Ciudad Juárez, el pueblo de México que más teme a Donald Trump
  1. Mundo
"lo que alimenta a mis hijos puede desaparecer"

Ciudad Juárez, el pueblo de México que más teme a Donald Trump

Si el magnate gana las elecciones y lleva a cabo sus planes de sellar la frontera con México, será devastador para la economía del norte del país. Sus habitantes lo saben

Foto: Un maniquí de Donald Trump fuera de una tienda de disfraces en Ciudad Juárez, el 24 de octubre de 2016 (Reuters)
Un maniquí de Donald Trump fuera de una tienda de disfraces en Ciudad Juárez, el 24 de octubre de 2016 (Reuters)

Cuando Osama Bin Laden hizo que sus acólitos estrellasen varios aviones contra las Torres Gemelas y el Pentágono, la frontera de México se vio afectada por un súbito incremento en la seguridad que hasta ese momento nadie había previsto. Muchos de los trasiegos diarios entre Estados Unidos y México se vieron interrumpidos y los controles redujeron los intercambios económicos.

Foto: Donald trump gana las elecciones. ElConfidencial.LAB

Una ola de temor, con la misma fuerza devastadora que entonces, se cierne de nuevo sobre esas familias que viven en la frontera. El candidato republicano a las elecciones estadounidenses, Donald Trump, aboga por construir un muro en la frontera sur de Estados Unidos, limitar el paso de sus vecinos y acabar con la simbiosis que ahora mismo puede verse en Ciudad Juárez o Tijuana. Y mientras el 11S fue imprevisible, esta vez los mexicanos observan con inquietud el progreso lento pero firme de Trump.

“Durante los años noventa, yo pasaba sin ningún problema pagando unos pesos a los ‘coyotes’”, cuenta Javier Gómez, utilizando el término coloquial para referirse a las personas que trafican con personas en la frontera. En este caso no se trataba de inmigración ilegal. “En muchos ocasiones, solo iba a comprar algunos productos que faltaban en Juárez, pero la situación comenzó a complicarse y comenzó a ser más difícil. Incluso los guardias ‘gringos’ nos conocían y saludaban, antes del atentado”, asevera.

Gómez, que ya cuenta con visado para entrar en Estados Unidos, se sigue abasteciendo de algunas cosas en el vecino del norte. Pasa con su vehículo sin ningún problema, llena el depósito de su vehículo, ya que la gasolina es más barata en Estados Unidos a pesar de las subvenciones de las que disfruta Juárez, y vuelve con todas sus provisiones sin pagar impuestos. “Puede que lo que alimenta a mis hijos desaparezca a partir del 8 de noviembre”, lamenta.

“Actualmente pasan 7.000 camiones de carga diarios [en la frontera entre El Paso, Texas, y Ciudad Juárez]. Antes de las Torres Gemelas superaban los 10.000", cuenta Arturo Licera a El Confidencial. "Dependemos del comercio, de la industria juarense para vivir, que al final vende a los ‘gringos’”, apunta. “Por supuesto que tememos a Trump y a sus políticas”.

"Cerrar la frontera es imposible"

Alrededor de 11 millones de indocumentados viven en Estados Unidos. Probablemente sean los primeros perjudicados si el empresario llega a la Casa Blanca, pero también millones de familias que dependen de los salarios que los hijos, principalmente, mandan a sus progenitores desde el norte. Según datos del Banco Mundial, México recibió un total de 24.300 millones de dólares en remesas desde Estados Unidos.

Además, en Ciudad Juárez la conexión entre ambos países es tal que es imposible obviar el trasiego diario de personas. Los puentes que unen ambas orillas del río Hudson están llenos de vehículos durante las 24 horas del día. Luis Fernández es el hijo de una empresaria que cuenta con varias imprentas. Como muchas familias, su casa está en el sur, pero todos los días cruza a El Paso para acudir al negocio familiar. En treinta años nunca había estado tan atemorizado.

“Tengo nacionalidad de ambos países, no tendré problemas en cruzar por el puente. Pero las ‘trompadas’ me están poniendo nervioso. El negocio por el que mi madre ha luchado toda su vida depende de estas transacciones más o menos libres. No se trata de construir un muro para la inmigración ilegal; si Trump cumple con lo prometido muchas familias estadounidenses y mexicanas perderán su empleo”, predice.

En Tijuana, la unión entre ambos países también es patente. En el aeropuerto de la ciudad mexicana, una pasarela conduce directamente a Estados Unidos. Muchos estadounidenses acuden a los dentistas tijuanenses, con precios más competitivos que en su país. Leslie González niega que Trump pueda poner en práctica las medidas que defiende y cree que su salario en San Diego, con el que vive tranquilamente en Tijuana, está asegurado. “No puede cerrar la frontera. Es imposible”, asegura. González opina que cuando el empresario compruebe la verdadera dimensión de los contactos transfronterizos, le será imposible acometer la medida.

El temor de esta mexicana con doble nacionalidad son las políticas que puede llevar a cabo en Washington. “Bloqueos constantes de propuestas demócratas, ayudas para inmigrantes. La plaza vacante en el Tribunal Supremo se la puede dar a un juez que piense igual que él, lo que perjudicará a Estados Unidos durante décadas”, asevera esta administrativa.

El gran beneficiario, el narco

La otra vertiente de la frontera que pone nervioso a las autoridades es la inseguridad. Desde Protección Civil de Juárez temen que Trump ponga en práctica la amenaza del muro. No se trata de que dos metros de hormigón impidan la inmigración ilegal o se mejore en el control de los accesos, sino “de que no habrá otra forma de cruzar la frontera sin ayuda del narco”, aseguran desde este organismo.

“El principal problema es que muchos migrantes tendrán que portar droga para costear su viaje, se producirán más episodios de violencia por controlar las ‘plazas’ y aumentarán los túneles”, advierten. “El ‘narco’ no se detendrá ante un muro. Sólo se volverá más violento y lo pagaremos los mexicanos”, concluyen.

Desde la seguridad hasta la comida: los pilares básicos en lo que se sujeta el ser humano están tambaleándose en las zonas desérticas del norte de México. No es que se trate de regiones completamente desarrolladas. Apenas las separan unos metros, pero las diferencias entre Tijuana y San Diego o Juárez y El Paso son abismales. Estas ciudades, sin embargo, han superado situaciones de pobreza extrema o de olas de violencia. Ahora sus habitantes temen que la llegada de que el nuevo ciclón que representa Donald Trump destroce su forma de vida.

México
El redactor recomienda