el negocio de la imitación en china

"Soy Mao Zedong y vengo a hacerme 'selfies' en tu boda"

Cientos de imitadores profesionales de personajes históricos recorren China para acudir a banquetes, fiestas y hasta bodas de parejas jóvenes

Foto: Mao Zedong extiende la mano a su eterno rival, el líder nacionalista Chiang Kai-Shek. ( Matjaž Tančič)
Mao Zedong extiende la mano a su eterno rival, el líder nacionalista Chiang Kai-Shek. ( Matjaž Tančič)

Como si se tratara de un solemne momento histórico, Mao Zedong extiende la mano a su eterno rival, el líder nacionalista Chiang Kai-Shek, y posan juntos ante la cámara. Minutos después, ambos fuman relajadamente un cigarrillo, rodeados de una docena de uniformados dirigentes comunistas chinos del siglo XX, a la vez que un móvil entona insistentemente el himno de la República Popular China: "Alzaos, ciudadanos!".

Estamos en la reunión de una de las mayores compañías teatrales de imitadores de China, cuyos actores se dedican a encarnar a las principales figuras históricas del país en todo tipo de actos. Los artistas son contratados para actuar en aniversarios de instituciones públicas, inauguraciones de nuevas instalaciones, eventos comerciales o incluso bodas de parejas jóvenes.

El grupo cuenta con 80 actores que interpretan a distintos mandatarios chinos, incluido el actual presidente, Xi Jinping. Sin embargo, Mao sigue siendo el principal reclamo de la compañía: 50 personas hacen de Gran Timonel. "Todo el mundo quiere recibir las felicitaciones del presidente (Mao), ya que todos tienen aún mucha fe en él", explica Duan Lian, el director del grupo, que encarna al reformista Deng Xiaoping. En todo el país, existen unas 200 "copias" de Mao.

Duan comenta que los miembros de la compañía se desplazan a menudo para trabajar en los principales destinos del turismo rojo, es decir, aquellos lugares que jugaron un papel clave en la historia del Partido Comunista de China (PCC) y han sido reconvertidos en atracciones turísticas. Los actores pueden llegar a ganar 20.000 yuanes (unos 2.800 euros) por cada aparición, aunque Duan recuerda que los precios varían mucho según el tipo de actuación y la popularidad de los intérpretes.

Nostalgia por el pasado

Los imitadores de personajes históricos surgieron a finales de los años setenta, cuando el país inició el programa de reforma y apertura, y dejó atrás el comunismo maoísta. El realizador y artista chino Zhang Bingjian, director del documental Readymade, que explora este fenómeno, afirma que el significado de estas actuaciones ha cambiado con el tiempo.

"Para las generaciones mayores, estos imitadores servían para expresar su nostalgia por el pasado. Pero los jóvenes no entienden la admiración que se profesaba hacia estos líderes durante la Revolución Cultural (1966-1976), y encontrarse con ellos es como toparse con un famoso, no  conlleva ningún tipo de carga emocional o añoranza", describe Zhang por correo electrónico.

Zhao Dengfeng, que empezó a interpretar al general comunista  Zhu De a finales de los años setenta (M.T.)
Zhao Dengfeng, que empezó a interpretar al general comunista Zhu De a finales de los años setenta (M.T.)

En China, a diferencia de en la mayoría de países occidentales, la sátira política sigue siendo tabú, y las actuaciones de la compañía consisten principalmente en recitar los tediosos discursos históricos de los personajes, para después posar junto a los asistentes. Una y otra vez, los imitadores destacan ante nosotros las mismas habilidades: saber posar igual que un determinado líder, poder fingir el acento de su región natal, reproducir a la perfección su modo de caminar o sus rítmicos aplausos, sostener el cigarrillo igual que el político en cuestión o poder copiar su estilo de caligrafía. El repertorio es limitado, debido al formalismo que envuelve las apariciones de los mandatarios del régimen comunista.

Duan, que interpreta a Deng Xiaoping, el líder aperturista que impulsó las reformas económicas posteriores a Mao, empezó su nueva profesión en 2008, después de años trabajando en una oficina de correos y en una empresa petrolífera. "Me pidieron que interpretara a Deng, así que fui al mercado, me compré un traje igual que el suyo, y fui a Tiananmen junto con un imitador de Mao", recuerda el actor. Cuando los turistas les reconocieron y pidieron hacerse fotos con la pareja, Duan decidió que estaba listo para aceptar el papel.

Según Duan, el principal requisito para entrar a la compañía es "parecerse al personaje en un 30% o más, y amar al PCC y al socialismo". La selección de nuevos artistas es supervisada por un miembro del Gobierno, y el director del grupo teatral asegura que su objetivo principal es "hacer propaganda de la 'cultura roja'".

Por contra, Zhang Bingjian recalca que la mayoría de estos actores acaban participando en eventos de carácter comercial. "Los negocios usan los rostros de estas figuras políticas para captar la atención de los consumidores [...] e incluso a menudo actúan en clubs nocturnos, como un entretenimiento más", destaca el director de cine.

Difundir el pensamiento de Mao

La descomunal figura de Yang Chunlong es también su principal ventaja a la hora de interpretar a Mao Zedong, conocido por su imponente tamaño. Yang luce el mismo peinado que el Gran Timonel, y antes de cada actuación se coloca cuidadosamente una verruga postiza en el mentón.

El artista cuenta que imitar al fundador de la República Popular China se ha convertido en el principal objetivo de su vida, y quiere que su papel sirva de inspiración para el público. "Empecé en 2008 y poco a poco entendí lo que (Mao) había logrado, y que sus pensamientos debían ser conocidos por todos los chinos; así que ahora me dedicó a difundirlos", explica. Yang afirma que trabajando en su antigua empresa podía ganar mucho más dinero que ahora, pero que eso no le importa demasiado. Además, asegura que rechaza aquellos eventos que no le parecen adecuados, como por ejemplo las apariciones en clubs nocturnos.

El animador describe con orgullo que, en una ocasión, después de una actuación en un pueblo de la provincia natal de Mao, la gente se arrodillaba ante él, rogándole que se quedara, y le intentaba retener cogiéndole por las piernas. "Fue muy emotivo", sentencia.

E Zhenlong, de 60 años, interpreta desde 2008 a Chiang Kai-Shek, el líder del ejército nacionalista (M.T.).
E Zhenlong, de 60 años, interpreta desde 2008 a Chiang Kai-Shek, el líder del ejército nacionalista (M.T.).

Pero no todos los imitadores gozan de la aprobación del público. E Zhenlong, de 60 años, interpreta desde 2008 a Chiang Kai-Shek, el líder del ejército nacionalista que luchó contra las tropas comunistas durante la Guerra Civil de China posterior a la Segunda Guerra Mundial, entre 1945 y 1949. E llega a la cita con el rostro oculto bajo un sombrero y una chaqueta de cuello alto. "Al principio, el público me tiraba piedras cuando aparecía en el escenario, y después del show tenía que marchar sólo mientras la audiencia rodeaba al resto de actores", recuerda E.

El intérprete, que anteriormente dirigía una empresa de comida en Beijing, explica con amargura que incluso su familia le recriminaba que tuviera que hacer el papel de "malo de la película". Pero E defiende que Chiang también forma parte de la historia, y que alguien debe encarnarlo. "Creo que ahora su rol es visto de forma más objetiva, y los espectadores a menudo aplauden calurosamente mi actuación", dice E.

La auténtica leyenda de la compañía teatral es Zhao Dengfeng, que empezó a interpretar al general comunista  Zhu De a finales de los años setenta, y que con 82 años sigue actuando dos o tres veces por mes. Zhao se queja de que los requisitos para interpretar a los personajes históricos son menos estrictos ahora, pero afirma que el público sigue mostrándose tan entusiasmado como siempre ante sus espectáculos. "Cuando empezamos, era todo un honor interpretar a los líderes comunistas, y sigue siéndolo a día de hoy", dice Zhao.

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