado informe de una comisión independiente con expertos groenlandeses y daneses, publicado en 2014, supuso otro jarro de agua fría: concluía que la independencia basada en el petróleo y los minerales no era viable a medio plazo, pese a las grandes posibilidades, y que prescindir de la subvención anual de Copenhague (un tercio de los ingresos totales) implicaría un empeoramiento del nivel de vida.

“Convertirse en una nación que viva de los recursos del subsuelo exige años de trabajo, adquirir conocimiento... Groenlandia es un país con gran potencial, pero para explotarlo hay que asegurarse de formar a la población, que no se deshabiten algunas zonas… La realidad ha demostrado que no va a ir tan rápido como esperábamos. Se están poniendo en marcha varios proyectos, pero a pequeña escala: las cosas van quizás a un ritmo más realista”, concede Larsen.

En el camino de elaborar su propia Carta Magna van mucho más avanzadas las Islas Feroe, que planean celebrar este otoño un referendo

El IA, que parte como favorito a las elecciones, habla ahora de un proceso más lento pero sostenible, asumiendo primero la transferencia progresiva de todas las competencias que recoge el Estatuto de 2009 -que deja a Copenhague solo las decisiones sobre política exterior, monetaria y defensa-, a la vez que se van dando pasos para desligarse económicamente de Dinamarca, como romper el monopolio de facto del suministro de mercancías a la isla.

En el plano político el nuevo "Inatsisartut" (Parlamento) deberá reanudar las discusiones para elaborar una Constitución propia dentro del Reino, otro paso más en el proceso soberanista. “Téóricamente, con la legislación actual, podríamos cambiar mañana el acuerdo y poner libre asociación, pero no sería una independencia real. Necesitas independencia económica y autodeterminación política en una serie de áreas”, concede la diputada groenlandesa.

En el camino de elaborar su propia Carta Magna van mucho más avanzadas las Islas Feroe, que planean celebrar este otoño un referendo sobre la cuestión, fijado inicialmente para abril, pero aplazado al no cumplirse los trámites parlamentarios a tiempo. El proyecto cuenta con el apoyo de las dos fuerzas mayoritarias y que representan a cada una de las corrientes políticas principales: unionistas (el socialdemócrata Javnaðarflokkurin) e independentistas (el socialista Tjóðveldi). Ambas fuerzas forman parte además de la coalición de gobierno, pero eso no ha evitado que la discusión haya tenido puntos espinosos.

La localidad de Eioi, en las Islas Feroe. (Fuente: Wikimedia Commons)
La localidad de Eioi, en las Islas Feroe. (Fuente: Wikimedia Commons)

Aunque los distintos gobiernos daneses en este siglo han defendido que deben ser los habitantes de sus dos territorios autónomos quienes decidan sobre su futuro, la posibilidad de que las Feroe contasen con su propia Constitución generó tensiones al principio con Copenhague por su posible encaje con la danesa, que sigue rigiendo dentro de la Mancomunidad (en danés rigsfællesskab, el término que se usa para referirse a la unidad administrativa que componen Dinamarca, Groenlandia y las Feroe).

”La Mancomunidad ha evolucionado tanto que no se puede decir que la Constitución danesa (de 1953) la describa, hay un desfase entre ella y la realidad. Describe un estado unitario con un solo parlamento y un Gobierno. Pero nosotros tenemos el nuestro propio con amplias competencias desde 1948, ninguna ley se aplica en las Feroe sin que pase por el Lagting (cámara autonómica), y el Parlamento danés no tiene poder legislativo, solo en cuestiones de orden superior”, declara Sjúrður Skaale, diputado en Copenhague del Javnaðarflokkurin.

"La independencia es cuestión de tiempo"

Los unionistas hablan de un ”documento identitario” -una expresión reiterada por el presidente autonómico, el también socialdemócrata Aksel V. Johanssen- y citan como inspiración un modelo federal como el de Estados Unidos, en el que en caso de conflicto se aplique la ley que más derechos otorgue a los ciudadanos. Los independentistas lo consideran otro paso hacia la separación de Copenhague y rechazan mencionar la Constitución danesa en el texto, uno de los temas más espinosos, que se ha salvado con una fórmula ambigua que habla de ”reconocer las normas fundamentales vigentes”. No hay sin embargo discusiones sobre incluir o no la autodeterminación. ”Todos estamos de acuerdo en que los feroeses tienen derecho a crear un estado si la gente lo quiere. Si ese tiempo llega y ese apoyo es sólido y duradero, tendrán derecho a elegir por sí mismos”, afirma Skaale.

Aunque los últimos sondeos sitúan el apoyo a la separación de Dinamarca en torno al 30 %, la cifra ha variado mucho en los últimos años, en función del momento de las relaciones con la antigua metrópoli. Las Feroe llegaron incluso a proclamarse independientes tras un controvertido referendo en 1946, celebrado después de estar ocupadas unos años por fuerzas británicas y aisladas de Copenhague, bajo control nazi durante la II Guerra Mundial. Pero el rey Christian X lo anuló, aunque tras unas elecciones autonómicas posteriores con victoria unionista, acabó otorgándoles un primer Estatuto de autonomía, ampliado en 2005. El separatismo cobró mucha fuerza a principios de este siglo, cuando ambos gobiernos llegaron a celebrar varias rondas de negociaciones para pactar una separación, pero el desacuerdo con Copenhague en las condiciones económicas y disputas políticas internas frustraron la convocatoria de una anunciada consulta popular sobre la independencia.

Las Feroe -un archipiélago de 18 islas situadas al norte de Escocia- no tienen los retos geográficos de la inmensa y helada Groenlandia: son algo más de 50.000 habitantes en 1.400 km2. Su economía no es tan dependiente de la ayuda de Copenhague -recibe la quinta parte de lo que Groenlandia y esa partida tiene un peso mucho menor en los ingresos nacionales-, y en los últimos años ha experimentado un gran crecimiento con el aumento de la venta de pescado a Rusia, aprovechando las sanciones de la Unión Europea, organismo al que no pertenecen, aunque sí lo haga Dinamarca. Groenlandia, que la abandonó tras un referendo en 1985, tampoco, si bien es considerada un territorio especial de la UE.

El parlamentario feroés Magni Arge con Carles Puigdemont en Copenhague, el 23 de enero de 2018. (Reuters)
El parlamentario feroés Magni Arge con Carles Puigdemont en Copenhague, el 23 de enero de 2018. (Reuters)

Las Feroe cuentan con su propia selección de fútbol, reconocida por UEFA y FIFA, y sus atletas compiten en torneos internacionales de otras disciplinas bajo su propia bandera. Además, el buen momento económico y los avances políticos han disparado el optimismo en los separatistas. ”Marchamos hacia una economía autosuficiente. La independencia es solo una cuestión de tiempo”, declaró recientemente el otro diputado feroés en el Parlamento danés, Magni Arge, del independentista Tjóðveldi.

Los unionistas ofrecen en cambio una visión más pragmática, que alude al reducido tamaño y peso geográfico del país. ”Somos muy nacionalistas y queremos tanto autogobierno como sea posible. Pero dudamos de que vayamos a tener más autogobierno real fuera de la mancomunidad. Somos solo 50.000 personas, tenemos que pertenecer a algún sistema político”, resume Skaale. Pero ese ”realismo” se sustenta también en la voluntad de Copenhague de no poner ”trabas” a las aspiraciones de sus territorios autónomos, lo que ha asegurado que perdure la integridad de todo el territorio. Dinamarca acepta, por ejemplo, que las Feroe tengan su propio sistema fiscal y que negocie acuerdos comerciales directamente con otros países como si fuera un Estado -aunque no haya soporte legal dentro de la Carta Magna para eso-, un modelo que a juicio del diputado feroés puede servir de ejemplo para el caso catalán.

”Cuando tienes otras naciones dentro del Estado, tienes que hacer todo lo posible para que estén a gusto, no beneficia ser tan legalista y sacar la Constitución. Es un enfoque completamente equivocado. En Dinamarca se buscan acuerdos políticos, no jurídicos, se busca la legitimidad democrática, no que la Constitución diga esto o lo otro. Mientras el enfoque español es muy legalista, aquí buscamos legitimidad”, sostiene.

Los diputados feroeses y groenlandeses -incluidos los de fuerzas no partidarias de la independencia- se han involucrado de forma activa en la cuestión catalana, firmando declaraciones a favor del diálogo, forzando una comparecencia parlamentaria del ministro de Exteriores danés para explicar su posición y reuniéndose con el expresidente catalán Carles Puigdemont cuando visitó Dinamarca a finales de enero.

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