Hablan los supervivientes del asedio más duro

El doctor de la masacre de Kuza: "He desinfectado heridas con colonia"

Los ataques a Kuza han sido especialmente severos por estar tan cerca de la frontera. En los últimos días, los soldados han tomado este pequeño pueblo

Foto: Un cañón de 155 mm de la artillería israelí abre fuego desde una base al sur de Israel en la Franja de Gaza. (EFE)
Un cañón de 155 mm de la artillería israelí abre fuego desde una base al sur de Israel en la Franja de Gaza. (EFE)

“Las chicas de Jan Yunis” es el nombre de esta escuela convertida en centro de refugiados. En su interior, el doctor Kamal Qudaih cae al suelo mientras rompe a llorar. Toda su familia se alberga desde el 24 de julio en una de las clases del colegio. Y el doctor no se quita de la cabeza la gran masacre de Kuza, una de las más duras de la actual ofensiva.

Después de tres días de asedio, en el que cientos de palestinos estuvieron atrapados en sus casas, murieron al menos 55 personas. Ahora, tanques y tropas ocupan el terreno y, según narran los vecinos desplazados, el pueblo está completamente devastado y los cadáveres todavía se amontonan en las calles.

“Los israelíes lanzaron octavillas en Kuza para avisarnos de que en unos días lanzarían una importante ofensiva”, recuerda el doctor Kamal Qudaih.

Muy pocos vecinos, dice, pudieron abandonar sus casas. El 20 de julio, los cazas F16 del ejército hebreo entraron finalmente en la zona y comenzaron a atacar con dureza el pueblo. Al día siguiente, “los soldados nos sorprendieron sobre el terreno, disparando con tanques y con armas por todas partes”, continúa Kamal. “Llamamos a varias organizaciones humanitarias para que vinieran a socorrernos, pero los israelíes no permitían la entrada a ambulancias”.

Durante los siguientes tres días, los habitantes de Kuza, cerca de 10.000, estuvieron atrapados en sus casas, en edificios del pueblo, huyendo de la artillería israelí. “Bombardearon el tendido eléctrico y las cisternas de agua, no teníamos luz, ni agua, ni ayuda médica,” explica. Según explican otros supervivientes, los soldados tomaron las casas y emplazaron francotiradores en las azoteas. 

Palestinos llevan el cuerpo sin vida de un niño muerto en una explosión. (Reuters)
Palestinos llevan el cuerpo sin vida de un niño muerto en una explosión. (Reuters)

Fue entonces cuando, tras intentar entregarse a las tropas, el doctor Qudaih ofreció su clínica para alojar a 5.000 vecinos del pueblo. “Allí traté a heridos con el material que teníamos, cosí a personas con hilo de remendar, desinfectamos heridas con perfume o realizamos torniquetes con ropa”. Cientos de vecinos pasaron esos tres días de asalto escondidos en el hospital mientras los drones seguían escupiendo plomo. “Vi a mi hermano morir entre mis brazos”, dice Kamal mientras se seca las lágrimas.

“Lo que ha sucedido en Kuza es como un tsunami. Morían continuamente mujeres y niños. Nunca olvidaré cuando un niño de seis años recibió un disparo en el abdomen. Mientras se le salían las vísceras, me dijo que no me preocupase, que ya estaba en el paraíso”, recuerda. Sus palabras también hacen llorar al resto de hombres que están en la habitación. “Al cesar los disparos, anduvimos durante varios kilómetros hasta que llegamos hasta aquí, esta escuela de Naciones Unidas en Jan Yunis”. 

Los ataques a Kuza han sido especialmente severos por estar tan cerca de la frontera con Israel. En los últimos días, los soldados han tomado este pequeño pueblo y los tanques han cercado completamente la zona. Incluso se llegaron a publicar imágenes de supervivientes retenidos por las tropas, agachados de rodillas con las manos sobre la nuca. Varios medios locales explicaban que muchos de ellos estaban siendo sometido a interrogatorios. 

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa. (Reuters)
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa. (Reuters)

El horror prosigue. Desde ayer, la posibilidad de un alto el fuego permanente es aún más improbable. La mañana del lunes comenzó con una relativa calma pero hacia las cuatro de la tarde se reanudaron los bombardeos con intensidad. Un proyectil alcanzaba el principal hospital de la Franja el Hospital de Shifaa y otro, el campamento de refugiados de Shati, cercano a la playa en la zona norte. Allí, en un parque, al menos ocho niños y dos adultos murieron en el acto. “Veníamos de la mezquita cuando vimos a un grupo de niños jugando a dispararse con juguetes. Segundos después, llegó el impacto”, dijo un testigo presencial.

Minutos después, la morgue del hospital se llenaba de decenas de familiares que clamaban al cielo mientras gritaban desesperados. Uno tras otro, salían cadáveres de niños envueltos en sangre mientras varios hombres exclamaban “¡Allah Akbar!” (Dios es grande). Sobre la autoría del ataque hubo un cruce de acusaciones: el Ejército israelí dijo que el proyectil era un cohete lanzado por las milicias de Hamás cuya trayectoria falló. Mientras, en Gaza acusaban a los drones y a los cazas israelíes. También ayer, en la zona de Zeitun fallecían otros cinco miembros de una misma familia. 

Según los militares israelíes, dos soldados fallecieron también en refriegas en las que hubo intercambio de fuego de mortero. Medios locales aseguraban que la lucha se produjo en suelo israelí, donde los milicianos habrían cruzado  por los túneles subterráneos.“Ha sido un día difícil y doloroso”, resumió el presidente israelí Benjamín Netanyahu en un mensaje televisado.

En otro ataque cerca de Jabaliya, un niño de cuatro años falleció aplastado después de que el proyectil de un tanque destrozase el techo de su casa, en medio de una refriega con milicianos palestinos. Al caer la noche, el cielo de Gaza volvía a iluminarse con la estela de proyectiles y el sonido de los misiles. El Ejército israelí volvía a pedir a miles de palestinos abandonasen sus casas y despejasen barriadas enteras. Por su parte, Hamás aseguraba que sus milicias habían entrado en territorio israelí y que se vengarían de los niños muertos en el parque de Al Shati.

El nuevo recuento de cadáveres (ya son 1.060 palestinos, 48 soldados israelíes y 3 civiles) coincide con las declaraciones del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien alertó sobre la situación "crítica" que se vive en Gaza como consecuencia del "ataque masivo" lanzado por Israel. "Las cifras de víctimas y de daños plantean serias dudas sobre la proporcionalidad" de la actuación armada de Israel, denunció.

Ban Ki-moon, quien también denunció los ataques de Hamas sobre territorio israelí, urgió a las dos partes a mostrar "humanidad" y detener inmediatamente la violencia. Tanto la ONU como Estados Unidos han exigido en las últimas horas un alto el fuego incondicional e inmediato. Sin embargo, las autoridades israelíes no están escuchando el jefe de la diplomacia americana, John Kerry, según fuentes de la Administración Obama consultadas ayer por The New York Times.

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