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La 'patata caliente' de Puigdemont divide a los políticos de Alemania
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la sociedad alemana, entre dos aguas

La 'patata caliente' de Puigdemont divide a los políticos de Alemania

Mientras el Gobierno defiende que se trata de un asunto interno español, izquierda y ultraderecha piden que se libere al 'expresident' y se le otorgue asilo político. La cuestión no es baladí

Foto: Pintada con la leyenda en alemán "La democracia no es un crimen" frente al consulado de Alemania en Barcelona, el 26 de marzo de 2018. (Reuters)
Pintada con la leyenda en alemán "La democracia no es un crimen" frente al consulado de Alemania en Barcelona, el 26 de marzo de 2018. (Reuters)

El Gobierno alemán asegura que la decisión sobre la extradición del expresidente catalán Carles Puigdemont, detenido en una prisión de Neumünster, tiene que tomarla en exclusiva la Justicia. El portavoz de la canciller Angela Merkel, Steffen Seibert, aseguraba: “España es un Estado democrático y el Gobierno alemán está convencido de que el conflicto de Cataluña tiene que ser solucionado dentro del orden y la Constitución españoles, y por ese motivo en los últimos meses hemos apoyado al Gobierno español en su propósito de mantener el orden constitucional”.

Pero la oposición se muestra dividida. Mientras el partido de izquierdas Die Linke pedía, en palabras de su presidente, Bernd Riexinger, la liberación de Puigdemont en un gesto de cara a la galería, el presidente del partido verde Die Grüne, Robert Habeck, aseguraba que “es importante enfatizar que vivimos en un Estado de derecho en el que existe una división de poderes, por lo que es la Justicia quien tiene que hacer su trabajo y una influencia política en la decisión ha de ser evitada”. Mientras tanto, cada uno con su tema, el partido ultra Alternativa por Alemania (AfD) —la tercera fuerza en el Parlamento— seguía erre que erre con su tema favorito, incluyendo una variación histriónica, en palabras de su diputado René Springer: “Un presidente regional, que ha defendido los intereses de su pueblo, es detenido en Alemania, mientras millones de inmigrantes ilegales son aplaudidos y se les permite emigrar a nuestro Estado de prestaciones sociales. ¡Algo anda mal!”.

Foto: El vehículo en que se cree se transporta a Carles Puigdemont abandona la cárcel el 26 de marzo de 2018. (Reuters)

Uno de los periodistas mas famosos de Alemania, Jakob Augstein, director del semanario progresista 'Freitag', pedía en una columna publicada por 'Der Spiegel' asilo político para el 'expresident'. “Alemania ha detenido a Carles Puigdemont y de ese modo se ha inmiscuido en la lucha por la independencia catalana”, escribía, para a continuación pedir a los alemanes que “tomen partido: Alemania no puede apoyar a la Justicia española”, decía. “Puigdemont no lucha contra molinos de viento'”, argumentaba el respetado periodista en los círculos de la izquierda alemana, “sino contra un enemigo real e implacable: el Estado español central se defiende por todos los medios contra su amenazante desintegración”.

Sus palabras resultan llamativas por lo placativo: “La detención de Puigdemont es una vergüenza para Europa. Para España. Para Europa”. Augustein, en 'Der Spiegel', uno de los medios más leídos del país, asegura que a los catalanes se les acusa de nacionalistas con razón, pero que “un político que lucha por medios pacíficos por sus objetivos no puede terminar en la cárcel”. Para rematar su argumentación, comparaba la situación de Puigdemont con la extradición de Lluís Companys por la Gestapo a Franco, que terminaría en su ejecución.

Otro de los medios de referencia, el 'Süddeutsche Zeitung', con sede en Múnich, publicaba un videocomentario con el título “Alemania no debe dejarse engatusar por España”. En él, uno de sus redactores jefe, Heribert Prantl, afirma que “España quiere extraditar a Puigdemont por rebelión. Contra ello hay que rebelarse”. Según Prantl no se le puede extraditar “por delitos políticos”, y dice que “en situaciones extraordinarias, la Justicia alemana debe negar la extradición”.

placeholder El fiscal Georg Güntge habla a la prensa en la prisión de Neumünster, este lunes 26 de marzo de 2018. (Reuters)
El fiscal Georg Güntge habla a la prensa en la prisión de Neumünster, este lunes 26 de marzo de 2018. (Reuters)

¿Es la rebelión equiparable a la traición?

La fiscalía de Schleswig ha asegurado, en palabras de una portavoz reproducidas por la televisión pública ARD, que no es probable que la decisión se tome esta semana, sino después de las vacaciones de Pascua, que terminan el martes de la próxima semana. El experto en derecho de la cadena pública de televisión SWR, Kolja Schwarz, explicaba que con la legislación europea en la mano, Puigdemont debería ser extraditado. El expresidente ha sido presentado ante el juez, tal como indica la legislación alemana, que obliga a que esto suceda como muy tarde al día siguiente de la detención. Se trata de un procedimiento rutinario en el que se confirma la identidad del detenido, se abre el proceso y se comprueba si hay riesgo de fuga. Como este es el caso de Puigdemont, la Justicia alemana le retendrá hasta que se resuelva la decisión de extraditarlo o no.

El punto determinante para ver si lo será o no es si el delito del cual se le acusa es asimismo un delito según el derecho alemán, ya que la pena por rebelión no aparece explicitada en la normativa que regula las extradiciones a otro país europeo. Los jueces alemanes comprobarán en el caso de Puigdemont si el delito de rebelión del que le acusa la Justicia española puede ser equiparado al delito de alta traición que contempla el derecho alemán. La Justicia alemana podría extraditar a Puigdemont solamente por la acusación de malversación. En ese caso, la Justicia española únicamente podría juzgarle por ese delito. La Fiscalía de Schleswig presentará sus conclusiones ante el Tribunal Superior, que deberá autorizar la posible extradición.

Foto: La prisión de Neumuenster, en Alemania, en la que se encuentra Puigdemont. (EFE)

En Alemania, las competencias en estos casos se encuentran en los respectivos estados en que tienen lugar los procesos judiciales. Sin embargo, en el caso de que tengan relevancia política, el Gobierno alemán puede comunicarse con la Fiscalía al respecto y presentar su opinión. La ministra alemana de Justicia, Katarina Barley, del partido socialdemócrata SPD, aseguraba el domingo por la noche en rueda de prensa que su ministerio no se va a inmiscuir en cuestiones judiciales en este caso. Si la Fiscalía decide extraditarle, Puigdemont tendrá la oportunidad de defenderse, argumentar a su favor, presentar recursos e incluso podría, en última instancia, recurrir al Tribunal Constitucional alemán.

La protesta no se ha hecho esperar. En Fráncfort, el grupo local de la Asamblea Nacional Catalana convocaba una concentración a las siete bajo el lema '¡Ninguna extradición al Estado español por parte de las autoridades alemanas!'. En un comunicado, la organización asegura que “la sociedad catalana lucha por una ruptura con el posfranquismo, por un proceso constitucional, por la autoorganización, las reformas sociales y una sociedad solidaria”. Más abajo aseguran que “con una eventual extradición, el Gobierno alemán le haría el juego a un Gobierno autoritario y se opondría a un modelo progresivo que se opone a una pérdida continuada de democracia en toda Europa”. El domingo tendrá lugar asimismo una manifestación en Berlín para pedir la liberación de Puigdemont a la que se espera que acudan catalanes no solo residentes, sino también otros que viajarán en exclusiva para participar en la protesta.

Carles Puigdemont
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