GRUPOS DECLARAN LA INDEPENDENCIA DE DONÉSTK

Anatomía de la provocación rusa en el Este de Ucrania

El Gobierno provisional de Ucrania ha propuesto el estado de emergencia para responder al desafío secesionista prorruso iniciado este domingo

Foto: Fuerzas Especiales de Ucrania protegen un edificio administrativo en Kharkiv, al este de Ucrania, donde se ha lanzado una operación antiterrorista (Reuters).
Fuerzas Especiales de Ucrania protegen un edificio administrativo en Kharkiv, al este de Ucrania, donde se ha lanzado una operación antiterrorista (Reuters).

El Gobierno provisional de Ucrania ha propuesto el estado de emergencia para responder al desafío secesionista prorruso iniciado este domingo con espectacular coordinación. El núcleo duro de los manifestantes que desde hace varias semanas exigen un referéndum (no más de 1.500 radicales, según el primer ministro Arseny Yatseniuk) han tomado cinco edificios gubernamentales en varias ciudades del Este, declarado la independencia de Donétsk y convocado un referéndum secesionista para el 11 de mayo.

Kiev acusa directamente a Rusia de la revuelta, presuntamente instigada por el envío de agitadores profesionales y matones alquilados para generar un conflicto civil que justifique una invasión rusa. Periodistas locales llevan tiempo documentando la presencia de provocadores rusos en diversas ciudades de Ucrania. Algunos son actores que cambian de ciudad y atuendo para montar una escena ante las cámaras, interpretando a un rusohablante local reprimido por las autoridades (1). 

Dos fracturas recorren Ucrania: una económica, la otra identitaria, y ambas se cruzan con especial virulencia en el Donbás (franja industrial de mayoría rusohablante formada por Donétsk, Lugánks y Dnipropetróvsk)Desde Belgorod y Voronezh partieron autobuses de provocadores armados para calentar manifestaciones, y en las redes sociales abundan promesas de dinero a cambio de acudir a ciertos lugares públicos. Los agitadores de élite formarían parte de las fuerzas especiales rusas (Spetznaz) (2). Esta maraña extremista tiene varias cabezas visibles. He aquí una lista de nombres a tener en cuenta:

.- Pável Gubárev: trabajador de la comunicación política en Donétsk transformado en líder separatista. Gubárev se encuentra en prisión por asaltar el parlamento de Donétsk el pasado 1 de marzo, al mismo tiempo que las fuerzas rusas ocupaban Crimea. Su fotografía y nombre resuenan entre los manifestantes prorrusos, que lo consideran un preso político.

.- Alexander Dugin: líder del Partido Nacional-Bolchevique ruso y viejo ideólogo euroasiático del Kremlin. Dugin (cuyo partido mezcla con descaro símbolos del nazismo y el comunismo) propone la anexión rusa no sólo del resto de Ucrania, sino de todo el territorio europeo hasta Portugal para anticiparse a la OTAN (3). Su vínculo con Gubárev ha sido demostrado con vídeos y fotografías.

.- Los líderes secesionistas de partidos prorrusos de poco peso electoral: Eduard Akópov, jefe con atuendo militar del Frente Oriental. Andrei Purgin, cabeza de República de Donétsk, cuyas banderas negras de águila bicéfala cuelgan ahora mismo del parlamento regional.

.- Diferentes miembros de la extrema derecha rusa que han estado en prisión por actividades xenófobas y que ahora está en Donétsk (sin confirmar).

Los grupos de manifestantes locales entre los que se infiltran representan, aunque no sólo, las clases más desfavorecidas por la depresión industrial del Donbás: jóvenes desaliñados y pensionistas embutidos en chaquetas de cuero gastado que han visto tiempos mejores. Cada fin de semana desde hace más de un mes, un número variable de personas marchan en ciudades como Donétsk y Járkiv para exigir la consulta popular y la dimisión de los gobernadores regionales nombrados por Kiev.

Manifestantes prorusos declaran la República Independiente de Donetsk

El panorama social del Donbás

Dos fracturas recorren Ucrania: una económica, la otra identitaria, y ambas se cruzan con especial virulencia en el Donbás (franja industrial de mayoría rusohablante formada por Donétsk, Lugánks y Dnipropetróvsk). La región mantiene a duras penas su orgullo proletario, con obreros de metal recibiendo a la puerta de las ciudades y efigies de Lenin capitaneando sus plazas centrales. Millones de rusos repoblaron el Donbás en sucesivas oleadas, cuando Rusia y Ucrania eran el mismo país; fueron injertados allí para rusificar el territorio y nutrir al imperio de acero y carbón. Hoy, los descendientes de Stajánov transitan por carreteras devastadas, respiran aire contaminado y viven junto a 130 montañas humeantes de residuos carboníferos que nadie se ha molestado en limpiar. Las minas activas penden de un hilo y los negocios ilegales, como el contrabando fronterizo de alcohol, comida y productos del hogar, armas e incluso gas (por tuberías ilegales que atraviesan ríos y minas abandonadas), han florecido bajo la protección de las autoridades corruptas (4).

Fruto de la decadencia socio-económica son los gópniki, término despectivo aplicado a los jóvenes sin futuro que se aburren en los patios interiores de Rusia y Ucrania (o de cualquier cultura industrial deprimida). Cuando un gópnik musculado recibe dinero a cambio de hacer bulto o de pegarle a alguien, se convierte en titushka: los soldados rasos en las guerras de bandas de los años noventa que han vuelto a escena en la crisis ucraniana. Tal sería el caso de los matones anti-Maidán y los duros de las actuales manifestaciones secesionistas.

Los pensionistas claman los vínculos con Rusia y el nivel de vida que allí se disfruta, especialmente ahora que las pensiones y los sueldos públicos han sido multiplicados en la Crimea anexionada (lo cual es un mito; si en Rusia el salario medio es más alto que en Ucrania, el nivel mínimo para la subsistencia lo es mucho más) (5). La profunda crisis industrial invita a la nostalgia, que los partidos pro-rusos como República de Donétsk, Frente Oriental, Russkii Blok o MMM, electoralmente insignificantes, no han dudado en explotar en torno a la estatua de Lenin.

Manifestantes prorrusos se enfrentan a seguidores de Kiev en Kharkiv (Reuters).
Manifestantes prorrusos se enfrentan a seguidores de Kiev en Kharkiv (Reuters).

“Los ricos van con Europa y los pobres con Rusia”

La clase media y los pequeños empresarios, extorsionados durante años por las autoridades corruptas, son mucho menos receptivos a la idea de Rusia. Desde esta perspectiva, un veterano expatriado de Donétsk me lo resume al máximo: “Los ricos van con Europa y los pobres con Rusia”.

La clase media y los pequeños empresarios, extorsionados durante años por las autoridades corruptas, son mucho menos receptivos a la idea de RusiaLa fractura identitaria parece haber sublimado a raíz del Maidán. Las banderas rojinegras que todavía ondean en el centro de Kiev, y que representan a los nacionalistas que pelearon contra Stalin invitando a Hitler, alimentan el fuego proruso. El presidente depuesto, Víktor Yanukóvich, proviene del Donbás, y el Gobierno provisional ha hecho poco por agradar a las inquietas provincias del Este y del Sur. Una de sus primeras medidas fue cancelar el ruso como lengua co-oficial, luego prohibió los canales de Rusia por miedo a su agresiva propaganda; sus miembros todavía no han visitado Járkiv, Donétsk o Lugánsk y los gobernadores nombrados por Kiev carecen de suficiente apoyo local.

Ahora todas las miradas están puestas en las elecciones del 25 de mayo, que los desafectos a Kiev se niegan a reconocer. La OSCE está desplegando la mayor misión de su historia, con 100 observadores a tiempo completo, 900 de corto plazo y representantes del Europarlamento, el Consejo de Europa y la OTAN.

El Partido de las Regiones, que oficialmente se presenta a las elecciones, todavía se recompone tras haber sido desalojado del Gobierno. En declaraciones a El Confidencial, Alexey Goncharenko, exvicepresidente regional de Odesa y renegado de dicho partido tras los sucesos en Kiev, augura una escisión entre los políticos del Donbás: “No creo que Myjailo Dobkin (candidato presidencial; antiguo gobernador y alcalde de Járkiv) sea un buen candidato; es una persona muy particular y carece de apoyos en el centro y el Sur de Ucrania. El Partido de las Regiones se va a dividir en dos y varios de sus miembros intentarán hacer descarrilar las elecciones”.

Prorrusos defienden una barricada ante un edificio administrativo en Luhansk (Reuters).
Prorrusos defienden una barricada ante un edificio administrativo en Luhansk (Reuters).

Dobkin ha promovido públicamente, en línea con el Kremlin, la causa del federalismo en Ucrania. El periodista de investigación Denis Kazanskyi interpreta para este diario las posibles intenciones de Dobkin y de otros miembros de la formación: “Pese a su postura oficial, el Partido de las Regiones desea el federalismo, pues entiende que ha perdido el poder nacional y que ya no lo va a recuperar. Los ucranianos que no son del Donbás odian a Yanukóvich por los sucesos del Maidán, y con la anexión rusa de Crimea, cuyo electorado era tradicionalmente pro-ruso, el Partido de las Regiones ha perdido un importante granero de votos”.

Además de la agitación callejera, la influencia política y la presión económica (la subida del gas y la cancelación de pedidos a diversas compañías ucranianas), Rusia mantiene junto a Ucrania entre 30.000 y 40.000 soldados equipados para la acción rápida (según estimaciones de la Casa Blanca) (6). La gran pregunta que suena en pasillos y medios es hasta qué punto la revuelta prorrusa es sólo una maniobra para sabotear las elecciones, o el primer paso de una Operación Crimea en las provincias orientales.

(1) Ardent participant of pro-Russian protests from a ‘’soldier’s mother’’ turned into a “refuge from Donetsk”. Stopfake.org 

(2) Russia's Special Ops Invasion of Ukraine Has Begun. The Daily Beast

(3) Alexander Dugin: Horizons of our Revolution From Crimea to Lisbon 

(4) Wild Frontiers: Surviving in the Eastern Donbas, Bohdan Butkevych y Denis Kazanskyi. The Ukrainian Weekly, February 2014

(5) Rich country, poor citizens, by Oleksandr Kramar. The Ukrainian Weekly, February 2014.

(6) What do we know about Russia's troop buildup on Ukraine's border? CNN 

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