EL EMPRESARIO QUE GANA DINERO CON LAS RUPTURAS

Así se libran de sus amantes los poderosos de China

Las 'ernai', las amantes de hombres poderosos en China, se han convertido en un elemento más de la trastienda cultural. Hablamos con el dueño de una empresa especializada en romper estas relaciones

Foto: La artista china Zhou Jie se abraza a su pareja en una galería de arte ubicada en Pekín (Reuters)
La artista china Zhou Jie se abraza a su pareja en una galería de arte ubicada en Pekín (Reuters)

Son guapas, jóvenes y, en ocasiones, un problema. Las ernai, uno de los nombres con que se conoce a las amantes de hombres con poder en China, se han convertido, a lo largo de los siglos, en un elemento más de la trastienda cultural del país asiático. Desde las históricas concubinas imperiales hasta las “segundas esposas” de hoy en día, esta suerte de poligamia ha sido una realidad que, ahora, podría ver amenazada su existencia.

Según un estudio publicado en 2013 por el Centro de Gestión de Crisis de la Universidad del Pueblo de Pekín, el 95% de los funcionarios que han sido condenados por casos de corrupción estaba, además, inmerso en una relación extramatrimonial. De ellos, el 60% mantenía a una segunda esposa en una relación en la que, entre otros beneficios, esta contaba con casa, vehículo y dinero en efectivo por cuenta del hombre.

Uno de los casos más conocidos fue el de Ji Yingnan, una presentadora de televisión que, en 2013, destapó su relación con Fan Yue, por aquel entonces subdirector de la Administración Estatal de Archivos. Según Ji, quien saltó a la fama al publicar fotos con su examante en las que mostraba su lujoso tren de vida, recibía alrededor de 1.600 dólares diarios desde una cuenta del propio Fan y numerosos regalos.

Esta situación, que no se limita a la política, sino que se extiende a numerosos campos, ha traído en los últimos años un sinfín de problemas que van desde el deterioro de la imagen pública hasta la sangría económica que, para muchos, supone mantener esta particular forma de vida, máxime cuando, llegados al punto de querer romper la relación, la tercera parte en cuestión se niega.

Una pareja se abraza ante un espectáculo de luces navideñas en Pekín (Reuters).
Una pareja se abraza ante un espectáculo de luces navideñas en Pekín (Reuters).

Hacer negocio con las rupturas

Ante esta negativa, y por lo delicado de la situación, Shu Xin, fundador y presidente de Weiqing International Marriage Group, empresa dedicada a romper las relaciones de los hombres con sus amantes, decidió ponerse manos a la obra. “En abril de 2001 se promulgó la nueva ley del matrimonio en China y, días después, realizamos un estudio que nos llevó a tomar la decisión de crear la empresa en Shanghai”, afirma Shu a El Confidencial.

Aquella ley, que declaraba ilegal la cohabitación con una tercera persona fuera del matrimonio, llevó a Shu a fundar la empresa, destinada a ayudar a aquellos que mantenían este tipo de relación a terminar con la misma. Desde sus inicios en Shanghai, la compañía ha continuado expandiéndose y ahora está presente en 55 ciudades de China.

“Nuestros servicios son utilizados en todo el país, no sólo en las grandes ciudades. Tratamos muchos casos en zonas rurales en los que el marido ha ido a trabajar a la ciudad y ha dejado a la mujer en la localidad de origen y viceversa. Si el hombre está lejos de su mujer, es normal que estos problemas aparezcan”, comenta Shu.

Al tiempo que el negocio ha evolucionado, sus procedimientos también lo han hecho y, aunque otros organismos oficiales como la Federación de Mujeres de China o el Departamento Nacional de Asuntos Civiles ofrecen labores de intermediación, Shu aclara que lo que ellos ofertan es “algo diferente”.

Una pareja observa las luces de Año Nuevo en el centro de Shanghái (Reuters).
Una pareja observa las luces de Año Nuevo en el centro de Shanghái (Reuters).

“Logramos que rompan en menos de seis meses”

“Tenemos 30 métodos distintos y confidenciales de acabar con una relación extramatrimonial y contamos con un alto grado de eficacia ya que, por lo general, las amantes no se niegan. No están protegidas por la ley, no tienen aceptación social y, a menudo, viven a espaldas de sus amigos y familiares. De media, el tiempo que transcurre entre que somos informados del caso hasta que se completa la ruptura suele ser de tres a seis meses”, declara Shu.

Preguntado acerca del perfil de sus clientes, el presidente y fundador de Weiqing International Marriage Group asegura que el 80% de los mismos son las esposas legales dentro de estos triángulos amorosos, preocupadas, a partes iguales, por la parte afectiva y por la repercusión económica que estas relaciones tienen en sus vidas.

De acuerdo con varios estudios publicados en el país, las ernai cuentan con una residencia a cargo de su amante y un “salario” que ronda los 20.000 yuanes (3.040 euros) al mes en grandes ciudades como Pekín, Shanghai o Cantón, una cifra que disminuye si la relación se produce en localidades de menor tamaño. Con todo, muchas de las amantes son capaces de salir adelante y, con ese dinero, iniciar sus propios negocios o adquirir una vivienda a su nombre.

Sin embargo, el económico no es siempre el objetivo principal de estas amantes, algo que ha llevado a la empresa de Shu a separarlas en tres categorías: amantes de la persona, amantes del dinero y amantes del sexo. De esta clasificación, las más problemáticas, en palabras del propio Shu, son las primeras, también conocidas en chino como xiaosan, ya que confían en poder conseguir el divorcio y hacer que el hombre vuelva a contraer matrimonio con ellas.

Aventuras que cuestan hasta 30.000 euros

La forma de tratar cada caso es también diferente. “Aquellos en los que hay amor requieren de paciencia y mucho tacto, de un trabajo psicológico más largo. En los casos de sexo o dinero el proceso es más sencillo, ya que en el primero la persona no tardará en encontrar a alguien más y, en el segundo, se irá tras recibir una compensación económica que, normalmente, oscila entre los 100.000 y 200.000 yuanes (15.000 y 30.000 euros), aunque se han dado casos en los que el precio a pagar ha superado el millón de yuanes (150.000 euros)”.

Además del precio que, en la mayoría de los casos, se ha de satisfacer a la amante, los clientes deben también costear los servicios de la empresa, los cuales, como reconoce Shu, “no son baratos”. Una primera consulta va de 150 a 300 euros mientras que el tratamiento del asunto por parte de un experto incrementa el precio hasta los 750 . El resto del pago dependerá del tiempo y los medios dedicados por la compañía y de las variables que la situación presente, tales como el hecho de que la mujer tenga una casa o un coche propiedad del hombre; que trabaje en la empresa de este o, incluso, posea acciones de la misma o, como ha ocurrido en algunos casos, que haya quedado embarazada.

Con el paso de los años, las consultas a esta empresa se han vuelto más y más frecuentes y en la actualidad reciben más de mil al día. De hecho, en el negocio hay cada vez más competencia y este ya no se limita a China, ya que Weiqing International Marriage Group cuenta, desde 2007, con una filial en Berlín y recientemente ha abierto una oficina en Tokio. Esto, según Shu, responde al hecho de que “cualquiera puede cometer un error pero, en definitiva, todo el mundo desea dar marcha atrás y tener una vida feliz”.

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