ELLOS NIEGAN CUALQUIER IMPLICACIÓN

La policía egipcia silencia a la activista Shaima al-Sabbagh con un tiro en la cabeza

Coincidiendo con el cuarto aniversario de las protestas que derrocaron a Hosni Mubarak, Shaima salió a la calle para recordar a las víctimas. Allí perdió la vida

Foto: La activista Shaimaa al-Sabbagh, en brazos de un amigo tras ser disparada (Reuters)
La activista Shaimaa al-Sabbagh, en brazos de un amigo tras ser disparada (Reuters)

18 días duró aquella Primavera Árabe que el 25 de enero de 2011 hizo que cientos de miles de personas salieran a las calles de El Cairo para luchar por lo que ahora, cuatro años después, continúa siendo una utopía. Desde entonces, la represión policial se ha llevado por delante más de 5.000 víctimas, entre ellas la de Shaima al-Sabbagh, una conocida activista egipcia que se ha convertido en el último gran símbolo de la revolución.

Este sábado, en la víspera del cuarto aniversario de las protestas que derrocaron a Hosni Mubarak, Shaima decidió dejar en casa a su hijo de cuatro años para depositar una corona de flores en la plaza Tahrir, epicentro de una primavera que se ha convertido en un frío y crudo invierno. Su último sueño, honrar a los cientos de manifestantes que murieron en las protestas de 2011, se rompió en los adoquines de El Cairo cuando varios perdigones le alcanzaron en la cabeza y en el cuerpo. Casi sin aliento, un escudo humano surgió alrededor de la activista, que fue llevada en brazos del abogado Sayyed Abu el-Ela a un hospital de la capital egipcia donde certificaron su muerte.

 Shaimaa al-Sabbagh cae al suelo tras ser disparada en una calle de El Cairo (Reuters)
Shaimaa al-Sabbagh cae al suelo tras ser disparada en una calle de El Cairo (Reuters)

Miembro del Partido Alianza Popular Socialista, Shaima al-Sabbagh, de 31 años, llegó a El Cairo procedente de Alejandría pocas horas antes de su muerte. Sin intención de generar ningún tipo de incidente, Shaima y un grupo de activistas se acercaron a las inmediaciones de la plaza Tahrir sosteniendo carteles con el lema: “Pan, libertad y justicia social” acompañados de varias decenas de flores. En un momento de la pacífica manifestación, un agente de la policía tapado con un pasamontañas oscuro y un casco reglamentario disparó a la multitud con una escopeta de perdigones que alcanzaron a Shaima cuando caminaba por la acera.

A pesar de los acontecimientos, la policía ha negado cualquier implicación. “No se utilizó ningún arma, ya sean rifles o de perdigones. Sí hubo balas de goma. Era una pequeña protesta que no requería el uso de tales armas pero sí de gas lacrimógeno”, ha insistido Abdel Fattah Osman, un funcionario del Ministerio del Interior a los medios. En su página de Facebook, este mismo ministerio ha insinuado que varios terroristas de los Hermanos Musulmanes podrían haberse “infiltrado” en la protesta, acusándoles a ellos del asesinato de Shaima al-Sabbagh. 

Sin embargo, esta versión oficial no ha convencido a ninguno de los activistas que participaron en la marcha. “La muerte de Shaima es un mensaje de atención del Ministerio del Interior  a todas las voces discrepantes con el poder”, apuntan. Aunque aún no está clara la autoría, Shaima ha sido enterrada este domingo en Alejandría, su tierra natal, dejando huérfano de madre a un niño cuyo futuro ella defendía con sus ideales. 

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