QUEDAN FLECOS POR REMATAR, COMO EN AUTOMOCIÓN

Recado a Trump: la UE y Japón pactan un acuerdo comercial horas antes del G20

Con este nuevo pacto se eliminarán gradualmente el 99% de los aranceles que actualmente se aplican en el comercio entre ambas partes

Foto: Shinzo Abe y Donald Tusk estrechan sus manos antes de la rueda de prensa. (Reuters)
Shinzo Abe y Donald Tusk estrechan sus manos antes de la rueda de prensa. (Reuters)

"No hay protección en el proteccionismo". Lo dice el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, momentos después de anunciar el "principio de acuerdo" sobre libre comercio alcanzado entre la Unión Europea y Japón. Cuatro años de negociaciones han sido necesarias para que Tokio y Bruselas hagan público su entendimiento, justo unas horas antes de que este viernes arranque el G20 en Hamburgo.

La escenificación del mutuo entendimiento no podía esperar, pese a que aún hay flecos sueltos. Y en cuestiones tan delicadas como el modo de resolver las disputas entre inversores y estados o la regulación respecto al sector automovilístico. Pero no se quería dejar pasar la oportunidad de mostrar ante Donald Trump "la fuerte voluntad política de la UE y Japón de defender el libre comercio, frente a las tendencias proteccionistas", en palabras del primer ministro nipón, Shinzo Abe.

Shinzo Abe, el primer ministro japonés. (Reuters)
Shinzo Abe, el primer ministro japonés. (Reuters)

Cuestiones pendientes

Con el acuerdo, se eliminarán gradualmente el 99% de los aranceles que actualmente se aplican en el comercio entre ambas partes, aunque por ejemplo el sector lácteo mantendrá una protección. Japón, además, reconocerá las 205 indicaciones geográficas europeas que protegen productos como el vino de Rioja o el queso manchego.

Sin embargo, queda por resolver qué hacer respecto al sector automovilístico -un sector clave para el mayor país europeo, Alemania, pero también para Francia o Italia- en el que la UE impone tarifas del 10% a los vehículos nipones y de entre el 3 y 4,5% a sus componentes. Y la difícil discusión en torno al mecanismo que se empleará para resolver las disputas entre los inversores y los estados, uno de los puntos más criticados por la sociedad civil que teme que se blinde a los inversores frente a los gobiernos.

Ahora, continuarán los trabajos para finalizar las cuestiones pendientes, con el objetivo de cerrar el acuerdo comercial a finales de este año, de modo que entre en vigor a principios de 2019, en palabras de Juncker.

El riesgo de Corea del Norte

Durante su comparecencia, los dos líderes europeos y el japonés han mostrado su sintonía frente al "riesgo común", en palabras de Abe, que representa Corea del Norte. Días después de que Pyongyang lograra lanzar con éxito un misil balístico intercontinental, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk no ha dudado en pedir que el Consejo de Seguridad de la ONU adopte una nueva resolución contra el régimen norcoreano. Abe, por su parte, ha mostrado su esperanza de que la UE se involucre más en "seguridad marítima" y la "seguridad regional, inclusive en Asia".

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. (Reuters)
El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. (Reuters)

Trump se acerca a Varsovia

Tokio y Bruselas han abogado públicamente por "los derechos humanos, la democracia y el Estado de derecho". Unos "valores comunes", tal y como afirma Tusk, que les permite también estrechar lazos en cuestiones como el cambio climático, la seguridad y el desarrollo. Para ello, han firmado un Acuerdo de Asociación Estratégica. Este es uno de esos pactos con los que la UE intensifica y diversifica sus relaciones con algunos países a los que atribuye una especial relevancia en el plano mundial.

La defensa de los valores comunes cobra también especial relevancia en un momento en el que Donald Trump se encuentra de visita en Varsovia, con la que Bruselas y capitales como Berlín y París mantienen unas tensas relaciones debido a varias iniciativas políticas que, como sucede en Hungría, erosionan el Estado de derecho en ambos países y lo alejan de los principios defendidos por la UE.

Tampoco el viaje de Trump a Varsovia es inocente. Con esta visita, el presidente estadounidense muestra que tiene interlocutores en Europa. Y, además, da un fuerte espaldarazo al Gobierno polaco, que apuntala su situación interna y externa ante el pulso que mantiene con sus socios. Una jugada que puede contribuir a reforzar las diferencias más o menos latentes entre el este y el oeste de Europa, justo cuando más unida se muestra la UE tras una década de crisis.

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