LAS ENCUESTAS DAN LA VICTORIA A LA SECESIÓN

¿Qué poderes acepta entregar Londres a Escocia para evitar la independencia?

Nadie esperaba el escenario: a once días del histórico plebiscito, las encuestas dan por primera vez la victoria a la secesión. Londres pasa de la seguridad a la súplica

Foto: El ministro británico de Economía, George Osborne, en Londres (Reuters)
El ministro británico de Economía, George Osborne, en Londres (Reuters)

Desde que en 1998 se constituyera el Parlamento Escocés, la devolución de poderes de Londres a Edimburgo siempre ha sido un tema puesto encima de la mesa. En los últimos dos años, los principales partidos de Westminster no han ocultado su deseo de negociar devolución de competencias. No obstante, se negaban a especificar el “cómo” y “cuáles” hasta que no pasara el referéndum de independencia del próximo 18 de septiembre.

En la Cámara de los Comunes se sentían seguros de ganar la partida y arropados por las encuestas. Hasta superiores, se podría decir, ya que –convencidos por aquel entonces de que ganaría el ‘no’ a la secesión– no se veían en la obligación de levantar aún sus cartas. Sin embargo, nadie esperaba el escenario que se vive ahora: a once días de que tenga lugar el histórico plebiscito, las encuestas dan por primera vez la victoria a la secesión.

Nadie esperaba el escenario que se vive ahora: a once días de que tenga lugar el histórico plebiscito, las encuestas dan por primera vez la victoria a la secesión. Londres ha pasado de verse como seguro ganador a la súplicaEn Downing Street –donde el pasado jueves reconocían no tener “nada preparado” en caso de que ganara la independencia– no cesaron de sonar los teléfonos durante toda la mañana del domingo. El Gobierno se ha visto obligado a cambiar de estrategia. El responsable del Tesoro, George Osborne, anunció este domingo que esta semana se dará a conocer un plan para dar más autonomía a la región. En otras palabras, de la seguridad se ha pasado a la súplica. Ahora el órdago lo han lanzado los independentistas.

La cuestión fiscal es la clave

Escocia ya tiene control sobre diez importantes áreas que incluyen educación, sanidad, sistema legislativo y Policía. Pero la clave ahora es la cuestión fiscal. En este sentido, Osborne dijo que la propuesta que van a presentar está “acordada” con los compañeros de coalición y oposición. Será interesante analizarla porque, hasta ahora, las tres principales formaciones han mostrado ideas muy diferentes.

La responsable de los conservadores escoceses, Ruth Davidson, considera que Escocia debería tener todas las competencias fiscales respecto al impuesto sobre la renta, con el Parlamento escocés como responsable de administrar el 40% del dinero que gasta. Recomienda, eso sí, que la asignación del IRPF libre de impuestos permanezca reservada a Westminster, dejando a Edimburgo la decisión sobre tarifas y tramos. Quiere además que Holyrood tenga la responsabilidad en cuestiones de bienestar referidas a las áreas descentralizadas, como las prestaciones de vivienda y el subsidio de ayuda (destinado a los discapacitados mayores de 65 años).

Por su parte, la comisión de devolución de los laboristas escoceses coincide en dar más autonomía fiscal a la región y aboga por otorgar a los diputados escoceses poder para rebajar hasta 15 peniques la tasa de impuesto sobre la renta establecida por Londres. A partir de 2016, los escoceses ya la pueden reducir 10 peniques. El informe de la oposición expone, además, la opción de restaurar al norte de la frontera, si se quiere, el 50% de carga fiscal sobre las rentas más altas, pero subraya la obligación de no rebajarla por debajo del 45% actual.

Partidarios de la independencia de Escocia hacen campaña en la frontera (Reuters).
Partidarios de la independencia de Escocia hacen campaña en la frontera (Reuters).

Londres gestionará el petróleo

El año pasado, el Gobierno de David Cameron impuso los mayores recortes sociales de la historia del Reino Unido. Uno de los cambios más polémicos fue la reducción de las ayudas para las personas en edad de trabajar que viven en pisos de protección oficial con una habitación libre. En este sentido, los laboristas se mostraron muy críticos y ahora quieren que las competencias sobre el subsidio de vivienda pasen a Edimburgo. La comisión también propone delegar las ayudas para mayores discapacitados y el subsidio por desempleo. El resto de pensiones y subvenciones se quedarían en Westminster, dejando a Holyrood sin control sobre impuesto de sociedades, IVA o tasas aeroportuarias.

Si finalmente los escoceses votan por la secesión, los problemas para Londres no harían más que empezar. La pregunta obvia es: si Escocia obtiene más poderes, ¿Gales e Irlanda del Norte no querrían lo mismo?Por último, bajo la visión de los liberal-demócratas, la llamada fórmula Barnett –utilizada por el Tesoro para calcular las cantidades que se tienen que otorgar a Irlanda del Norte, Gales y Escocia para su propia gestión– debe ser sustituida por otro modelo “basado más en las necesidades”. El petróleo seguiría siendo gestionado desde Londres, al igual que el sistema de bienestar y pensiones, la defensa y los asuntos de Exteriores. Piden además, que el Acta de Unión entre Escocia e Inglaterra debería ser reemplazada por una declaración federalista.

En cualquier caso, si finalmente los escoceses votan por la secesión, los problemas para Londres no harían más que empezar. La pregunta obvia es: si Escocia obtiene más poderes, ¿Gales e Irlanda del Norte no querrían lo mismo?

Jonathan Edwards, diputado en la Asamblea de Gales por Plaid Cymru –partido que aboga por la independencia– señaló recientemente que, cualquiera que sea el resultado del referéndum, si Westminster ignora la necesidad inmediata de dar más competencias al resto de las naciones “sólo está jugando al avestruz”. Por su parte, Martin Shipton, el redactor jefe de la Western Mail, difiere. “Es cierto que habría una sensación de que Gales está en desventaja. Pero, por otra parte, aquí la gente sabe que la economía es relativamente débil y tiene una pequeña base tributaria. Así que estarían preocupados ante el hecho de que más autonomía significara más impuestos”, recalca.

En caso de Belfast, el escenario es completamente distinto. En el parlamento de Stormont es completamente imposible ver algún día a un partido independentista con el control absoluto de la cámara (como pasa ahora con el SNP de Alex Salmond en Edimburgo). Tras el Acuerdo del Viernes Santo se establecieron unas normas para que legalmente no pueda haber mayorías absolutas. Católicos (a favor de ver una isla de Irlanda sin fronteras) y protestantes (devotos de la corona británica) gobiernan en coalición. 
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