LA ACTIVIDAD PRESENCIAL ES NULA EN ESPAÑA

La industria motociclista también paralizada por el COVID-19

Asia reúne la mayor cantidad de fabricantes y suministradores, mientras que Italia cuenta con numerosas factorías de industria auxiliar.

Foto: La división de motos de BMW ha parado su producción hasta el 15 de abril, de momento.
La división de motos de BMW ha parado su producción hasta el 15 de abril, de momento.

De la misma forma que todas las actividades no esenciales, la industria motociclista se ha visto paralizada por completo debido a la pandemia. La producción industrial en España es limitada ya que el volumen de este segmento en nuestro país es pequeño y se compone de empresas de reducido tamaño, en las que se ha impuesto el obligatorio parón.

Aunque inicialmente algunas factorías habían mantenido la producción, como sucedía, por ejemplo con la fábrica Sherco de Caldas de Montbuí (Barcelona), han terminado por cesar su actividad productiva por falta de suministros. Otros departamentos que aún pueden mantenerse activos, bien presencialmente o bien en remoto, continuarán con su actividad.

Las principales marcas reciben sus productos del exterior, básicamente de Asia, por lo que su actividad estará condicionada en buena medida por la marcha de la situación en aquellos países asiáticos, como China, Vietnam, Indonesia o Japón, donde la epidemia de COVID-19 ha causado muchos estragos. De la capacidad que estos tengan de recuperar el ritmo de producción dependerá también el ritmo de trabajo en España, aunque también son medidas de seguridad conscientes de que de nada sirve volver al stock del pasado si no se recupera la demanda interna.

En general, en los fabricantes que desarrollan su producción en nuestro país, hay un cese de actividad. Rieju, que semanas atrás daba a conocer que se iba a hacer cargo de la producción de las motos de enduro que hasta ahora fabricaba Gas Gas, anunció la interrupción de la producción, manteniendo únicamente la actividad que se puede realizar telemáticamente desde los domicilios.

Los pequeños productores nacionales han limitado sus actuaciones a la mínima expresión. Fábricas como TRS, especializada en trial, o Beta Trueba, que realiza motos infantiles o eléctricas, han reducido los puestos operativos a los esenciales para cumplir con las en el puesto de trabajo. Los productores de la industria auxiliar también se han visto forzados a parar puesto que el destinatario de sus productos no es capaz de recepcionarlos.

Fuera de España

La situación depende del escenario. La ingente producción realizada en China, tanto en cuestión de motorizaciones como en accesorios y otros elementos, se verá afectada no tanto en estos momentos como quizás en los próximos meses, cuando el cese de producción de las últimas semanas se haga presente. Lógicamente, habrá una desaceleración, y tardará en sincronizarse la producción con la demanda, ahora interrumpida irremediablemente en los mercados europeos, que son en buena medida destinatarios finales de esa producción.

Italia es, seguramente, el país cuya industria motociclista se muestra más afectada. Ducati cerró su actividad inicialmente hasta el 25 de marzo, pero el nuevo decreto del gobierno Conte, que llama al cese de las actividades no esenciales, prorrogará esta interrupción. Incluso Yamaha ha cerrado sus plantas en Italia. Pequeños fabricantes como Moto Morini, o Benelli, de fabricación china, cesaron por completo. Otras, como MV Agusta, habían reducido la actividad al mínimo, pero también está abocada al cierre. Asimismo la producción de las empresas auxiliares, que tienen un importante peso en el mercado, como Brembo, ha cesado totalmente.

En Alemania, BMW anunció el cierre de sus factorías hasta el 19 de abril, de momento. En Austria, el Grupo Pierer, que engloba a KTM, Husqvarna y también a Gas Gas, planteó un cierre a partir del 30 de marzo y hasta el 10 de abril, al menos, en buena medida debido a la interrupción de la cadena de suministros, muchos de los cuales proceden del norte de Italia. En Austria muchas empresas han optado por el cierre y despido de trabajadores, o por el “kurzarbeit”, que reduce la jornada laboral semanal -y por consiguiente el sueldo- a sólo 15 horas.

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