¿VOTO DE CASTIGO O LLEGARÁ A GOBERNAR?

La derecha radical monopoliza las europeas y pone contra las cuerdas a los líderes

Marton quiere una lista de judíos en el parlamento, por ser un “riesgo para la seguridad nacional”. Estos comentarios no han hecho mella en su popularidad

Foto: El líder del xenófobo Partido para la Libertad (PVV), Geert Wilders (dcha), y la líder del Frente Nacional francés, Marine Le Pen (izda), se dirigen a los medio
El líder del xenófobo Partido para la Libertad (PVV), Geert Wilders (dcha), y la líder del Frente Nacional francés, Marine Le Pen (izda), se dirigen a los medio

Gerard Batten, eurodiputado del Ukip, dijo esta misma semana que los musulmanes británicos deberían firmar “un código especial de conducta”. Además, advirtió del gran error que se está cometiendo al permitir tal eclosión de mezquitas en el Viejo Continente. Por su parte, Marton Gyongyosi, diputado de Joobik, declaró que había llegado el momento de elaborar una lista con los judíos en el parlamento húngaro, al considerar que representaban “cierto riesgo para la seguridad nacional”. Ninguna de las dos formaciones a la que representan ha visto que estos comentarios hayan hecho mella en su popularidad. Todo lo contrario.

El próximo mes de mayo tendrán lugar las elecciones europeas para elegir los 751 escaños del Parlamento. Los euroescépticos podrían conseguir hasta el 25% de asientos (un incremento del 12%). Pero son las formaciones de extrema derecha las que se han convertido en protagonistas indiscutibles. Y ya no sólo porque podrían alcanzar el 9%, sino porque –con o sin representación en la Cámara Baja de sus propios países– han puesto contra las cuerdas a los mandatarios. El Ukip, por ejemplo, a pesar de no contar con diputados en Westminster, ha conseguido tal poder en la calle con su mensaje anti-Bruselas que David Cameron se ha visto obligado a convocar un referéndum en 2017 sobre la permanencia del Reino Unido en la UE.

¿De dónde han surgido? ¿Cuál es la clave de su éxito? Y lo más importante: ¿van a quedarse simplemente en voto protesta o pueden llegar a gobernar? El populismo antieuropeo, con un arraigado sentimiento anti-inmigratorio –orientado principalmente contra los musulmanes– ya se vivió en la década de los 30. Pero ahora ha regresado más radicalizado si cabe, por primera vez, desde que firmaron los tratados. Sus representantes no dudan en enfatizar la importancia del cristianismo como sello de identidad nacional.

Los euroescépticos podrían conseguir hasta el 25% de asientos. Pero son las formaciones de extrema derecha las que se han convertido en protagonistas indiscutibles. Y ya no sólo porque podrían alcanzar el 9%, sino porque, con o sin representación en la Cámara Baja de sus propios países, han puesto contra las cuerdas a los mandatariosEs cierto que algunas de las actuales fuerzas políticas están intentando distanciarse de sus antepasados. Marine Le Pen, sin ir más lejos, trabaja constantemente por “desdiabolizar” (en palabras de la prensa francesa) el Frente Nacional con tintes antisemitas que dejó su padre, Jean-Marie Le Pen. Sin embargo, otros, como el Partido de la Libertad holandés –con el excéntrico Geert Wilders al frente–, consideran que sus provocaciones xenófobas nutren más la lista de fieles.

Es la economía, otra vez

Philipp Decker, de la London School of Economics (LSE), asegura a El Confidencial que una de las razones fundamentales de este resurgimiento –ni mucho menos la única– ha sido el panorama económico. “La población pierde su fe en la capacidad de sus gobiernos para hacer frente a nuevos problemas. Esto conlleva a una crisis política de los partidos de centro, basados principalmente en el liberalismo, una doctrina antes indiscutible”, matiza.

Por su parte, Catherine Fieschi, directora del think-tank Counterpoint, señala que la popularidad de algunas de estas formaciones se remonta a los 80, aunque es cierto que ahora se han nutrido del descontento ciudadano. “La sensación de que la UE está indefensa ante los mercados y aun así es capaz de imponer rígidas condiciones económicas ayuda a que estos partidos lideren las encuestas”, afirma.

La experta explica, además, que estas formaciones pueden utilizar la insatisfacción del electorado –tanto ante la política nacional como la unitaria– para sostener “que todas las élites son ineficientes e incluso corruptas”. “Esto lleva a que los gobiernos de todos los niveles empleen su tiempo en defenderse en lugar de avanzar”, explica. “En cualquier caso, los euroescépticos populistas simplemente tratan de socavar las instituciones políticas, no reformarlas”, añade.

Miembros del grupo griego Amanecer Dorado (efe)
Miembros del grupo griego Amanecer Dorado (efe)

El voto de castigo

En España, la xenófoba Plataforma per Catalunya resultó en 2011 el mejor parado del abanico ultra con 60.000 votos. Ningún partido de extrema derecha ha aglutinado a todos los sectores de la sociedad, como ha ocurrido en otros países europeos como Francia y Holanda. Con todo, el declive en las encuestas del PP a costa del empuje de otras formaciones es evidente. El recién bautizado VOX ha sido calificado por algunos como la derecha de la derecha, pero en ningún caso puede ser tachado de radical. Eso sí, en la cita de mayo ante las urnas promete ser un auténtico imán para los descontentos con Mariano Rajoy.   

El voto de castigo será primordial para las formaciones de extremos. Sin embargo, Fieschi defiende que, a pesar del gran número de escaños (se estima que alrededor de 90), la fragmentación no llevará aparejada un impacto importante.

La sensación de que la UE está indefensa ante los mercados y aún así es capaz de imponer rígidas condiciones económicas ayuda a que estos partidos lideren las encuestas¿Alguien se acuerda del Partido Nacional Británico (BNP)? La formación de Nick Griffin acaparó titulares a ambos lados del canal con su discurso racista y su lema “Empleos británicos para trabajadores británicos”. Vivió su momentum en las locales de 2008, cuando obtuvo hasta 55 concejales, y llegó a conseguir dos eurodiputados en las europeas del año siguiente. Pero luego cayó en el olvido más absoluto y fue abandonado por sus seguidores. Para lo único que lo ha citado la prensa este año ha sido para anunciar la bancarrota de su cabecilla.

Christopher Howarth, del también influyente centro de estudios Open Europe, coincide en que estos partidos no alcanzarán un poder real. Las complicaciones que conlleva la dependencia tan significativa del carisma del líder –rasgo característico de estas fuerzas políticas– se unen a la incapacidad para crear alianzas. Y es que, aunque todas comparten tres pilares fundamentales –son críticos con Bruselas y la inmigración y defensores de la soberanía nacional–, las diferencias que los separan no permiten estrategias comunes.

La francesa Marine Le Pen y el holandés Geert Wilders intentaron un acercamiento el año pasado con la idea de crear un nuevo grupo parlamentario de cara a los comicios de mayo. Pero finalmente su noviazgo político no llegó a buen puerto. Mientras el Partido de la Libertad (PVV) es un ardiente defensor de Israel, el Frente Nacional (FN) tiene un pasado antisemita. Mientras el PVV está a favor del matrimonio gay, el FN lo rechaza.

La candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, en Estrasburgo (Efe).
La candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, en Estrasburgo (Efe).

Con respecto a la posición ante la UE también existen divergencias. El belga Vlaams Belang o la italiana Liga Norte defienden la autonomía regional. Pero el británico Ukip o el finlandés Partido Finns rechazan la permanencia en la UE por completo.

Decker, de la LSE, recalca que traducir el éxito en las urnas en poder institucionalizado dependerá en gran medida de su capacidad de organización. Tanto las fuerzas de centro derecha como las de centro izquierda han establecido hace tiempo una estructura sólida. Pero dentro de la amplia gama de formaciones euroescépticas sólo una minoría ha querido formar parte de una alianza más amplia. “El Ukip, por ejemplo, trata de distanciarse de los partidos de derecha radicales franceses y austriacos presentándose a sí mismo como nacionalista 'liberal'”, recalca.

Su conclusión, en cualquier caso, es que el incremento del apoyo a los partidos radicales –sean de derecha o de izquierda– está suponiendo una “grave amenaza a los sistemas políticos establecidos”. Y es que, según los analistas, aunque estas formaciones no lleguen a gobernar, su escalada en los sondeos de intención de voto ya está teniendo repercusiones en las decisiones tomadas por los partidos que se encuentran en el poder.

Así ven los expertos a los protagonistas:

FranciaFrente Nacional: Según las últimas encuestas, será el más votado en las próximas elecciones europeas, con un 23% del respaldo. Marine Le Pen quiere distanciarse de las doctrinas de su padre y renovar la formación denunciando el nazismo como una "abominación". No arremete contra los musulmanes, sino con la "islamización". No se considera una formación racista, pero ha tenido que suspender a algunos de sus candidatos municipales por problemas relacionados con este asunto. Presenta una amenaza tanto para centro derecha como centro izquierda y considera a la UE como origen de todos los males.

AlemaniaAlternativa para Alemania: es pro-UE, pero antieuro. Consiguió el 4,9% de los votos en las últimas elecciones nacionales. Los expertos vaticinan que puede obtener 4 o 5 eurodiputados. Existen dudas sobre su supervivencia. Tiene un liderazgo intelectual (de derecha radical) y una base más xenófoba y racista. Parece ser un producto directo de la crisis económica. Las últimas encuestas le dieron un 7% de apoyo frente al 26% de los Socialdemócratas. De momento, no constituye una amenaza para Angela Merkel.

Manifestación del partido Alternativa para Alemania (Efe).
Manifestación del partido Alternativa para Alemania (Efe).

Reino UnidoUkip: Las últimas encuestas lo sitúan como el favorito por delante del Partido Laborista y del Partido Conservador gracias a su discurso anti-inmigración y anti-UE (quiere sacar al país de la UE). Debido al complejo sistema electoral británico –que favorece la formación de grandes mayorías a costa de ser muy poco representativo–, no cuenta con escaños en Westminster. Con todo, su popularidad podría suponer un problema para David Cameron, ya no sólo en las europeas, sino en las elecciones nacionales de 2015. En los últimos comicios europeos consiguió 13 escaños. Uno de sus miembros ha sido recientemente suspendido al decir que las inundaciones que azotan estos días al país son un castigo de Dios por aprobar el matrimonio homosexual.

HolandaPartido de la Libertad: Es populista y anti-inmigración, pero desea preservar las tradiciones liberales del país. Fue fundado hace diez años por el excéntrico Geert Wilders, absuelto por el delito de incitación al odio racial. Considera el Corán un libro fascista. Siempre va acompañado por dos guardaespaldas. Cuenta con 15 escaños en la Cámara Baja del parlamento holandés y diez en el Senado. En 2009 se presentó por primera vez a las elecciones europeas consiguiendo un 17% de los votos y convirtiéndose en la segunda formación política del país. 

GreciaGolden Dawn: A pesar de ser calificado por los expertos como neonazi, cuenta con 18 escaños en el parlamento griego. Utiliza un logo-esvástica en los mítines y sus miembros atienden a entrenamientos al más puro estilo militar. Su líder, Nikos Michaloliakos, está en la cárcel a la espera de juicio por pertenencia a una banda criminal tras el asesinato de un izquierdista rapero antifascista.

HungríaJobbik: Calificado de populismo autoritario de derecha, es el tercer partido más importante en el parlamento de Hungría. Niega que sea racista o antisemita, pero los comentarios de sus miembros revelan lo contrario. Es la tercera fuerza política en el parlamento húngaro.

Manifestación contra el Gobierno y las medidas de austeridad en Hungría (Efe).
Manifestación contra el Gobierno y las medidas de austeridad en Hungría (Efe).

NoruegaPartido del Progreso: Entraron en el Gobierno por primera vez tras elecciones del año pasado formando coalición con el Partido Conservador, a pesar de haber quedado como tercera fuerza política. Tienen en su poder siete carteras, entre ellas la de Finanzas, al cargo de la líder Siv Jensen. Niegan que sean una fuerza xenófoba, pero se muestran en contra de la islamificación. Anders Behring Brevik, responsable de los atentados de 2011 en el país en el que murieron 77 personas, fue militante, pero lo abandonó por considerarlo moderado.

AustriaPartido de la Libertad (FPÖ): Terminaron como tercera fuerza política en las elecciones de 2013. Compiten directamente con el centro derecha y centro izquierda. Está participando activamente en la construcción de alianzas a nivel europeo estableciendo vínculos con el Frente Nacional francés y el VlaamsBelang belga.

ItaliaLiga del Norte: El partido más antiguo del país. De extrema derecha se le consideraba el aliado xenófobo del Gobierno de Silvio Berlusconi. Su líder, Roberto Maroni, cuando ocupaba el cargo de ministro del Interior con el Cavaliere, promulgó un polémico decreto de seguridad que fue tumbado parcialmente por la UE con el argumento de que contenía tintes xenófobos y que transgredía los derechos humanos. El decreto endurecía las penas contra la inmigración, otorgaba poderes especiales a los alcaldes para expulsar a inmigrantes sin papeles y establecía penas de hasta tres años de cárcel para aquellos que les alquilasen pisos. Promueve la secesión de una “nación padana” –en referencia a la Padania, en el norte de Italia– con argumentos de supremacía racial. Sus miembros han mostrado su apoyo al proceso independentista catalán.

BélgicaVlaams Belang: Partido separatista de extrema derecha. Las elecciones de 2009 pusieron de relieve pérdida de su popularidad. Con todo, presionan a los demás partidos flamencos a asumir unas posiciones cada vez más nacionalistas y exigir poderes cada vez más amplios para Flandes. En los pasados comicios europeos obtuvo dos parlamentarios.

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