Irán realiza nuevas pruebas con misiles desafiando las sanciones de EEUU
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"solo tienen fines defensivos", afirma teherán

Irán realiza nuevas pruebas con misiles desafiando las sanciones de EEUU

Trump ha convertido al régimen iraní en el objeto de las primeras sanciones de su Administración. Teherán responde con ejercicios militares y sancionando a ciudadanos estadounidenses

placeholder Foto: El presidente iraní Hassan Rohaní y el ministro de Defensa Hossein Dehghan frente a un sistema antimisiles Bavar-373 en Teherán, en agosto de 2016 (Reuters)
El presidente iraní Hassan Rohaní y el ministro de Defensa Hossein Dehghan frente a un sistema antimisiles Bavar-373 en Teherán, en agosto de 2016 (Reuters)

Irán ha decidido realizar hoy una serie de ejercicios militares –que incluyen el lanzamiento de nuevos misiles- y sanciones a ciudadanos estadounidenses, como respuesta a las sanciones decretadas a su vez ayer por Washington contra elementos del régimen iraní. El Ministro de Exteriores de Irán ha anunciado "restricciones legales a un número de individuos y entidades [estadounidenses] implicadas en la financiación y apoyo a grupos extremistas en la región", en referencia al apoyo prestado por EEUU a miembros de la insurgencia en Siria y a otros grupos suníes de la región.

La respuesta supone un desafío abierto a la Administración Trump, cuyo Departamento del Tesoro decretó ayer sanciones contra varios individuos y entidades iraníes presuntamente implicadas en el suministro de material para una prueba con misiles de crucero realizada el pasado domingo. Estos materiales, según EEUU, no forman parte del acuerdo nuclear alcanzado con Irán en 2015, y por lo tanto serían ilegítimos. Según los servicios de inteligencia de Alemania (los primeros en dar la voz de alarma), dichos misiles tendrían capacidad para llevar una carga nuclear.

Foto: Miembros del Pasdaran custodian baterías lanzamisiles en una instalación subterránea, en imágenes difundidas por la televisión estatal iraní, el pasado 13 de octubre

"El continuo apoyo de Irán al terrorismo y el desarrollo de su programa de misiles balísticos supone una amenaza a la región, a nuestros socios en todo el mundo, y a los Estados Unidos", declaró John Smith, director en funciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro al anunciar las sanciones. "La acción de hoy es parte de los esfuerzos en marcha por parte del Tesoro para contener la actividad maligna de Irán en el extranjero fuera del marco del JCPOA [las siglas en inglés de Joint Comprehensive Plan of Action, como se conoce al acuerdo nuclear]. Seguiremos aplicando activamente todas las herramientas en nuestra mano, incluyendo las sanciones financieras, para hacer frente a este comportamiento", subrayó.

Los proyectiles que han motivado las sanciones son misiles de crucero Sumar, que tienen un alcance de 2.000 a 3.000 kilómetros, lo que, sumado a su capacidad de portar una carga nuclear, los convierten en altamente preocupantes para Europa y EEUU. Según expertos militares, son más difíciles de detener que los balísticos, porque pueden volar a menor altitud y evadir los radares. En la prueba realizada esta semana, el misil voló unos 600 metros.

"Nuestros misiles caerán sobre sus cabezas"

“Trabajamos noche y día para proteger la seguridad de Irán. Si vemos el menor paso en falso de nuestros enemigos [para atacarnos], nuestros misiles rugientes caerán sobre sus cabezas”, ha declarado el General de Brigada Amir Ali Hajizadeh, jefe de la unidad aeroespacial del Pasdarán, los Guardianes de Defensa de la Revolución islámica. Esta organización, que funciona al margen de las fuerzas militares regulares de Irán, está llevando a cabo a lo largo de hoy unos ejercicios de largo alcance en la provincia de Semnan, en los que, además de probar los sistemas de misiles y radares, se chequearán los centros de mando y control, y se pondrán a punto los sistemas de ciberguerra.

En las pruebas de hoy, el Pasdarán utilizará también otros tipos de misiles: los "Sevon Jordad" y "Sayad 2", que tienen un rango de alcance de 75 kilómetros y son capaces de actuar contra varios objetivos hostiles, así como sistemas de radar de largo alcance "Qadir", que es tridimensional y detecta y rastrea amenazas en el aire a un rango de 1.100 kilómetros. Irán, sin embargo, insiste en que su sistema de misiles "solo tiene fines defensivos y es para portar armas convencionales". El ministro iraní de Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, aseguró ayer que su país "nunca va a iniciar una guerra" y que solo usará sus armas "en defensa propia".

Sin embargo, la retórica agresiva entre ambos gobiernos va en aumento. El Secretario de Defensa James Mattis ha asegurado hoy que Irán es “el mayor estado patrocinador del terrorismo en el mundo”, un hecho que, ha dicho, no puede ser ignorado. La semana pasada, el asesor de Seguridad Nacional de Trump, el general Michael Flynn, destacó especialmente el apoyo iraní a lo que denominó “terroristas huthíes en Yemen”, asegurando que Irán se encontraba detrás de varios ataques lanzados recientemente por éstos contra barcos de guerra saudíes y estadounidenses en aguas yemeníes.

En realidad, la diplomacia estadounidense lleva mucho tiempo barajando cómo enfrentarse a la aceleración del programa de misiles iraní. En diciembre de 2015, la Administración Obama estuvo a punto de imponer nuevas sanciones tras el disparo de una prueba a menos de un kilómetro de un portaaviones estadounidense, pero finalmente el Gobierno estadounidense decidió no seguir adelante para no poner en riesgo el acuerdo nuclear. Un acuerdo que, sin embargo, Donald Trump siempre ha considerado "muy malo", por lo los nuevos ocupantes de la Casa Blanca no tienen las reticencias de sus antecesores a la hora de mostrarse combativos respecto al régimen iraní.

Horas antes de la imposición de las sanciones, el propio Trump había tuiteado: "Irán está jugando con fuego - no aprecian lo 'amable' que el presidente Obama fue con ellos. ¡Yo no!".

La medida se esperaba desde el día anterior. Sin embargo, la situación podría seguir escalando. Al ser preguntado el jueves sobre si barajaba una respuesta militar, Trump respondió: "No hay nada descartado".

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