"Tú eres grajales, las víctimas Te recordamos"

Torturado encuentra a su torturador en Twitter

El destino puso a José Ángel Urruzola frente al perfil en las redes del militar que le había torturado hace 46 años. Ahí, en la pantalla, estaba la fotografía del capitán Alexis Grajales

Foto: Manifestantes portan fotografías de detenidos desaparecidos durante la dictadura en una marcha en Montevideo. (EFE)
Manifestantes portan fotografías de detenidos desaparecidos durante la dictadura en una marcha en Montevideo. (EFE)

“Tú sos el Alexis Grajales del Sexto de Caballería que por el año 72/73 ya torturaba salvajemente a los detenidos políticos y para eso se tomaba unos cuantos wiskies, tanto es así que tus víctimas recuerdan el tufo a alcohol que se sentía desde debajo de la capucha ¿Sos vos?” escribió el pasado 10 de febrero en Twitter el fotógrafo, diseñador y docente uruguayo Juan Ángel Urruzola.

El destino, por medio de las redes sociales, le había puesto frente al perfil del militar que le había torturado hace 46 años en Uruguay. Allí, en la pantalla, estaba la fotografía del capitán Alexis Grajales, ya sin pelo y vestido con una camiseta deportiva.

Urruzola recuerda al soldado en una pose totalmente diferente: “Sabes @argoefo, tengo grabada en mi retina (soy fotógrafo) tu imagen desaforado, con tu uniforme verde todo mojado de las salpicaduras del submarino, venías y te llevabas compañer@s de la glorieta del 6to do donde estaban todo de plantón”, relató el fotógrafo en la red social.

“Yo estaba tirado en un camastro y el enfermero prohibió que me pusieras de plantón por la crisis cardíaca que había tenido unos días antes en una sesión de submarino con electricidad”, añadió, dando cuenta del método de tortura que consiste en meter la cabeza del preso en un pozo con agua -o excrementos- para simular su ahogamiento.

Detenido por opositor

Twitter le dio la oportunidad a Urruzola de enfrentar a Grajales. Al ‘vasco’, como le llaman sus conocidos -es descendiente de exiliados de la Guerra Civil española- le detuvieron en 1972, cuando tenía 19 años, mientras tomaba café con una compañera. Era una época de gran agitación política, que desembocó en un golpe de Estado al año siguiente, señalando el inicio de una dictadura cívico-militar que se extendería hasta 1985.

Urruzola fue llevado al Sexto de Caballería, uno de los centros de detención más sobrecogedores de aquella etapa. Los militares le sometieron allí a 95 días de vejaciones.

“Las torturas las realizaban en general de la noche. Te tenían de pie durante días. De allí te llevaban a lugares donde te rodeaban cuatro o cinco oficiales. Tú estabas encapuchado y ellos te pegaban de todos lados. Si no, te llevaban al submarino. Te metían en un tanque de agua y te mantenían hasta que estabas casi ahogado. Te sacaban y volvían a hacerlo. Eso podía durar horas o toda la noche. Si te desmayabas te daban electricidad y baldes de agua fría para despertarte”, relata el fotógrafo a El Confidencial.

Los militares querían saber si pertenecía a 'los tupamaros’, una guerrilla urbana uruguaya de los años 60 y 70, en la que militó el expresidente José Mújica. Urruzola admite haber colaborado con los subversivos en una etapa anterior, pero se había desvinculado mucho antes de su detención, y se negó a dar la razón a los soldados.

Sus padres sólo supieron de él un mes después. Le llevaron una muda nueva. A cambio los militares les entregaron la ropa ensangrentada tras días de tortura. Ocho semanas más tarde fue trasladado a una cárcel militar.

Miles de uruguayos participan en la Marcha del Silencio por los desaparecidos durante la dictadura en Uruguay (1973-1985), en Montevideo. (EFE)
Miles de uruguayos participan en la Marcha del Silencio por los desaparecidos durante la dictadura en Uruguay (1973-1985), en Montevideo. (EFE)

Caza a los torturadores en las redes sociales

La dictadura finalizó en 1985 pero Urruzola no pudo denunciar a sus captores hasta 2011. “Hicimos un colectivo de expresos y expresas para presentar una denuncia. Durante muchos años no se pudo porque el expresidente Julio María Sanguinetti, con el apoyo del Partido Nacional, aprobó una ley inconstitucional que impedía juzgar a los militares. Cuando empezó a ser posible, casi 30 años después del fin de la dictadura, acudimos a los juzgados”, relata Urruzola.

Como los magistrados tenían dificultad para ubicar a los militares y citarlos, empecé a buscarlos en las redes sociales”, añade. Así fue como halló a Grajales: “encontré una opinión política de este torturador en Twitter y, como suponía que podía hablar con gente que no supiera quién era, escribí esos mensajes dirigidos a él”.

El perfil del militar ya no se encuentra activo en la red social. Tampoco puede accederse a su cuenta de Facebook: ha decidido no continuar exponiéndose. Mientras estaba activa, la cuenta @argoefo, a la que se dirigió Urruzola, mantenía una leyenda: “Cuando se alcanza la edad adecuada, se toma conciencia que es más fácil compartir un recuerdo que alcanzar un sueño”.

El fotógrafo tiene sus propias memorias: “Somos un montón las víctimas de tus torturas que esperamos que vayas a compartir tus recuerdos con la jueza del juzgado donde te denunciamos a ti y a toda la banda del 6to de caballería. Si te perdiste las convocatorias, es la jueza Dolores Sánchez, la responsable del juzgado donde deberías ir a compartir recuerdos de tus sórdidas madrugadas, medio mamado y con tu uniforme de fajina mugriento, pues los presos pateábamos cuando nos metías en el submarino”, escribió Urruzola en Twitter.

La impunidad

Urruzola critica la impunidad de quienes torturaron en la dictadura: “Tenemos la necesidad de una justicia que repare el daño hecho, que a los torturadores se les diga que son torturadores y paguen, pues creo que eso le hace bien a toda la sociedad”, comenta a El Confidencial.

Se refirió a ello también en la red social: “Lo que me impacta de los cientos de oficiales que torturaron como @argoefo, asesinaron, violaron o hicieron desaparecier a compañeros y compañeras, no hay uno que diga; hicimos esto, por tal razón, no, se hacen los sotas, no responden, no asumen, cobardía institucional la de esta gente”, dijo, censurando el hecho de encontrarse en Twitter a los militares “pontificando y hablando, cuando el único lugar donde deberían hablar es en los juzgados”.

Su objetivo ahora es conseguir sentar a los militares frente a un tribunal. Jamás podrá olvidar lo que sucedió en el Sexto de Caballería.

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