necesita al menos 27 millones para 2017

Le Pen se queda sin fondos tras la retirada del "oro de Moscú"

El cierre del banco ruso que otorgó un préstamo de 9 millones de euros al Frente Nacional deja al partido en una difícil situación a pocos meses de las elecciones generales y legislativas

Foto: Marine Le Pen y el vicepresidente del Frente Nacional Florian Philippot, junto a un Santa Claus en París, el 8 de diciembre de 2016 (Reuters)
Marine Le Pen y el vicepresidente del Frente Nacional Florian Philippot, junto a un Santa Claus en París, el 8 de diciembre de 2016 (Reuters)

¿Puede el primer partido de Francia renunciar a la campaña electoral por falta de fondos? Nadie lo cree posible, pero lo cierto es que las dificultades financieras del Frente Nacional se han convertido no solo en un debate francés, sino también en otro motivo de disputa entre Estados Unidos y Rusia.

En su edición del 21 de diciembre el semanario satírico francés, Le Canard Enchainé, hacía pública una comunicación del parlamentario norteamericano James Turner en la que este denunciaba que en febrero pasado Marine Le Pen había "pedido a Rusia 30 millones de dólares para sufragar su campaña para las presidenciales de 2017". Turner, republicano, envió su nota al Director de Inteligencia Nacional, el organismo que coordina a las 17 agencias de espionaje de Estados Unidos. El miembro de la Cámara de representantes alertaba de que Le Pen podrían reconocer Crimea como territorio ruso si ganaba las elecciones.

Los responsables del Frente Nacional desmintieron la información tachándola de "elucubración folklórica", en el caso del Secretario General del partido, Nicolas Bay. El responsable de finanzas del FN, Wallerand de Saint-Just, desautorizaba la nota del parlamentario norteamericano diciendo que no se pide dinero prestado a un país, como dice la comunicación, sino a un banco. Por su parte, la jefa de la organización, Marine Le Pen, dijo no haber contraido ningún crédito, pero no negó expresamente haberlo pedido.

Javier C. Escalera. MoscúJavier C. Escalera. Moscú

La alerta del aparato de la inteligencia norteamericana sobre Le Pen no es nueva, pero ha vuelto a poner bajo los focos la polémica sobre la financiación de los partidos políticos en Francia, y en especial, del FN. El Frente Nacional es sistemáticamente boicoteado por los bancos franceses, que le niegan los créditos necesarios para el pago de sus campañas electorales. Fuentes del partido señalan que ya en 2013 cuatro bancos franceses (Le Crédit Lyonnais, Crédit Agricole, BNP y el CIC, y el suizo UBS rechazaron los préstamos.

En 2014 el banco ruso First Czech Russian Bank (FCRB), ahora cerrado, le concedió un crédito de nueve millones de euros. Desde entonces, a Le Pen se le considera uno de los resortes principales de Vladímir Putin en Francia, su principal baza política, según los denunciantes del "putinismo rampante". El FN no pudo mantener el secreto de su financiación rusa, revelada por la prensa. A Saint-Just no le quedó más remedio que admitir el origen ruso de sus fondos, declarando: "El partido hace peticiones a bancos extranjeros. ¿Por qué no bancos rusos?". Los préstamos parecen un hecho, aunque hay quien pone en duda que sea realmente la mano del Kremlin la que esté detrás de ellos.

De hecho, al parecer, el FN contaba con que el FCRB les aportase otro crédito por valor de 29,3 millones de dólares con los que cubrir los costes de las dos grandes citas electorales de 2017. Sin embargo, el pasado julio, el Banco Central de Rusia revocó la licencia de dicha entidad, dejando las cuentas del partido pendientes de un hilo. Pero sus portavoces señalan que si los bancos franceses les cierran las puertas, ellos están dispuestos- como en el pasado reciente- a buscar dinero en cualquier lugar del mundo, desde Europa a América e, incluso, ahora, en Oriente Próximo.

Una periodista sostiene un cartel con los retratos de Putin, Le Pen y Trump durante la rueda de prensa anual del presidente ruso en Moscú, el pasado 23 de diciembre (EFE)
Una periodista sostiene un cartel con los retratos de Putin, Le Pen y Trump durante la rueda de prensa anual del presidente ruso en Moscú, el pasado 23 de diciembre (EFE)

"La actitud de los bancos no es democrática"

Para el Secretario General del FN, lo que es una desgracia es que los bancos franceses no respeten el juego de la democracia. "Es un verdadero problema de discriminación fundado sobre las opiniones políticas, lo cual está prohibido por la ley", asevera Nicolas Bay. El número 2 del partido y cerebro adjunto de Marine Le Pen, Florian Philippot, afirma que es necesaria una ley que obligue a los bancos a prestar a todos los candidatos. "Es verdad que no somos los amigos de las grandes finanzas", ironiza sobre el programa económico del FN, "pero la actitud de los bancos no es democrática".

El resto de partidos políticos prefiere no entrar en el debate. Según portavoces oficiosos de las entidades bancarias, los bancos habrían decidido no prestar a ninguna formación, para guardar la neutralidad. Algo que el FN – y la realidad- desmiente. Solo el centrista François Bayrou se ha atrevido a entrar en la polémica y ha propuesto la creación de una banco cívico que evite a los partidos franceses buscar fondos en el extranjero.

Marine Le Pen no oculta su apoyo a Vladímir Putin, y no solo en el conflicto de Crimea. Ha aplaudido su actuación en Alepo y es también partidaria de levantar las sanciones a Moscú; pero en ese punto coincide con su rival de Los Reublicanos, François Fillon y con buena parte de la clase politica francesa, prorusos, unos, por tradición gaullista y, otros, por la vieja influencia comunista. Solo François Hollande, una parte del Partido Socialista y los Verdes son críticos con Putin.

Que la hija del viejo líder Jean Marie se ha convertido en un personaje alabado en Moscú es innegable. Como lo es, según denuncian algunos medios franceses, la relación de su padre con oligarcas cercanos al Presidente ruso, en especial con Konstantin Malofeev, considerado como "el Rasputin de los tiempos modernos" o "el Soros de Putin". Entre otras cosas, se considera a Malofeev como el financiador de los grupos militares prorusos en el Este de Ucrania.

Marine Le Pen no solo cuenta con "el oro de Moscú"; también ha visto en el Golfo Pérsico (o árabe) otra posibilidad de financiación. Pero esta vez, y a diferencia de Hollande o antes Sarkozy, sus esperanzas no están puestas en Qatar o Arabia Saudí, sino en los Emiratos Árabes Unidos.

Miembros del Frente Nacional pegan un poster de Marine Le Pen antes de un mitin para las elecciones locales en Fréjus, en marzo de 2014 (Reuters)
Miembros del Frente Nacional pegan un poster de Marine Le Pen antes de un mitin para las elecciones locales en Fréjus, en marzo de 2014 (Reuters)

Marine, proárabe

Marine Le Pen ha denunciado siempre a cataríes y saudíes como las principales fuentes de financiación del yihadismo. Florian Philippot llegó a denunciar a estos dos países como "los financiadores del islamismo que mata". El gobierno de Doha le denunció y el Parlamento Europeo se negó a levantar la inmunidad de diputado del FN. La demanda quedó archivada.

Marine Le Pen ha señalado en la prensa que los Emiratos Árabes Unidos son "un modelo de lucha contra el fundamentalismo". En el último libro de los los periodistas del diario Le Figaro, Christian Chesnot y Georges Malbrunot, "Nuestros muy queridos emires", se escribe que los EAU habrían ofrecido a Le Pen hasta dos millones de euros para su campaña electoral. En esa misma obra, por cierto, se describen con todo detalle los favores y regalos con los que Qatar y otras petromonarquías han obsequiado a los políticos franceses de todo signo.

Luis Rivas. ParísLuis Rivas. París

La apertura árabe de Marine Le Pen le ha llevado también a ampliar sus contactos con países como Egipto, cuyo primer dirigente, Abdel Fatah al-Sisi, la recibió, según cuentan, gracias a la sugerencia de los EAU, que sufragan las necesidades del Mariscal-Presidente. De El Cairo no ha trascendido noticia alguna sobre los réditos de la visita, que más que financieros habría que apuntarlos en el apartado de promoción internacional de la "marca Marine". El diario de los comunistas. "L’Humanité", ironiza sobre la financión extranjera del partido de los "valores nacionales" y devuelve a Le Pen las acusaciones de estar sufragado por Moscú, como antaño denunciaba el FN refiriéndose al PCF.

EL FN necesita 12 millones para pagar los gastos de las presidenciales de 2017, y otros 15 para las legislativas del mismo año. Para Marine Le Pen existiría un plan B que le produciría más urticaria que depender de un banco ruso o emiratí: pedir dinero prestado a su padre. Después de haberse alejado del tufo fascista de su progenitor, sería un precio que el jefe de la dinastía le haría pagar muy caro.

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