el príncipe moulay hicham

Mohamed VI, aún convaleciente, echa un pulso a la "oveja negra" de la familia real

El rey de Marruecos fue operado en París de un bulto en un ojo mientras su fustigador, el príncipe Moulay Hicham, era expulsado de Túnez. Éste achaca el castigo que sufrió al palacio real de Rabat

Foto: El príncipe Moulay Hicham a su salida del tribunal de Ain Sebaa, en Casablanca. (Reuters)
El príncipe Moulay Hicham a su salida del tribunal de Ain Sebaa, en Casablanca. (Reuters)

Aunque solo sea con un ojo abierto porque está convaleciente Mohamed VI sigue vigilando desde lejos su reino, Marruecos, y echando un pulso a sus fustigadores incluso si forman parte de su familia.

El monarca marroquí, de 54 años, apareció el sábado por la noche con un parche a lo pirata en el ojo izquierdo en una foto tomada en un centro comercial de París. La colgó en su Facebook Soufiane el Bahri, un joven marroquí que tiene el privilegio de recibir en exclusiva muchas instantáneas de los viajes del soberano. Es uno de los cauces elegidos por el palacio real para dar a conocer las actividades del rey.

Tres días antes, Mohamed VI había sido operado en el centro oftalmológico Quinze-Vingt de París de un “pterigión en el ojo izquierdo”, es decir un crecimiento anormal del tejido de la conjuntiva, “que se extendía sobre la córnea” y que probablemente dificultaba la visión. “Ha sido necesario efectuar una exéresis completa” y el paciente necesita “reposo durante 15 días (…) para que se produzca una buena cicatrización del ojo (…)”.

El rey Mohamed VI en un centro comercial de París.
El rey Mohamed VI en un centro comercial de París.

Todas estas informaciones figuran en un comunicado conjunto firmado, el miércoles 4, por el profesor Jean Philippe Nordmann, él que operó al monarca, y Abdelaziz Maaouni, su médico personal. La prensa oficialista marroquí, como el diario digital 'Le 360', alaba la “transparencia informativa sobre la salud del rey”.

En las redes sociales un buen número de marroquíes desearon a su rey una “pronta recuperación”. Quizá uno de los más pomposos fue Khalid Fikri, su fiel guardaespaldas, quién escribió: “Si Su Majestad goza de buena salud eso significa que nuestros sentidos se sumergen en la felicidad”.

Hay también algunas voces, minoritarias, que se preguntan por qué Mohamed VI se ha sometido en Francia a una operación quirúrgica benigna que se practica todos los días en Marruecos. Elegir Francia es, sostienen, “desautorizar” a la sanidad marroquí. Expresan así, escribe el doctor Othmane Boumaalif escribe el diario digital 'Le Desk' de Casablanca, su “malestar ante un sistema nacional de salud frustrante en muchos aspectos (…)”. El comunicado “ha reavivado la cuestión de la eficacia y eficiencia del sistema de salud (…)”, añade.

La elección de París y del cercano pueblo de Betz –donde posee un castillo- ha permitido al rey regresar a una ciudad a la que ha viajado cuatro veces desde abril, ahora, en septiembre, por razones médicas y antes para descansar y hacer turismo. En total, desde el 7 de abril, ha estado hasta este lunes 63 días de visita en el extranjero, el 40% de su tiempo, delegando mientras tanto buena parte de sus atribuciones en su principal consejero, Fouad Ali el Himma, de 54 años. Por algo le apodan el virrey.

Hay, sin embargo, un cometido que Mohamed VI sigue ejerciendo incluso convaleciente: enfrentarse a su primo hermano, Moulay Hicham, con el que se crio. Apodado el “príncipe rojo” por las críticas que formula hacia la monarquía marroquí. Moulay Hicham, de 53 años, reside en Boston (EE UU) y es investigador en la Universidad de Harvard.

El primo hermano padeció, el viernes en Túnez, lo que él describe como “una desagradable aventura” y que su entorno achaca a las maniobras del palacio real marroquí. Había viajado a Túnez ese mismo día para dar, el domingo 10 de septiembre, una conferencia en el marco de un seminario sobre la democracia y el mundo árabe organizado allí por la Universidad de Stanford. Él iba a hablar de Marruecos.

Cuando estaba en la piscina del hotel Movenpick irrumpieron varios policías de paisano que le rogaron que se fuese a su habitación a cambiarse, recogiese sus pertenencias y le condujeron después a una comisaría para trasladarle finalmente al aeropuerto y expulsarle del país.

“Exigí un documento que certificara mi expulsión y en el que se indicaran los motivos porque no he cometido ningún delito, ninguna infracción”, comentó el príncipe a este periodista. “No hubo manera, los policías, que fueron muy correctos, solo consintieron a explicar de viva voz que se trataba de una decisión soberana”, añadió. Fue expulsado en un vuelo de Air France a París, pero es poco probable que en la capital francesa se reúna con su primo el rey. Rabat y Túnez guardan silencio sobre este asunto.

Es un golpe duro para la democracia tunecina”, declaró a la prensa el profesor Houssem Aoudi, uno de los organizadores de la conferencia en la que debía participar el príncipe Moulay Hicham.

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