los meses de bloqueo tendrán consecuencias

Merkel será de nuevo canciller: supera el escollo de la consulta del SPD

El 66% de los militantes socialdemócratas ha dicho 'sí' a una nueva gran coalición. La maquinaria se pone en marcha en Berlín, pero estos cinco meses de bloqueo tendrán consecuencias

Foto: La canciller alemana, Angela Merkel. (EFE)
La canciller alemana, Angela Merkel. (EFE)

Merkel lo ha conseguido. Ha superado todos los obstáculos y, tras un gran desgaste, volverá a ser canciller de Alemania en una cuarta -y seguro, última- legislatura. El Partido Socialdemócrata (SPD) ha dado este domingo luz verde al acuerdo de coalición de su formación con los conservadores de la líder cristianodemócrata. Se pone así punto y final a un inédito rosario de reveses que ha tenido bloqueada durante cinco meses la gobernabilidad de Alemania.

Un total de 239.604 afiliados del SPD, el 66 por ciento de las papeletas válidas, han optado por dar luz verde a este acuerdo contranatura de su partido con el bloque de Merkel, por los 123.329 que votaron 'no'. La participación ha sido del 78 por ciento. "La militancia del partido ha apoyado de forma mayoritaria la opción de la dirección del partido. Ahora tenemos claridad para entrar en la coalición de gobierno", afirmó el presidente interino del SPD, Olaf Scholz.

Merkel ya sólo tiene que rematar la jugada. El presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, la propondrá como canciller en breve y, según las estimaciones de los conservadores, podría ser investida en el Bundestag en la semana del 12 al 16 de marzo, probablemente el 14. Los votos de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y de su aliada bávara, la Unión Socialcristiana (CSU), unidos a los de los socialdemócratas superaría con creces la mayoría absoluta.

Olaf Scholz, presidente interino del SPD, en una rueda de prensa para anunciar la decisión de las bases. (EFE)
Olaf Scholz, presidente interino del SPD, en una rueda de prensa para anunciar la decisión de las bases. (EFE)

A continuación empezará el rodillo de la gran coalición, como sucedió en la pasada legislatura. Los tres partidos en lid han sellado un acuerdo de 177 páginas en el que se detallan decenas de medidas que, una vez consensuadas entre conservadores y socialdemócratas, no tiene por qué topar con ningún escollo en su tramitación. El problema es, efectivamente, cuándo va a durar la sintonía dentro del gobierno. Porque entre los conservadores ya ha empezado a especularse sobre la sucesión de Merkel -el bloqueo la ha debilitado de forma notable- y entre los socialdemócratas escuece como nunca la división interna que ha evidenciado la consulta.

La herida interna del SPD no tiene aspecto de sanar en breve (aunque un 'no' en la consulta hubiese llevado a la gangrena). La división es palpable en el resultado de la consulta y en el congreso que permitió a la dirección negociar con los conservadores. La grieta que separa las dos almas de la formación cruza al partido de parte a parte en un divorcio que enfrenta a jóvenes y mayores, a pragmáticos e izquierdistas. Algunos analistas han apuntado que el partido decano de la política alemana podría llegar a sufrir una dramática escisión como la que protagonizó el expresidente del SPD Oskar Lafontaine durante la 'Era Schröder', y que supuso el germen de creación de La Izquierda. Electoralmente el partido nunca se ha recuperado de aquel varapalo.

Merkel será de nuevo canciller: supera el escollo de la consulta del SPD

Ahora además, algunas figuras de La Izquierda, como el propio Lafontaine y la jefa de su grupo parlamentario, Sahra Wagenknecht, están promoviendo la creación de un movimiento que aglomere a todas las corrientes de izquierdas, más allá de partidos, con el objetivo de desbancar de la Cancillería a los conservadores, en el poder desde 2005. Wagenknecht, ha animado de hecho a Kevin Kühnert, el rostro más visible del 'no' a la gran coalición dentro del SPD, para que se sume a su iniciativa.

Entre los conservadores las perspectivas tampoco son de calma. Merkel ha dicho que espera agotar los cuatro años de esta legislatura, pero muchos dentro y fuera del partido lo dudan. Y la líder cristianodemócrata ya ha empezado a hacer movimientos para preparar su sucesión. Este febrero propuso por sorpresa a la jefa de gobierno del Sarre, Annegret Kramp-Karrenbauer, una fiel aliada a la que algunos apodan "Mini Merkel", para la secretaría general de su partido, para ejercer de "número 2". Desde ese mismo puesto Merkel saltó a la presidencia de su formación y luego a la Cancillería.

Pero Kramp-Karrenbauer no es la única política conservadora con aspiraciones. Merkel avanzó hace unos días que, si salía adelante la consulta del SPD, propondría como ministro de Sanidad a Jens Spahn. De 37 años, Spahn es un político emergente y ambicioso, además de uno de los críticos más notorios de la canciller. Respaldado por el sector más conservador del partido, cuenta también con un poderoso padrino en las filas cristianodemócratas: el exministro de Finanzas Wolfgang Schäuble. La legislatura puede, por tanto, convertirse en una guerra de sucesión.

La UE, por su parte, debe sentirse satisfecha de que por fin haya alguien al volante en Berlín. El proceso de reformas que quiere poner en marcha ahora el bloque, y que abarca de la integración en Defensa a la profundización de la eurozona, no podía llevarse a cabo sin el consentimiento de Alemania.

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