PETER MADSEN se juega la perpetua

El inventor favorito de Dinamarca, en el centro del crimen más perverso

Un tribunal juzgará en marzo el caso más macabro de los últimos tiempos. El niño que soñaba con viajar al espacio, que llegó a convertirse en héroe popular, se arriesga a recibir cadena perpetua

Foto: El inventor Peter Madsen, durante el evento Danish Business Day, celebrado en Copenhague el 9 de mayo de 2017. (Reuters)
El inventor Peter Madsen, durante el evento Danish Business Day, celebrado en Copenhague el 9 de mayo de 2017. (Reuters)

El 3 de mayo de 2008, un radiante Peter Madsen asistía junto a decenas de curiosos a la botadura en el puerto de Copenhague del 'UC3 Nautilus', presentado como el submarino de fabricación casera más grande del mundo, con casi 18 metros de eslora. "Es hermoso, es tan grande... que Kraka esté aquí para ver cómo su hermana mayor es lanzada al agua”, declaraba Madsen entre lágrimas a las cámaras del canal danés TV2, en referencia al pequeño sumergible construido también por él años antes.

Fue el día más feliz de su vida, según confesó más tarde a su biógrafo, Thomas Djursing, en 'Raket Madsen-Danmarks gør-det-selv astronaut' ('Cohete Madsen, el astronauta hazlo tú mismo de Dinamarca'; 2014). La jornada culminaba tres años de esfuerzos con un grupo de voluntarios y bajo el amparo de Half Machine, colectivo de artistas con el que había intimado y encargado de amenizar con música de vanguardia la botadura.

Un tribunal de Copenhague comenzará a principios de marzo el juicio del caso criminal más desconcertante de los últimos tiempos en Dinamarca

Dos años después nacía Copenhagen Suborbitals, fruto de la unión con el arquitecto e ingeniero Kristian von Bengtson, con el objetivo de hacer volar cohetes experimentales y, a medio plazo, enviar uno al espacio con el propio Madsen dentro. En junio de 2011, un año después de un intento fracasado por problemas meteorológicos y fallos técnicos, hicieron despegar desde una plataforma en el Báltico el 'Heat-1X Tycho Brahe' (por el célebre astrónomo danés). Madsen se convirtió en una celebridad.

Hasta que el pasado 10 de agosto por la tarde salió a navegar en el 'Nautilus' con Kim Wall, que le iba a hacer una entrevista abordo. Cuando los servicios de rescate llevaban horas buscándolos por mar y aire, Madsen reapareció al día siguiente al mediodía en la bahía de Køge, al sur de la capital. Solo. Tuvo que ser rescatado por un barco después de hundirse el sumergible: por problemas técnicos, según el inventor.

"Estoy bien, pero me da pena que haya desaparecido mi submarino. Probablemente, no lo volveré a ver”, declaraba tranquilo a las cámaras. A la periodista sueca la había desembarcado la noche anterior cerca del lugar donde la había recogido, dijo después.

La policía dudó de la versión de Madsen y decidió mantenerlo arrestado. La constatación de que el submarino había sido hundido de forma deliberada agravó las sospechas, pero la investigación no sufrió un salto cualitativo hasta la aparición, dos semanas después, del torso mutilado de Wall en una playa.

La periodista sueca Kim Wall. (Reuters)
La periodista sueca Kim Wall. (Reuters)

Madsen, de 47 años —17 más que Wall—, afirmó entonces que esta había muerto al caerle la escotilla y que, tras vagar sin rumbo por el Báltico en estado suicida —lo que no le impidió echarse una siesta de un par de horas—, la arrojó sin ropa y de una pieza para "enterrarla” en el mar. Así lo aseguró en su primera vista pública ante la jueza, vestido con su habitual traje de camuflaje y refiriéndose a sí mismo varias veces en tercera persona.

A medida que la policía hallaba trozos del cuerpo en el Báltico, Madsen iba modificando su declaración —admitió incluso el descuartizamiento—, aunque siempre ha negado haberla matado. La operación de rastreo duró tres meses, hasta que los buzos localizaron el último brazo de la periodista, que al igual que los otros fragmentos aparecieron atados con trozos de metal, supuestamente para que no subieran a superficie. En esa tarea jugó un papel decisivo el grupo de perros de la policía sueca, capaces de oler en el agua sangre, semen o la carne humana hasta a 70 metros de profundidad.

El fiscal Jakob Buch-Jepsen decidió procesarlo a mediados del mes pasado por homicidio planificado, trato indecente con cadáver y relación sexual sin coito, por los pinchazos con cuchillo o destornillador practicados en el exterior y el interior de su vagina, donde no se ha hallado rastro del semen del inventor.

¿Cadena perpetua?

A lo "inusual” y lo "extremo” del caso se agarra el fiscal para pedir cadena perpetua, cuando un delito de homicidio premeditado suele castigarse en Dinamarca con entre 10 y 12 años de cárcel. La falta de credibilidad del acusado parece reforzar las opciones del fiscal, a pesar de que no se ha podido determinar la causa de la muerte —por estrangulamiento o por decapìtación, cree el fiscal— y de que se desconoce el motivo real del crimen.

Tanto amigos como su biógrafo coinciden en señalar que los últimos meses fueron muy duros para Madsen, inmerso en una guerra contrarreloj con sus excompañeros de Copenhagen Suborbital, de donde había sido expulsado tres años atrás. El Laboratorio Espacial Peter Madsen y su rival competían por estar listos para aprovechar el permiso concedido por las autoridades danesas a finales de agosto para lanzar un cohete al sur de la isla báltica de Bornholm.

Lorck recordaba una conversación con Madsen en la que confesó haber soñado con cometer el "crimen perfecto” y ser perseguido por helicópteros y coches de policía

Pero el día 9 Madsen anunció por sorpresa en su blog que se retiraba de la pelea al no poder cumplir los plazos, lo que suponía un serio revés para el futuro de su proyecto. Al día siguiente, a la hora en que navegaba con Wall por el Báltico, avisaba en un SMS a su 'jefe de máquinas', Steen Lorck, para anular un viaje de reconocimiento el 11.

En un documental emitido por TV2, Lorck recordaba una conversación anterior con Madsen en la que este le confesaba haber soñado con cometer el "crimen perfecto” y ser perseguido por helicópteros y coches de policía. "Simplemente no podía creer que lo dijera en serio”, afirmó Lorck. En realidad, el inventor ya había revelado un sueño similar en una entrevista tres años atrás.

Con TV2 habló por primera vez, de forma anónima, el novio danés de Wall, quien dio algunos detalles nuevos. El día 10, poco antes de mudarse juntos a Pekín, habían organizado una fiesta de despedida con amigos junto al apartamento en el que vivían desde marzo, en unos locales de ensayo reconvertidos en viviendas en la isla de Refshaleøen: una antigua zona industrial que ahora sirve para organizar actividades como el 'paintball' y conciertos, y donde hace cuatro años se celebró Eurovision.

Allí, a unos pocos cientos de metros de donde vivía Wall, está el laboratorio de Madsen, aunque no se ha demostrado que se conocieran de antes. Sí se habían intercambiado correos en primavera, cuando la periodista sueca le propuso hacer un reportaje, una idea que finalmente aceptó el inventor por SMS el mismo día 10, invitándola a tomar un café en su taller y, luego, a salir a navegar.

El submarino 'UC3 Nautilus' de Peter Madsen navega en el puerto de Copenhague. (Reuters)
El submarino 'UC3 Nautilus' de Peter Madsen navega en el puerto de Copenhague. (Reuters)

Wall y su novio pensaron que podría vender la entrevista a alguna de las revistas estadounidenses con las que había colaborado y se aseguraría así un ingreso necesario ahora que iban a empezar una nueva vida en China: él, estudiando en la universidad; ella, como reportera que buscaba consolidar una carrera pujante que incluía historias por medio mundo para 'Time', 'The Guardian' o 'The New York Times'.

En sus comparecencias y en la única vista pública celebrada, el fiscal ha insistido en los vínculos de Madsen con el ambiente sadomasoquista, que este no ha ocultado, aunque sí niega haber practicado la asfixiofilia (estrangulación erótica) durante el coito, contra la versión de varias de sus amantes. Y solo admite haber tenido sexo una vez en el submarino con su mujer, a la que le une una relación abierta. De los vídeos con imágenes reales de mujeres ejecutadas y torturadas encontrados en su ordenador y su disco duro, se limita a decir que no son suyos y que más gente en su taller tenía acceso a ellos.

Su interés por explorar las formas menos convencionales de sexo se vincula con el contacto iniciado más de una década atrás con los colectivos artísticos que residen en Refshaleøen y que pregonan la unión entre arte y tecnología. Ahí encuentra por primera vez, como asegura en su biografía, a gente que piensa como él y a la que cederá por ejemplo el submarino para realizar actuaciones musicales por el canal. Y en ese ambiente surgirá más tarde Copenhagen Suborbitals.

El niño que soñaba con ir al espacio

En 'Amateurs in Space', un documental danés de 2016 que narra los éxitos y los problemas que acaban fracturando esa firma, Madsen revela que fue a los nueve años, al ver por televisión imágenes de un viaje espacial, cuando decidió que sería astronauta. Para entonces ya vivía solo con su envejecido padre en un pueblo del este de Dinamarca, después del divorcio de sus progenitores. Fue su padre, un carpintero, quien avivó ese interés con historias, facilitándole más tarde un pequeño taller en el sótano, que el joven Madsen utilizaría para sus experimentos.

En el colegio, atosigaba a los profesores de química con preguntas sobre explosivos y cohetes, y a los 15 años, creó una empresa ficticia (Danish Space Agency) para poder comprar los componentes químicos que le permitirían fabricar pólvora. Esa primavera logra hacer explotar su primer cohete, hecho con tubos para cloacas y colocado sobre un deflector construido con conductos de ventiladores. Los 16 metros que vuela el proyectil sobre un arenal detrás de los campos de fútbol de la escuela, bautizado por Madsen 'Cape Cosmos', son el primer gran triunfo del joven inventor, no muy popular en el colegio y que era considerado una especie de profesor chiflado.

El fiscal insiste en los vínculos de Madsen con el ambiente sadomasoquista, que este no ha ocultado, aunque sí niega haber practicado la asfixiofilia

Luego, en el instituto, desarrolla ese interés por la física y la química. Ingresa en un club de aficionados a los cohetes e inicia más tarde estudios de Ingeniería y da cursos de soldadura, pero abandona ambos cuando cree haber aprendido lo suficiente para construir un artefacto espacial. La pasión por el espacio la compagina con la que tiene por los submarinos. El primero que fabrica, Freya, en 2002, lo acabará hundiendo por una disputa por los derechos sobre la nave, una de las tantas que ha tenido con antiguos colaboradores. Su biógrafo ha confesado que cuando estaba recabando información para el libro, muchos se negaron a participar.

La necesidad de controlarlo todo, la lucha de egos y el grado de dedicación (a él, que nunca ha tenido un trabajo normal, le va la vida; para el resto, es una afición) son problemas que están en la base de la ruptura interna en Copenhagen Suborbitals, como se ve en 'Amateurs in Space'. En ese documental, Madsen intercala además de forma extraña parrafadas en inglés con un fuerte acento estadounidense, sobre todo cuando habla de temas técnicos, aunque no se tiene constancia de que haya vivido en ese país.

Pero ese temperamento se combina con la capacidad de persuadir a mecenas para que financien sus proyectos, que le sirve para ir tirando, aunque ni los cohetes ni los submarinos sean en realidad suyos. El 'Nautilus', que debía transportar como en 2011 su cohete hasta Bornholm, le ha servido aun así muchas veces como residencia, a falta de una vivienda fija, al igual que su taller.

El sumergible descansa ahora en el muelle de Nordhavn, enfrente de Refshaleøen. Hace unos días, alguien saltó la valla y rompió la cinta policial para hacer un grafiti sobre la nave: ”Liberad a Madsen. Inocente”. Pero nadie parece creer ya en su inocencia, y los pocos apoyos que le quedaban se esfumaron cuando el torso de Wall apareció mutilado en la playa. La asociación de entusiastas que respaldaba sus proyectos echó la llave a finales de agosto. Sus amigos lo han repudiado. Incluso su familiar más próximo, su hermanastro Benny, quien llegó a entregarle una carta de apoyo en prisión al poco de ser detenido, ha renegado de él públicamente: ”No creo que nunca lo pueda perdonar”.

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