"me empujó contra la pared Y puso sus manos por todo mi cuerpo"

La denuncia de abuso sexual que acecha a Donald Trump

Jill Harth conoció a Trump en diciembre de 1992, cuando acudió con su novio, George Houraney, a una reunión de trabajo en la Torre Trump de Nueva York

Foto: Jill Harth. (Yelp)
Jill Harth. (Yelp)

Jill Harth, la mujer que en 1997 demandó a Donald Trump por "intento de violación", ha decidido hablar con la prensa tras casi 20 años de silencio. "¿Por qué lo cuento ahora? Porque estábamos en términos amistosos, pero Donald no pudo resistirse a llamarme mentirosa y dijo que todo era inventado".

Tal y como explica en la entrevista concedida al diario 'The Guardian', la gota que colmó el vaso fue cuando Ivanka Trump, la hija del magnate, dijo a la CBS en mayo que su padre "no es un sobón". "Entiendo que la chica quiera defender a su padre, pero ¿qué sabe ella? ¡Solo tenía 10 años cuando ocurrió eso!", argumenta Harth.

Donald Trump con su hija Ivanka. (Reuters)
Donald Trump con su hija Ivanka. (Reuters)

Compañeros de negocio

Jill Harth conoció a Trump en diciembre de 1992, cuando acudió con su novio, George Houraney, a una reunión de trabajo en la Torre Trump de Nueva York. La pareja quería que el magnate invirtiese en el festival 'American Dream', ya que Harth estaba a cargo de la competición de 'Chicas de Calendario'.  "Era la cumbre de nuestras carreras como organizadores de este tipo de eventos, y pensamos que hasta cierto punto sería la respuesta a nuestras plegarias", explica Harth en la entrevista.

Aunque la pareja llegó a un acuerdo con Trump, desde el primer momento el candidato republicado mostró un interés en ella que iba más allá de los negocios. "Me llamaba constantemente y me decía: 'Te quiero, bebé. Voy a ser el mejor amante que hayas tenido nunca. ¿Qué haces con ese perdedor? Tienes que estar conmigo, tienes que dar un paso al frente y pasar a las grandes ligas'", asegura la demandante en la entrevista.

Pero, según Harth, apenas transcurrió un mes y Trump pasó de palabras subidas de tono a tocamientos. El 9 de enero de 1993, durante una cena de negocios en Palm Beach, Florida, Harth accedió a sentarse al lado de Trump. Durante la velada, tal y como expone la demanda, el magnate puso la mano en su muslo "en un intento de tocar sus partes privadas".

"Me encontraba ante un duro dilema", explica Harth. ""Hasta cierto punto no quería avergonzarle, quería encargarme de ello y solucionarlo. Mirando atrás, ojalá no lo hubiera hecho".

El abuso sexual

Quince días después de la cena, el 24 de enero de 1993, Trump invitó a Harth y su pareja a su lujosa casa de Palm Beach. "Era impresionante la cantidad de cosas que tenía, su mansión, la opulencia... Nunca antes había visto algo como aquello", explica Harth.

Durante aquella visita, en la que también había más invitados, el magnate decidió enseñarles su casa. "Comenzó como un 'tour' de grupo, pero en cuanto tuvo la oportunidad me hizo un 'tour' privado. Fue entonces cuando me llevó aparte, a la habitación de uno de sus hijos, y volvió a hacer otro movimiento sexualmente agresivo: me empujó contra la pared, puso sus manos por todo mi cuerpo, e intentó levantarme el vestido", explica Harth.

"Fue impactante que intentase hacer esto, porque sabía que yo estaba con George, sabía que estaban en la habitación de al lado. ¿Cómo pudo hacer eso cuando sabía que estaba allí por negocios?", dice la demandante. "Si no llego a empujarle, él hubiera seguido adelante. Fue agresivo y creía que tenía derecho a hacerlo. Cree que todo el mundo está enamorado de él; todas las mujeres".

En la demanda de 1997, se habla de este episodio como un "intento de violación". En este sentido, Harth argumenta que ella no escribió la demanda: "El abogado la escribió y utilizó términos legales. Yo ya he contado lo que pasó, puedes interpretarlo como quieras".

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