escalada de violencia con el desfile de supremacistas blancos

La gran marcha ultraderechista en Charlottesville se salda con un ataque mortal

El presidente Donald Trump condena la violencia de "todas las partes" tras un atropello masivo que deja un muerto y varios heridos de gravedad

Foto: Una mujer es llevada en camilla tras resultar herida. (Reuters)
Una mujer es llevada en camilla tras resultar herida. (Reuters)

Iba a ser uno de los “eventos más importantes para nuestro movimiento” de los últimos tiempos, según afirmaba su organizador, el bloguero Jason Kessler. La gran marcha 'Unir a la derecha', convocada para este sábado a las 12 del mediodía en un parque de Charlottesville, una pequeña ciudad del estado de Virginia, no ha llegado a celebrarse.

Sin embargo, los cientos de manifestantes que han acudido a la llamada de Kessler, oficialmente para protestar por el intento de quitar de la ciudad una estatua de su héroe el general confederado Robert E. Lee, y extraoficialmente como demostración de fuerza y unidad de un movimiento heterogéneo que pretende “recuperar América para los blancos” y “no dejarse avasallar”, no han necesitado para hacerse con la agenda informativa celebrar la manifestación, ilegalizada una hora antes de empezar debido a los choques violentos con los contramanifestantes.

James Alex Fields.
James Alex Fields.

Un individuo atropelló de manera brutal a un grupo de contramanifestantes que volvían del parque, tras haber sido disueltos, en las calles peatonales del centro de la ciudad. Los incidentes han dejado tres muerto y, al menos 20 heridos. Una de las muertes se produjo cuando un automóvil arrolló premeditadamente a un grupo de opositores a la manifestación y las otras dos al estrellarse un helicóptero policial que vigilaba la manifestación. A última hora de la noche las autoridades estadounidenses acusaron formalmente de asesinato en segundo grado a James Alex Fields Jr., de 20 años y natural de Ohio, como presunto autor del atropello. El joven veinteañero se encuentra detenido en la cárcel del condado de Albermarle-Charlottesville. Además, la policía ha detenido a otras tres personas: Troy Dunigan, de 21 años, acusado de conducta desordenada; Jacob L. Smith, de 21 años, acusado de delito menor de agresión y muerte; y James M. O'Brien, de 44 años, acusado de llevar una pistola oculta.

El coche, un deportivo de color oscuro y con las ventanas tintadas, embistió contra la fila de contramanifestantes, para salir huyendo a gran velocidad marcha atrás tal y como recogen fotografías y vídeos que circulan por las redes sociales. La víctima ha sido identificada como Heather Heyer, abogada de 32 años de edad, según han confirmado amigos y familiares de la fallecida al 'New York Daily News'. Heyet, nacida en Virginia, trabajaba como asistente legal para el bufete Miller Law Group.

Caos en Virginia

Este es el saldo trágico de un fin de semana de escalada violenta en la ciudad, sede de la Universidad de Virginia y con 48.000 habitantes. Al margen del ataque con el coche, unas 15 personas han resultado heridas en diferentes enfrentamientos entre manifestantes extremistas, que habían acudido a una de las mayores marchas nacionalistas de los últimos tiempos, y contramanifestantes.

El gobernador del estado, el demócrata Terry McAuliffe, afirmaba el viernes, en previsión de enfrentamientos pero antes del trágico incidente, que la mayoría de los manifestantes eran de fuera del Estado y habían elegido Charlottesville para mostrar “opiniones y puntos de vista que muchos de nosotros consideramos odiosos, pero mientras lo hagan de manera pacífica, es su derecho”.

Un participante en la marcha (Reuters)
Un participante en la marcha (Reuters)

Los manifestantes de ultraderecha, en Charlottesville. (Reuters)
Los manifestantes de ultraderecha, en Charlottesville. (Reuters)

Los choques violentos entre los manifestantes de la extrema derecha y los antifascistas comenzaron el mismo viernes por la noche, aunque la manifestación oficial, convocada bajo el título de 'Unite the right' (“Unir a la derecha”) en un famoso parque de la pintoresca ciudad universitaria del sur de EEUU, comenzaba el sábado a mediodía. Sin embargo, mucho antes de esa hora empezaron a producirse encontronazos en el parque entre miembros de uno y otro grupo, lo que provocó que el gobernador declarase el estado de emergencia e ilegal la marcha.

A las 11 de la mañana, McAuliffe decidió declarar el toque de queda “profundamente desagradado por el espectáculo de odio, cerrazón y violencia que los manifestantes de fuera de nuestro estado han traído”. La policía intervino para dispersar a los manifestantes.

La gran manifestación 'Unite the right' era, en parte, continuación de otra, más pequeña, convocada a principios de julio en la misma ciudad, que fue masivamente abucheada por los antifascistas de manera aparentemente espontánea. Al igual que la de este fin de semana, aquella primera manifestación tenía como objetivo “oficial” protestar por la decisión de retirar de la ciudad la estatua del general Lee, héroe confederado de la guerra civil americana. El Parque de la Emancipación, lugar elegido para la marcha de este fin de semana, solía llamarse “parque Lee” antes de ser renombrado.

Para este “segundo asalto”, el organizador, el bloguero ultraderechista Jason Kessler, había conseguido el apoyo de figuras de la derecha extrema como Richard Spencer y el ex líder del Ku Klux Klan David Duke. “Vamos a cumplir las promesas de Donald Trump de recuperar nuestro país”, anunció este el sábado a los periodistas. Algunos de los manifestantes que han acudido, en grandes números, a la convocatoria en Charlottesville llevaban gorras rojas con el eslogan de campaña de Trump 'Hagámos América grande de nuevo'. En una marcha con antorchas el viernes por la noche, muchos de estos manifestantes corearon consignas antisemitas como el lema nazi "Sangre y tierra" o "Los judíos no nos reemplazarán". y llevaban banderas confederadas y otros símbolos del movimiento supremacista blanco.

Manifestantes en torno a la estatua de Thomas Jefferson el viernes por la noche (Reuters)
Manifestantes en torno a la estatua de Thomas Jefferson el viernes por la noche (Reuters)

Dirigiéndose al parque este sábado por la mañana se pudieron ver manifestantes armados con indumentaria de camuflaje como una milicia organizada, y la policía informaba de que algunos llevaban también gas lacrimógeno. Enseguida surgieron choques entre algunos de los manifestantes y los contramanifestantes, muchos de los cuales portaban banderas de 'Black Lives Matter' y cantaban eslóganes contra el racismo.

El presidente Donald Trump utilizó su cuenta de Twitter para llamar a la unidad y la calma tras el ataque mortal. “Debemos unirnos todos en la condena del odio y lo que representa. No hay sitio en nuestro país para este tipo de violencia. ¡Mantengámonos unidos!”.

Más tarde, en una aparición pública en la tarde del sábado, Trump aseguró estar siguiendo los acontecimientos de cerca y afirmó: “El odio y la división deben parar. Condenamos de la manera más firme este despliegue intolerable de fanatismo y violencia por todas las partes. Todas las partes”. Duke ha recordado al presidente a través de un tuit que “se mirase en el espejo" y "recordara que han sido los americanos blancos los que le han puesto en la presidencia, no radicales izquierdistas”. Tras su comparecencia, Trump abandonó la sala sin responder a los periodistas que le preguntaban si "quería el apoyo que le brindaban los supremacistas blancos" y si consideraba que "lanzar un coche contra una multitud es terrorismo". En Twitter enviaba sus condolencias a los familiares de la mujer que perdió la vida a consecuencia de las heridas producidas por el atropello.

Otros cargos republicanos como el portavoz del Congreso Paul Ryan y el candidato republicano a gobernador del estado de Virginia, Ed Gillespie, han condenado la marcha de manera más inequívoca. Por su parte, el senador democráta Bernie Sanders pedía al presidente: "Llame a las cosas por su nombre. Son acciones neonazis para fomentar el racismo y el odio y provocar violencia". El exvicepresidente Joe Biden respondía a las palabras de Trump que condenaban las acciones de "todos los lados", con un breve mensaje: "Solo hay un lado".

El expresidente de Estados Unidos Barack Obama ha subrayado que "nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel", un mensaje que ha hecho público tras los incidentes. "Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, por su origen o su religión", ha asegurado el exmandatario estadounidense, en un mensaje publicado en su cuenta oficial de Twitter, acompañado por una foto en la que se le ve sonriendo frente a unos niños en un escuela infantil. "Las personas deben aprender a odiar y si pueden aprender a odiar, pueden ser enseñados para que amen", ha añadido Obama. "El amor llega con más naturalidad al corazón humano que su contrario", ha concluido Obama, antes de explicar que sus palabras son una cita de Nelson Mandela, el fallecido expresidente de Sudáfrica y premio Nobel de la Paz.

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