Trierweiler ESTÁ hospitalizada

Hollande-Gayet, el lío de faldas presidencial ya es un asunto de Estado

Solo cuarenta y ocho horas tardó la aún pareja oficial de François Hollande en robarle protagonismo a su nueva rival sentimental, la actriz Julie Gayet.

Foto: Hollande-Gayet, el lío de faldas presidencial ya es un asunto de Estado

Sólo cuarenta y ocho horas tardó Valérie Trierweiler, la todavía compañera oficial de François Hollande, en volver a acaparar los titulares de la actualidad y robarle el protagonismo a su rival sentimental, la actriz Julie Gayet. Los portavoces de la Presidencia francesa admitían a primeras horas de la tarde del domingo que Trierweiler había sido ingresada en un hospital el viernes, poco después de la salida a la venta de la revista Closer, donde se publicaban las fotos y el relato de la relación entre el jefe del Estado y la cómica.

La "depresión" oficial de Trierweiler desencaja por completo el plan de comunicación de François Hollande, que se dispone a anunciar un nuevo impulso político-económico en su comparecencia ante la prensa nacional e internacional, este martes.

Hollande tendría  previsto emprender un acercamiento a las tesis de la patronal francesa y confirmar así su salida del armario social-liberal. Pero los 500 periodistas previstos en la conferencia de prensa no podrán obviar lo que los voceros de las esencias francesas vendían como "un asunto privado que no interesa más que a los protagonistas". Y, así, se aireaba el domingo un sondeo en el que el 77% de los entrevistados consideraba que la historia entre el presidente y Gayet no cambiaba su opinión sobre Hollande. Trierweiler se encargó de convertirla en asunto nacional con su súbita hospitalización.

Hollande junto a su pareja Valérie Trierweiler. (Efe)
Hollande junto a su pareja Valérie Trierweiler. (Efe)

Durante toda la jornada del domingo, día que los políticos franceses dedican a asistir a programas de radio y televisión en directo, ministros y otros reponsables socialistas trataban de achicar el escándalo insistiendo en el carácter privado de la relación y en el secreto médico sobre el estado de salud de Trierweiler. Incluso Ségolène Royal, la madre de los cuatro hijos de Hollande y 'víctima-rival' de Trierweiler, declaraba, en el papel de gran dama comprensiva, que había que pasar página y hablar de los problemas que acucian a los franceses.

La ruptura con Trierweiler

Los rumores corren siempre más que las versiones oficiales. Algunas de las personas más cercanas al presidente no ocultan sus presiones para que el primer mandatario francés anuncie su ruptura oficial con la periodista. De momento, ya se ha anunciado que François Hollande irá sin acompañante al Vaticano para encontrarse con el Papa Francisco, el 24 de este mes.

Valerie Trierweiler, una de las personas más detestadas por la opinión pública, tiene un estatus oficial como compañera del presidente, con derecho a equipo y oficinas en el palacio del Elíseo. Lo cierto es que no ha hecho muchos méritos para ganarse el apoyo del entorno de su concubino. Pistolera fácil de Twitter, no dudó en apoyar políticamente al rival regional de Ségolène Royal; no se cortó en criticar la expulsión de la familia de la gitana Leonarda Dibrani, sin conocer la lista de agravios que justificaba la decisión del Gobierno, ni tampoco se resistió a insultar el trabajo de sus colegas de la revista Paris Match

Julie Gayet
Julie Gayet

A medida que se abre el cofre de los secretos de la pareja presidencial, se van conociendo más detalles sobre la relación. En un libro que (casualmente) aparece el miércoles,  titulado en francés Hasta aquí todo va mal, la periodista Cécile Amar revela que desde su aterrizaje en el Palacio del Elíseo, nada más ganar las elecciones, Hollande ya preguntaba a sus íntimos, "¿cómo salgo del edificio sin que me vea nadie? ¿Podré seguir conduciendo mi scooter?". Hollande pensaba nada más convertirse en presidente en el plan práctico para continuar su relación con Julie Gayet, a la que conoció durante la campaña electoral, como publicaba El Confidencial el viernes pasado.
 
El reconocimiento público de la hospitalización de Trierweiler desató las críticas de la oposición, hasta entonces frenada por la pantomima del respeto a la vida privada. La derecha insistía en el daño que Hollande causa a la Marca Francia con sus aventuras "extraconyugales". 
 
Apartamento a nombre de un mafioso
 
El apartamento donde Hollande y Gayet se encontraban clandestinamente es también objeto de especulaciones que pueden conferir a esta aventura connotaciones mucho más delicadas para el jefe del Estado. Siguiendo una serie de curiosas coincidencias, si se busca en Google View la direccion del nido de amor de Gayet (20, Rue du Cirque, París 8) se topa uno con el portal del discreto edificio. Si se gira 360 grados para volver a la puerta, aparecen dos camionetas de la policía justo enfrente de la famosa puerta fotografiada por Closer.
 
Según otras informaciones desveladas el productivo domingo político-mediático, en el buzón del apartamento que Gayet disfruta sigue escrito el nombre de Ferracci. Michel Ferracci es un actor de origen corso, pero también es un conocido exmiembro de una banda mafiosa, La brisa del mar, por lo que fue condenado a 18 meses de cárcel. Ferracci fue pareja de la actriz Emmanuelle Hauck, la amiga que prestaba las llaves del piso a Julie Gayet. La cosa se complica cuando se sabe que Hauck fue también compañera sentimental de François Massini, otro miembro de la misma banda, que murió asesinado el pasado 30 de mayo en Córcega. Ferracci y Hauck son protagonistas de una exitosa serie policial de televisión titulada (y no es broma) Mafiosa.

Julie Gayet con Segolene Royal.
Julie Gayet con Segolene Royal.

Sospechas sobre el papel de Manuel Valls

Entre las muchas preguntas que igual no harán el martes a Hollande estaría alguna sobre cómo es posible que la seguridad del jefe del Estado no estuviese al corriente de la oscura historia del refugio sexual. Y, si lo estaba, ¿cómo puede ser que nadie hubiera previsto que el asunto saltaría a la prensanbsp;¿O sí lo estaba?

Según el semanario Le Point, los íntimos de Valérie Trierweiler acusan al ministro del Interior, Manuel Valls, de estar detrás de la operación de derribo a la todavía primera dama oficial. Las mismas voces se preguntan cómo es posible que el primer policía de Francia no estuviese al tanto de la conexión mafiosa de Gayet.

Para otros, Valls, íntimo del presidente, en la medida que esto pueda significar algo en política, no habría sino ayudado a Hollande a desvelar el escándalo para deshacerse de una compañera a la que ya engañaba antes de su toma de posesión como presidente de la República

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