en la segunda vuelta el 7 de mayo

Elección imposible de los 'mélenchonistas': no votarán a Macron ni para frenar a Le Pen

La mitad de los votantes de Francia Insumisa podría optar por la abstención para no tener que decidir entre quien consideran "el candidato de la banca" y la política ultraderechista

Foto: Simpatizantes de Francia Insumisa esperan para ver llegar a Jean-Luc Mélenchon, el 23 de abril de 2017. (EFE)
Simpatizantes de Francia Insumisa esperan para ver llegar a Jean-Luc Mélenchon, el 23 de abril de 2017. (EFE)

Audrey, fotógrafa basada en Lyón, responde con un sarcasmo ante la pregunta de si elegirá a Emmanuel Macron o a Marine Le Pen en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas: “¿Quieres decir la elección entre oligarquía y dinastía?”. “Los dos para mi están en contra de mis convicciones humanas, políticas y sociales”, asegura con vehemencia. “¿Cómo podría escoger entre el vacío y el odio?”.

Audrey es una de las miles de personas que votaron por el izquierdista Jean-Luc Mélenchon en la primera vuelta que ahora no se siente representada por ninguna de las dos opciones sobre la mesa. Para ella Macron “trabaja mano a mano con los bancos” y va a “matar al funcionariado”, y los primeros afectados serán “los médicos y los profesores”. Audrey no se considera “una izquierdista estúpida que no ve más allá de sus convicciones. No me ciegan mis corazonadas”, pero está “francamente contra los dos”. “Como para muchos simpatizantes de izquierdas, la elección entre los dos es imposible”, dice.

El triunfo moral de Mélenchon en la primera vuelta de las presidenciales francesas tras una campaña impecable, quizás la mejor de todos los candidatos, y haciendo un 'sorpasso' aplastante al Partido Socialista, solo se vio ensombrecida por una cuarta plaza cuando algunos sondeos le situaban en la segunda vuelta, cara a cara con Marine Le Pen. Con un programa netamente de izquierdas consiguió un nada desdeñable 19,3% de los votos ganando en ciudades-feudo de la extrema derecha como Marsella.

Tras salir a saludar a los simpatizantes que le esperaban a salida de su cuartel general en París, el veterano líder antisistema sorprendía al no llamar a votar a Emmanuel Macron contra la candidata ultraderechista y delegar esa decisión en una asamblea de su partido Francia Insumisa. Mélenchon rompía así el llamado “frente republicano” que sirve desde hace más de una década como cortafuegos de la extrema derecha en Francia. Viendo las encuestas de intención de voto de sus seguidores en la segunda vuelta, fue un movimiento coherente.

El perfil de los que apoyaron al partido Francia Insumisa en la primera vuelta, muchos de ellos jóvenes, son reacios a apoyar al radicalismo antiinmigrante de Le Pen, pero ven a Macron como la encarnación del neoliberalismo que ha dejado a muchos de ellos en la cuneta de la globalización. El candidato de de En Marche, como definió el escritor derechista Eric Zemmour, es “el candidato de los ganadores de la globalización”. La solución será, para cerca de la mitad de los seguidores de Mélenchon, la abstención.

Mientras que la segunda vuelta presidencial ha sido tradicionalmente para muchos electores escoger al ‘menos malo’, el soplo de aire fresco que ha supuesto Mélenchon en la política gala ha borrado de un plumazo el esquema mental de dos partidos fuertes. “En las últimas dos elecciones voté por descarte, que es lo contrario de la democracia. Hoy me siento incapaz… Me parece que hará falta encontrar una alternativa popular tras estas elecciones, estamos en un callejón sin salida”, comenta Audrey.

El líder de la coalición de izquierdas 'La France insoumise', Jean-Luc Mélenchon, asiste a una protesta contra el partido de ultraderecha Frente Nacional en París, el 1 de mayo de 2017. (EFE)
El líder de la coalición de izquierdas 'La France insoumise', Jean-Luc Mélenchon, asiste a una protesta contra el partido de ultraderecha Frente Nacional en París, el 1 de mayo de 2017. (EFE)

"¡Marsella insumisa para siempre!"

Su amigo Yann, director artístico, opina también que hace falta “un debate sobre la estructura democrática” y asegura que si vota, aún no lo tiene decidido, “en cualquier caso será contra Marine Le Pen”. Aunque una eventual elección de Le Pen no le parece el apocalipsis como anuncian muchos franceses: “Tengo miedo de Marine Le Pen de manera relativa. Representa todo los contrario de mis ideas y creo que es una neurosis más que una ideología. Por otro lado las dos cámaras del Palamento están hechas para limitar el abuso de poder”. Yann destaca que por otro lado Macron le da miedo “por [la eventual pérdida de] nuestros derechos sociales, pero también por los muertos silenciosos causados en África por las políticas ultraliberales”.

Para este joven de 33 años el “voto anti Frente Nacional”, hace crecer en la gente “la impresión de que son manipulados por los políticos. Al final, la presencia de Marine Le Pen es la mejor baza de los otros candidatos”. A pesar de todo cree que Macron no tendrá problemas para ganar la elección y piensa que su apoyo no le será necesario: “No quiero que Macron gane con un 80% de los votos por su política, me da asco”.

Julien y Laurent están todavía exultantes porque en su ciudad de origen, Marsella, Mélenchon ha subido 11 puntos con respecto a los anteriores comicios y obtuvo una victoria con el 24,82% en un lugar considerado como feudo de Le Pen, que quedó segunda con un 23,66% de los votos. “¡Marsella insumisa para siempre!”, dice Julien, de 30 años y que se dedica profesionalmente a las apuestas por internet. “Si hubiera ganado Mélenchon hubiera cambiado de profesión para hacer algo más productivo y redistribuir mi capital, pero habrá que esperar 5 años”.

Laurent, de 25 años, estudia gestión asegura que se abstendrá en la segunda vuelta: “No puede haber ningún voto de Marine Le Pen desde Francia Insumisa”, pero no puede elegir entre “una facha y un exbanquero de Rothschild que ha devaluado la economía del país y que implementó la ley que permite a Uber competir deslealmente con los taxis”.

“Me voy a abstener, no quiero elegir entre un fascista neoliberal y un fascista nacionalista”, dice taxativo Julien, “solamente una abstención masiva puede deslegitimar esta elección. “La gente o vota Macron vomitando en un rincón, o se abstienen o votan en blanco, pero nada de votar por el FN”, apostilla.

Jóvenes con una pancarta que dice:
Jóvenes con una pancarta que dice:

Campo de batalla: las legislativas

Para ellos, que consideran también que Macron ganará “con o sin su voto”, la batalla son las legislativas, que se celebran en junio y que podrían marcar la agenda del nuevo presidente, sea Macron o Le Pen, a través de la movilización en la calle. Se prevé que la nueva Asamblea sea la más multipartidista en mucho tiempo.

Sobre las comparaciones que se han hecho de los programas económicos de Mélenchon y Le Pen, Julien opina que son un espejismo: “La candidata Marine Le Pen dice en sus mítines que defiende las 35 horas [semanales de trabajo] y delante de la patronal dice que prefiere las 39 horas sin pagar las extraordinarias, es un discurso demagógico falsamente social”.

“El Frente Nacional”, añade Laurent, “es un partido socialista nacionalista… o nacional socialista que ha sido desdemonizado por los medios y por ellos mismos. Desde su perspectiva falsamente social puede atraer a determinados electores de Mélenchon, pero creo que serán una ínfima minoría”.

La tibieza de Mélenchon en su ambigua declaración pública sobre a quién se debe votar en la segunda ronda está siendo aprovechada por la propia Le Pen, que en un vídeo publicado en Twitter, llama a los votantes de Francia Insumisa a “poner las divergencias de lado” para frenar el “peligro” que supone Macron. Le Pen utilizó la misma retórica izquierdista (“es un banquero que representa a las finanzas”, “se negará a aportar la protección mínima a los asalariados”) que la campaña de Francia Insumisa.

Desde la propia izquierda le han llovido críticas al veterano político por esta tibieza. El escritor comunista Didier Daeninckx instó a Mélenchon en las páginas de Libération a “quitarse el triángulo rojo”, símbolo de los represaliados políticos por el nazismo del que hace gala en sus apariciones públicas, pues le recuerda que su equidistancia es dejarle paso libre al nazismo. Daeninckx le señala que Jean-François Jalkh, el eurodiputado que ha cogido el testigo temporalmente de la presidencia del FN -ya que Le Pen se ha querido distanciar del partido para ganar votos de otras fuerzas-, dudó en un libro de que los nazis hubieran utilizado Zyklon B en las cámaras de gas.

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