DISCURSO DE CORBYN ANTE las filas laboristas

El Mesías de la izquierda no atrae votos: ¿puede un activista liderar la oposición?

Una vez más, Corbyn ha decidido ser... Corbyn. De un plumazo, se ha cargado la oportunidad de unificar al Partido Laborista y presentarse como una alternativa real de gobierno

Foto: El líder de la oposición británica, Jeremy Corbyn, se dirige a las filas laboristas durante la conferencia anual del partido en Brighton (Reuters).
El líder de la oposición británica, Jeremy Corbyn, se dirige a las filas laboristas durante la conferencia anual del partido en Brighton (Reuters).

Jeremy Corbyn ha pasado 32 años como diputado rebelde, viviendo en una burbuja de la izquierda radical. Era feliz saltándose la disciplina de partido y acudiendo a todo tipo de manifestaciones en las que, con megáfono en mano, hablaba a otros activistas que compartían sus ideales. Pero, de la noche a la mañana, y a sus 66 años, se ha convertido en líder de la oposición británica, en el Pablo Iglesias de Westminster. De ahí, tanta expectación creada este martes en torno a su primer discurso como responsable del Partido Laborista. Entre otras cosas, porque su intervención llevaba implícita una traición.

O bien traicionaba a los afiliados y simpatizantes, responsables de su victoria. O bien traicionaba a sus propias filas, más divididas que nunca ante el futuro incierto de la formación. Pues bien, una vez más, Corbyn ha decidido ser… Corbyn. Y con una homilía de casi una hora de duración -bastante plana- se ha cargado de un plumazo la oportunidad de unificar a su partido y presentarse como una alternativa real de gobierno.

Fiel a sus principios, el pacifista ha vuelto a recalcar su oposición a las medidas de austeridad y al programa nuclear Trident. Ha matizado que la solución al conflicto sirio pasa por una estrategia diplomática y no por una intervención militar. Ha llamado a la movilización a favor de los derechos humanos. Ha denunciado el precio de la vivienda y ha defendido los derechos de los trabajadores. Las gradas en Brighton, llenas de jóvenes y nuevos afiliados (en los últimos meses se han inscrito 160.000 personas al laborismo), aplaudían con entusiasmo. De la misma manera que lo han hecho tantas veces los activistas que han compartido con él marchas en las calles de Londres.

Pero no era hoy el día de dirigirse a los simpatizantes. El mensaje, en esta ocasión, tenía que haber sido para sus diputados y el electorado en general, el mismo que hace tan solo cuatro meses castigó al laborismo en las urnas con los peores resultados en 30 años en unas generales. Corbyn, no solo no ha hecho mención a los comicios de mayo, sino que tampoco ha aludido a los temas que, según las encuestas, preocupan a la población, como el déficit, la inmigración o el referendo sobre la permanencia en la Unión Europea.

El líder de la oposición británica, Jeremy Corbyn, saluda antes de iniciar su discurso, en Brighton. (Reuters)
El líder de la oposición británica, Jeremy Corbyn, saluda antes de iniciar su discurso, en Brighton. (Reuters)

No surge efecto en el electorado

Patrick Dunleavy, profesor en la London School of Economics, señala a El Confidencial que el liderazgo de Corbyn no ha tenido efecto en los sondeos. “El apoyo al laborismo es prácticamente igual que en mayo y sus prioridades no son las mismas que las del resto de la población”, recalca. En definitiva, el imán que resulta para la izquierda radical no surge el mismo efecto con el resto del electorado. Esto preocupa sobremanera a los diputados y a su propio equipo, cuyas caras, hoy en las gradas, distaban mucho delas de los jóvenes que ven en el activista una esperanza de cambio.

'Ahora hay curiosidad. Pero dentro de unos meses, la gente empezará a decir si esto es una broma. No sabrán cuál es la posición del Laborismo en nada'“Obviamente, durante el congreso se intenta dar una imagen de unidad. Hay muchos nuevos miembros, nuevos simpatizantes que han creado un clima de solidaridad en torno al líder. Por lo tanto, incluso para los más escépticos es difícil ahora actuar o crear controversia. Pero en privado hay mucha conspiración interna”, señala Dunleavy.

Lo cierto es que Corbyn es el primer líder del Partido Laborista -o quizá el primer líder de una formación política- que tiene que convencer a los suyos antes que al electorado de que es el hombre adecuado para el puesto. Y eso no es tarea fácil. “No creo que continúe como líder para las elecciones de 2020. Aparte de las divisiones internas que crea entre sus propias filas, está el tema de la edad. Con 66 años es ya muy mayor para estar en primera línea, no hablemos de ser primer ministro a los 71 años. Luego está el trato que recibe por parte de la prensa. Incluso los medios ideológicamente de izquierdas se están mostrando muy críticos con él. Tiene un trabajo muy estresante y está muy expuesto al público. Eso no lo lleva bien”, matiza.

En efecto, Corbyn se muestra muy estricto por mantener alejada de los focos su vida personal. Un detalle: su mujer, la mexicana Laura Álvarez, de 46 años, estaba hoy entre el público, pero en ningún momento se ha subido al escenario cuando su marido ha terminado el discurso, ni tampoco se les ha visto juntos paseando por Brighton, una imagen más que habitual con sus predecesores.

Asistentes al crongreso anual del Partido Laborista en Brighton durante el discurso de Corbyn. (EFE)
Asistentes al crongreso anual del Partido Laborista en Brighton durante el discurso de Corbyn. (EFE)

"El liderazgo se basa en escuchar"

En cualquier caso, Corbyn hace oídos sordos a las críticas y, una vez más, hoy ha repetido que para él “el liderazgo se basa en escuchar”. Quiere escuchar las voces de todos. Quiere hacer una política “más amable”, “más democrática”. Y apuesta por el debate, aunque hasta ahora la técnica no le ha salido como esperaba porque, tras someterlo a votación, los Trident no han sido “asunto a tratar” en la conferencia, a pesar de que él mismo lo había destacado como una prioridad.

En la primera reunión de su gabinete, Corbyn destacó que “la divergencia de opiniones” era para él “parte de la nueva política”. “No creo que nadie tenga el monopolio de la sabiduría”, dijo. Pero, de momento, su amabilidad no funciona. Sin revelar su identidad, un diputado sin cartera ha señalado a 'The Times': “Una alternativa de gobierno debe, al menos, tener una posición acordada en economía y defensa. El Laborismo no puede tener un potencial ministro de Exteriores que piensa distinto al líder sobre si el país debe tener armas nucleares. Ahora hay cierta curiosidad. Pero dentro de unos meses, la gente empezará a decir si esto es una broma. No sabrán cuál es la posición del Laborismo en nada”.

El futuro del Laborismo, por tanto, debe empezar por el viaje interno de Corbyn. Tendrá que decidir si sigue fiel a sus ideales o se muestra como un líder creíble, si continúa defendiendo las causas por las que ha luchado toda su vida o si comienza a hablar de los temas que, según los sondeos, preocupan a la sociedad. Identidad, idealismo. Principios o liderazgo. ¿Se pueden compatibilizar ambos?

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