El obstáculo común que incrementa un 60% la contaminación del coche: los badenes
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SEGÚN UN ESTUDIO DEL NICE EN LONDRES

El obstáculo común que incrementa un 60% la contaminación del coche: los badenes

En ocasiones, la contaminación no solo depende del motor o del combustible que utilice nuestro vehículo sino que, en ocasiones, hay elementos que contribuyen a esta situación

Foto: El obstáculo común que incrementa un 60% la contaminación del coche: los badenes. (CC)
El obstáculo común que incrementa un 60% la contaminación del coche: los badenes. (CC)

Vas circulando con tu coche por ciudad cuando, de repente, coges una calle de longitud mediana. Tendrá unos cien metros, un solo carril por sentido y completamente recta. Sin embargo, no está regulada por semáforos, sino que para evitar que circulemos a una velocidad superior a la fijada por los límites de la vía, se han levantado una serie de badenes de cemento en el asfalto. Lo que no sabemos es que, en realidad, estamos contribuyendo a contaminar.

Según una serie de estudios realizados por el National Institute for Health and Care Excellence (NICE), uno de los elementos que más contaminan en nuestras ciudades son los resaltos. Y es que según sus últimas apreciaciones, se ha comprobado con datos que su presencia en nuestras calles provoca que se aumente de manera considerable la cantidad de gases contaminantes que un vehículo emite a la atmósfera, amén de los daños que genera en el vehículo.

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Todos sabemos que, cuando nos encontramos un badén, estamos dañando al vehículo. No solo en caso de que lo pasemos a gran velocidad -motivo por el que está instalado, evitar las carreras en ciudad-, sino que incluso pasándolo despacio puede generar problemas si los tenemos que atravesar a diario, en muchos casos relacionados con los neumáticos, frenos y la suspensión. Pero de lo que no éramos conscientes es de que contaminamos más.

Pensemos en que cada vez que llegamos ante un badén, hacemos aproximadamente la siguiente maniobra: frenamos nuestro vehículo, metemos primera, superamos el resalto a poca velocidad y, de nuevo, aceleramos para recuperar la velocidad máxima de la vía. Pero obligar al conductor a bajar y subir la velocidad en varias ocasiones en la misma calle termina generando que aumenten las emisiones de CO2, al circular más tiempo a velocidades bajas.

Eso es lo que se desprende del estudio realizado por NICE y publicado en 'The Telegraph', en el que se asegura que "la conducción fluida reduce las emisiones contaminantes". De hecho, en el marco de dicho análisis tomaron en cuenta los datos de una calle al norte de Londres con velocidad limitada a 20 millas por hora (unos 31 km/h) con badenes y otra de las mismas características, pero con un cojín berlinés. Y los datos son claros.

En el mismo periodo de estudio, de varios días, se demostró que un badén tradicional provoca que los vehículos emitan un 60 por ciento más de CO2, un 60% más de óxido de nitrógeno y un 47% más de partículas que en la calle en la que estaba el cojín. "Una conducción en la que se producen constantes arrancadas y paradas provoca también que se produzca una emisión extra de partículas derivadas de las pastillas de freno y los neumáticos", afirma Ralph Bagge, directivo del NICE.

Y no es el único estudio realizado al respecto. Un estudio realizado por el King's College de Londres confirmaron que el polvo de abrasión metálico, derivado principalmente de los frenos, puede causar inflamación de los pulmones y reducir nuestras defensas, aumentando el riesgo de infecciones respiratorias, especialmente la neumonía o la bronquitis. Así es como Londres ha confirmado la importancia de reducir los badenes tradicionales.

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