YA HAY 1.090.000 MILLONARIOS EN EL PAÍS

"Pronuncia Louis Vuitton": academias de buenos modales para nuevos ricos chinos

Organizar una cena formal, mantener conversaciones con invitados o cómo pronunciar marcas de lujo. Son algunas de las lecciones que reciben los millonarios

Foto: Dos alumnas de la academia Institute Sarita durante una de sus clases de modales (Imagen cedida por I.S.)
Dos alumnas de la academia Institute Sarita durante una de sus clases de modales (Imagen cedida por I.S.)

Ante una docena de alumnas, la profesora explica en qué situaciones es correcto llevar un sombrero, y cuál es la mejor forma de lucirlo, usando distintos tocados de estilo vintage. Durante los próximos días, este grupo de estudiantes asistirá a clases para aprender a organizar una buena cena formal, mantener conversaciones cordiales con los invitados o, sencillamente, cómo pronunciar adecuadamente el nombre de marcas de lujo como “Louis Vuitton”. Son algunas de las lecciones que los millonarios chinos reciben en el Institute Sarita, la primera academia privada de buenos modales del gigante asiático, ubicada en uno de los complejos residenciales de lujo de Pequín.

Cada vez un mayor número de chinos viaja al extranjero, y se dan cuenta de que allí representan a su país. Nosotros les educamos para que entiendan mejor el mundo y puedan expresarse ante él", explica a El Confidencial Sara Jane Ho, la fundadora de la escuela. La joven, de origen hongkonés, creó el Institute Sarita hace dos años, después de asistir ella misma a un centro similar en Suiza. Actualmente, la academia cuenta con unos cien estudiantes, y algunos de sus cursos más populares, de menos de dos semanas, cuestan cerca de 13.000 euros.

Organizar una cena formal, mantener conversaciones cordiales con invitados o pronunciar adecuadamente marcas de lujo. Son algunas de las lecciones que reciben los millonarios chinos Según Ho, la mayoría de asistentes son mujeres ya casadas que se han enriquecido gracias al negocio familiar, o chicas jóvenes que estudian en el extranjero. Las “debutantes" y las “anfitrionas”, como se las llama en el centro, reciben lecciones acerca de temas como la tradición inglesa del té de la tarde, los tipos de saludos y presentaciones alrededor del mundo o cómo pelar elegantemente una naranja.

La nueva clase millonaria quiere encajar en la jet-set internacional

El rápido crecimiento económico de China durante las dos últimas décadas ha supuesto la aparición de una nueva clase de millonarios chinos, que aspiran ahora a perfeccionar sus modales para poder encajar en la jet-set internacional. En 2013, según una investigación realizada por la publicación especializada Informe Hurun, el número de millonarios del país (individuos con fortunas superiores a 1,3 millones de euros) se situó en 1.090.000 personas. La mayoría de ellos son ejecutivos de grandes empresas, propietarios de un negocio privado o inversores profesionales del mercado de valores o del sector inmobiliario. Estudios anteriores de la publicación muestran que, de media, viajan por negocios 2,8 veces al año a otros países, y les gusta hacer turismo, leer y el buen té. Y la mitad de los “parvenus” chinos se describen como “entendidos” en vinos. “Les encanta el foie-gras, pero odian el caviar”, puntualiza con una sonrisa radiante Ho.

Sin duda, sus hijos podrán entender mejor el panorama internacional, ya que en 2012 un 80% de millonarios planeaba inscribir a sus hijos a academias y universidades extranjeras. Según un estudio reciente, la cifra de alumnos de intercambio chinos en Estados Unidos alcanzó este año los 274.000 jóvenes, y suponen más del 30% del alumnado extranjero estudiando en el país.

Imagen de una de las clases en la academia Institute Sarita (I.S.).
Imagen de una de las clases en la academia Institute Sarita (I.S.).

Los turistas chinos y sus problemas en el extranjero

Algunos casos han hecho que a menudo se perciba negativamente a los nuevos ricos chinos. Las bravuconadas de Chen Guangbiao, por ejemplo, un magnate de la industria del reciclaje que se autodefine como “la persona más influyente de China” o “el mayor filántropo” del país han captado la atención de los medios de comunicación internacionales y le han convertido en el hazmerreír de las redes chinas. Chen ofreció este verano en Nueva York un peculiar banquete benéfico para personas sin techo, que terminó en caos cuando decidió no pagar los 300 dólares prometidos anteriormente a los asistentes. A su vez, la actitud desafiante y la ostentación de riqueza de muchos jóvenes ricos de segunda generación, conocidos popularmente como fuerdai, también han despertado críticas en China y en el extranjero.

Muchas veces la ignorancia de las normas y los protocolos locales frustra operaciones comerciales entre occidentales y chinosAdemás, en algunos casos, la llegada masiva de turistas chinos a populares destinos turísticos también ha causado fricciones. Hace pocos días, por ejemplo, un avión que volaba de Bangkok a Nanjing tuvo que dar la vuelta después de que un pasajero arrojara un bol de fideos instantáneos con agua hirviendo a una de las azafatas de la tripulación. El Gobierno parece decidido a terminar con este tipo de escándalos, y la Administración Nacional de Turismo de China ha pedido un duro castigo para los viajeros que “habían dañado profundamente la imagen” de sus compatriotas en el exterior. Durante una visita a las Islas Maldivas el pasado septiembre, el propio presidente del país, Xi Jinping, afirmó, según recogían distintos medios: “Debemos educar a nuestros ciudadanos para que sean civilizados en el extranjero. No tiréis botellas de agua al suelo, no destrocéis los arrecifes de coral”.

Ho, la experta en buenos modales, admite que aquellos ricos “que han conseguido su fortuna de la noche a la mañana” no saben a menudo comportarse, mientras que muchos turistas del país sencillamente “no conocen las normas internacionales de protocolo”. “Hace 40 años, China estaba completamente aislada del mundo y la gente tenía que preocuparse principalmente para conseguir su ración de comida, así que no recibieron ese tipo de educación”, argumenta Ho. En la academia explican que el problema más común es que la población china asocia la alegría y las reuniones con un ambiente animado y ruidoso, que puede molestar a las  personas de su alrededor.

Imagen distribuida por la academia Institute Sarita de una de sus clases (I.S.).
Imagen distribuida por la academia Institute Sarita de una de sus clases (I.S.).

Ignorancia de Occidente

Sin embargo, en el Institute Sarita, que también ofrece cursos para diplomáticos y empresarios extranjeros acerca de la etiqueta china, se advierte que muchas veces la ignorancia de las normas y los protocolos locales frustra operaciones comerciales entre occidentales y chinos. “Conocemos muchos casos de personas que creían que tenían un trato cerrado con su socio chino, pero no vuelven a saber de ellos después de reunirse con él”, confiesa Ho.

En la academia, nos explican dos errores típicos que se deben evitar para causar buena impresión en China: hay que evitar añadir condimentos como sal y pimienta a la comida en una cena, y acompañar siempre hasta el taxi o su coche a los anfitriones de la velada. Al fin y al cabo, el gigante asiático se prepara para su puesta de largo a nivel internacional, pero también espera que los extranjeros empiecen a entender mejor sus normas de  protocolo.

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