no habrá acuerdo hasta marzo

Vacío en Alemania: 100 días sin gobierno en el corazón de Europa

Berlín lleva más de tres meses descabezada. Y las estimaciones más optimistas esperan que pasen otros tres hasta que se forme un Ejecutivo. Tiempo perdido para una UE necesitada de liderazgo

Foto: La canciller alemana Angela Merkel durante una ceremonia en memoria de las víctimas del atentado en Breitscheidplatz, Berlín. (Reuters)
La canciller alemana Angela Merkel durante una ceremonia en memoria de las víctimas del atentado en Breitscheidplatz, Berlín. (Reuters)

Cien días lleva Alemania sin Gobierno. La autodenominada "ancla de la estabilidad" de la UE lleva desde las elecciones del 24 de septiembre fuera de combate. Una cifra récord. Por el camino, el aura de líder imbatible de la canciller Angela Merkel ha salido magullada y la parálisis atenaza a la política nacional. Europa, por su parte, ha quedado en compás de espera pese a la acción urgente necesaria en varios frentes, de la reforma de la eurozona a la crisis de los refugiados, pasando por el Brexit y las complejas relaciones con líderes como Trump, Putin y Erdogan. Y, en el mejor de los casos, en Berlín habrá que esperar hasta marzo.

Las urnas de septiembre conformaron el Bundestag más fraccionado en siete décadas. Las dos grandes fuerzas tradicionales, conservadores y socialdemócratas, cosecharon sus peores resultados desde 1949 y la ultraderecha irrumpió en el parlamento como tercera fuerza. Las opciones de Merkel para formar un Ejecutivo estable se redujeron considerablemente. El primer intento, un inédito tripartito de conservadores liberales y verdes, fracasó de forma espectacular casi dos meses después de los comicios y tras cinco semanas de negociación.

Ahora, a comienzos de año, arrancará el segundo intento conservador: una gran coalición como la de la pasada legislatura. Alegando sentido de Estado, el Partido Socialdemócrata (SPD) ha dejado atrás su negativa inicial y está dispuesto a hablar con los conservadores. Pero su dirección e importantes sectores internos siguen recelando ante la posibilidad de reeditar esta alianza, que les perjudica electoralmente. No se puede dar por seguro que las negociaciones lleguen a buen puerto ni anticipar, en estos momentos, qué tipo de fórmula se podría finalmente consensuar para que Berlín tenga Gobierno. El SPD ha aceptado una "conversación constructiva y con final abierto". Ni más, ni menos.

Puede que logren alcanzar un acuerdo en algún punto de la recta que separa el deseo de gran coalición de los conservadores, por un lado, y, de otro, la posibilidad de un Gobierno de Merkel en minoría, la opción inicialmente propuesta por el SPD. Entre una y otra hay varias posibilidades, todas sin antecedentes a escala federal. Pero puede que las conversaciones se rompan y haya que ir a unas nuevas elecciones tras una humillante votación de investidura en el Bundestag que canciller no lograría superar. Merkel es de teflón, pero acumula cada vez más muescas.

Presiones desde la política y la economía

Las presiones para que el SPD ceda son enormes. Empezando por el presidente del país, el exsocialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, que les exigió "responsabilidad". Pero también figuras claves del partido de un pasado más o menos reciente están pidiendo a Schulz una gran coalición. Entre ellos destaca el excanciller Gerhard Schröder, que en una reciente entrevista con la cadena Deutsche Welle pedía acabar con el "teatro" y sellar una coalición con los conservadores "a ser posible, rápido". Sigmar Gabriel, actual vicecanciller, ministro de Exteriores y antecesor de Schulz al frente del SPD, se mostró "muy escéptico" ante gobernar en minoría.

Desde los sectores económicos también están presionando en este sentido. El presidente de la Federación de Mayoristas, Exportadores y Empresas de Servicios (BGA), Holger Bigmann, instó recientemente a las partes a alcanzar un acuerdo para hacer frente a los "retos" que tiene ante sí Alemania y Europa, y alertó del riesgo de estancamiento.

Incluso los economistas más próximos a las posiciones socialdemócratas abogan por una gran coalición. Según Peter Bofinger esta fórmula de gobernar sería la que mejor permitiría "avanzar en la integración europea", al considerar que el SPD es más proeuropeo que los conservadores. Marcel Fratzscher, por su parte, ha tachado al gobierno en minoría de "la peor opción imaginable". Y Gustav Horn, próximo al sindicalismo, cree que apostar por nuevas elecciones "no es una estrategia razonable". En su actual estado de debilidad, unos nuevos comicios no convienen a ninguna de las dos grandes formaciones.

Martin Schulz durante una comparecencia en la sede del SPD, en Berlín. (EFE)
Martin Schulz durante una comparecencia en la sede del SPD, en Berlín. (EFE)

Un tortuoso camino (y sin seguridad de éxito)

Merkel y Schulz ya se han reunido en dos ocasiones desde las elecciones. La primera fue para abrir boca tras el primer intento de formar gobierno y para purgar los desencuentros previos. La segunda, el 20 de diciembre, para establecer el calendario de encuentros. En medio, el SPD celebró un congreso federal que dio luz verde de forma mayoritaria -aunque no sin polémica- a su presidente para explorar esta vía, aunque sin obligarle a nada. Además, el semanario 'Der Spiegel' avanzó que el 3 de enero tendrá lugar otro encuentro informal entre los líderes.

Este año era el momento para ponerse manos a la obra en la profundización de la eurozona, la política común de seguridad y la unión energética

A continuación empezará la primera fase de contactos, donde se explorarán semejanzas y puntos de fricción y se estudiará la fórmula de gobierno más adecuada. Estas conversaciones tendrán lugar entre el 7 y el 11 de enero. De seguido las direcciones de los partidos implicados, la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, los conservadores bávaros de la Unión Socialcristiana (CSU) y el SPD deberán decidir si hay base de seguir adelante. Este período de reflexión culminará el 21 de enero con el congreso extraordinario de los socialdemócratas, cuyos delegados deberán aprobar el acuerdo negociado con los conservadores y dar carta blanca a la dirección para que siga negociando.

Entonces arrancará la segunda fase de las conversaciones, el momento de la negociación pura y dura. Aquí es cuando deberán fijarse, según el modelo de cooperación acordado, las políticas concretas y, dado el caso, el reparto de cargos. Esto duraría varias semanas más. Los expertos prevén resultados en marzo, como pronto. Entonces el SPD debe someter la propuesta final a un referéndum entre sus militantes. Este voto es una clara baza negociadora para los socialdemócratas, pero también un terrible factor de incertidumbre.

Cuanto más se prolongue la formación de Gobierno en Berlín, menos tiempo le quedará a la UE para estudiar todas las propuestas de reforma que tiene ahora mismo sobre la mesa antes del parón obligado que supondrán los comicios europeos de mediados de 2019. Este año era el momento para ponerse manos a la obra en la profundización de la eurozona, la política común de seguridad y defensa y la unión energética, entre otros asuntos, pero en Bruselas advierten que no se puede tomar ninguna decisión de calado con Berlín en funciones. Esperarle, sin embargo, puede provocar que para cuando el tren eche a andar sea demasiado tarde.

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