LA MODA SE EXTIENDE EN LOS COLEGIOS DE ÉLITE

El motín antivacunas arrasa en Hollywood: uno de cada diez escolares no las recibe

La media de niños sin vacunar en los colegios del ‘west side’ es del 9,1%. Supera el umbral del 8% establecido como imprescindible para que la vacunación sea eficaz

Foto: Niños bailarines de ballet suben una escalera para participar en las pruebas de admisión de la School of American Ballet. (Reuters)
Niños bailarines de ballet suben una escalera para participar en las pruebas de admisión de la School of American Ballet. (Reuters)

Una tendencia recorre las zonas más acomodadas del oeste de Los Ángeles, desde Malibú a Marina del Rey pasando por Beverly Hills, Pacific Palisades, Santa Monica o Brentwood: objetar del calendario de inmunización infantil, siguiendo uno alternativo o ninguno en absoluto. El estado de California permite a los padres o tutores firmar un formulario de exención personal a la hora de escolarizar a los niños sin vacunar, pero los médicos y las autoridades alertan sobre los peligros de que esta opción se generalice.

Es una guerra dialéctica, y en su mayor parte silenciosa, la que libran padres y médicos pro y antivacunas en todo el oeste del condado de Los Ángeles. En las reuniones sociales el asunto es evitado escrupulosamente, pero la batalla se vuelve encarnizada en internet. Los medios locales más importantes ya han tomado partido. Al goteo de llamamientos y reportajes alarmantes se unía el pasado mes de septiembre el propio The Hollywood Reporter, que dedicaba un extenso informe a este tema, calificándolo de “bomba a punto de estallar” sobre la que en Hollywood se intenta pasar de puntillas.

La media de niños sin vacunar en los colegios del ‘west side’ era del 9,1%, superando el umbral del 8% establecido como imprescindible para que la vacunación sea eficazLos datos recogidos por este diario son contundentes: la media de niños sin vacunar (o cuyos padres no han seguido el calendario establecido) en los colegios del west side de Los Ángeles era del 9,1%, superando el temido umbral del 8% que los médicos establecen como imprescindible para que la vacunación sea eficaz en una población determinada. La opción de rellenar un formulario llamado "PBE" (siglas de Personal Belief Exemption: exención por creencias personales) ha subido en esta zona de media en un 26% respecto de hace dos años. Algunos de los colegios más elitistas de estos barrios alcanzaban porcentajes cinco veces más altos que la media del condado de Los Ángeles, que se sitúa en un 2,2%. Algunos alcanzaban incluso el 57% o el 68% de niños sin vacunar, que, según la organización mundial de la salud, son similares a los de países como Chad y Sudán del Sur.

“Es un porcentaje pequeño de padres, pero sí que se está convirtiendo en algo habitual en las consultas de la zona”, asegura a El Confidencial el doctor Paul Krogstad, especialista en enfermedades pediátricas infecciosas en la Universidad de California Los Ángeles (UCLA). “Hay bastantes pediatras que atienden a este tipo de familias y no les presionan en absoluto para que vacunen a sus hijos. Y en contraposición hay una serie de pediatras, muchos colegas míos, por ejemplo, que deciden, si los niños están sanos y los padres optan por no vacunar, pedir a estos padres que se los lleven a otra consulta”.

“Te enfrentas a mucha presión, desde luego. Especialmente por parte de otros padres. Y no es algo que a uno le guste discutir públicamente”, admite, sin querer dar su nombre completo, J.D., residente en Hollywood y padre de una niña de tres años que ha seguido un calendario alternativo de vacunación, eliminando la de las paperas o la gripe porque “no son enfermedades mortales” y espaciando otras en el tiempo como la de la hepatitis, basándose en la información obtenida “de otros padres, de páginas web y de trabajos académicos que alertan del uso de mercurio”. “Hemos encontrado un pediatra más flexible. La mayoría de los médicos no están acostumbrados a que un paciente desafíe sus posturas, a que queramos saber más, a que no nos fiemos a ciegas de lo que nos dicen”.

La banda de la Gadsden Elementary School marcha por Hollywood Boulevard, en Los Ángeles (Reuters).
La banda de la Gadsden Elementary School marcha por Hollywood Boulevard, en Los Ángeles (Reuters).

Una moda de barrios acomodados y colegios privados

No es nuevo, ni exclusivo de Los Ángeles, que haya padres “insumisos” o pediatras que no comparten la visión oficial sobre las inmunizaciones; pero lo que destaca en el panorama de este inmenso condado, con 10 millones de habitantes y 88 ciudades, donde las vacunas son gratis y accesibles, es que esté tan definido el perfil socioeconómico de las familias que lo hacen y que sean los barrios más acomodados y los colegios más caros los que están viendo estas cifras aumentar sustancialmente. Frente a una media del 2,9% de niños sin vacunar en los colegios públicos de California, el porcentaje en los privados es del 5,7%.

Algunos de los colegios más elitistas alcanzan incluso el 57% o el 68% de niños sin vacunar, porcentajes similares a los de países como Chad y Sudán del Sur"Yo no puedo decir a una familia que no acepto a su hijo en mi escuela porque no está vacunado", explica a este diario Pamela Tuszynski, directora del colegio privado de educación infantil First Presbyterian Church of Hollywood, donde el porcentaje de padres que han rellenado el formulario de exención por creencias personales es del 12%. “Damos un servicio a la comunidad y tenemos que aceptar a todo el mundo. Pero soy una firme defensora de las vacunas; cuando uno trabaja con niños de entre 2 y 5 años, y ves cómo se propaga, por ejemplo, una epidemia de gripe, te das cuenta de lo que podría suponer una de sarampión o paperas”.

En plena epidemia de tosferina, con 7.000 casos en todo el estado, el condado con el mayor número de infectados es Los Ángeles, con 1.317. Se trata de la cifra más alta en el condado de los últimos 20 años. “Nos preocupa mucho la situación”, asegura Lora Morn, coordinadora de enfermería del distrito escolar de Santa Monica-Malibu, en cuya página web destacan dos links con información sobre vacunas: "Seguridad en las vacunas: 10 cuestiones para padres"; y "Respuestas a los 10 asuntos que más preocupan a los padres".

“Una vacuna con un porcentaje de eficacia del 99%, como la del sarampión, todavía deja a 10 niños susceptibles de ser contagiados de cada 1.000 que se vacunan. Si lo multiplicas te das cuenta de que siempre va a haber niños en riesgo”, argumenta el doctor Korgstad, que considera además que son precisamente las familias más acomodadas las que se pueden permitir viajar con sus hijos al extranjero, aumentando el riesgo de que traigan consigo enfermedades que en otros países siguen siendo comunes.

George Duran hace cola con su hija ante la Misión Fred Jordan, que ofrece material escolar a familias pobres de Los Ángeles (Reuters).
George Duran hace cola con su hija ante la Misión Fred Jordan, que ofrece material escolar a familias pobres de Los Ángeles (Reuters).

En el bando de los que sí vacunan empiezan a surgir cada vez más recelos cuando descubren que, a pesar de las dosis requeridas, sus hijos siguen corriendo riesgos en caso de epidemia (muchos de los casos de tosferina en el condado se han dado en niños que sí habían sido vacunados). “Creo que los que no vacunan deberían pagar un impuesto extra, como el de la gente que no tiene seguro de salud. De esta manera el dinero recaudado podía dedicarse a más estudios e investigaciones sobre las vacunas”, comenta otra vecina de Hollywood, Diana D., madre de una niña.

De momento, el Parlamento de California ya ha aprobado una ley, que entró en vigor este año, que obliga a que el formulario de exención por creencias personales esté firmado por un pediatra, en un intento de reducir el número de familias que optan por él como una manera de evitarse la visita al médico. "Era demasiado fácil firmar ese papel. Había gente que venía de fuera, o que no encontraba su historial médico, y era lo más sencillo optar por la exención por creencia personal, y no tener que empezar todo el proceso con un nuevo médico", explica la enfermera Morn.

"Gracias a esa ley, nosotros, de hecho, hemos visto este año reducirse el número de exenciones personales en nuestra escuela", asegura la directora del First Presbyterian Church of Hollywood. “El hecho de tener que llevar el formulario a un pediatra, y que este, en muchas ocasiones, aproveche para ofrecer información sobre lo que supone no vacunar a un niño, está ayudando mucho”.

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