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Si las criptomonedas no pueden usarse para evadir las sanciones rusas, ¿para qué sirven?
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El precio del bitcoin sigue cayendo

Si las criptomonedas no pueden usarse para evadir las sanciones rusas, ¿para qué sirven?

Parece que solo sumas pequeñas de dinero han salido de Rusia a través de las divisas digitales, lo que sugiere que sus posibilidades de reemplazar alguna vez el sistema monetario actual gestionado por el gobierno son escasas

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Si las criptodivisas no consiguen tener su momento de gloria cuando todo el sistema monetario occidental está en entredicho, puede que sea el momento de darse por vencido.

A medida que el efecto de las nuevas sanciones se deja sentir en Rusia, el precio del bitcoin sigue cayendo y ya se sitúa un 13% por debajo del valor que tenía a principios de año. Otras monedas digitales, como el éter y el dogecoin, han caído en paralelo a las acciones, confirmando una vez más que los giros de las criptomonedas dependen mayormente del apetito especulativo general.

Foto: Foto: Reuters/Dado Ruvic

Pero dada la advertencia de los legisladores estadounidenses de que las criptomonedas podrían utilizarse para eludir las sanciones, y con muchos países al tanto de los peligros de depender de las monedas que los gobiernos occidentales usan como armas, es sorprendente que los precios no reflejen la posibilidad de una adopción mayor de las criptomonedas.

La explicación más probable es que esas posibilidades son muy limitadas.

Después de que Rusia invadiera Ucrania, el comercio de rublos en bitcoin y tether alcanzó los 6.600 millones de rublos el 7 de marzo, según la empresa de datos Kaiko, frente a los menos de 1.000 millones previos. Pero los volúmenes volvieron a caer rápidamente a los niveles anteriores a la invasión debido a que las redes de tarjetas estadounidenses Visa y MasterCard suspendieron sus operaciones en Rusia.

Foto: La campaña de la Renta 2020-2021 (iStock)

Esto sugiere que las criptomonedas pueden haber ayudado a algunas personas a eludir los controles de capital y a proteger sus ahorros contra la depreciación del rublo, pero que eran pocas y poco sofisticadas desde el punto de vista financiero. Lo ideal para los hogares sería utilizarlo para enviar el dinero a una cuenta bancaria en el extranjero, pero la mayoría no tiene esa posibilidad. También es decisivo que el mercado de criptomonedas no tenga la capacidad de absorber entradas de capital de importancia macroeconómica y, si la tuviera, Moscú podría imitar a China y obligar a los bancos nacionales a reprimir los intercambios de rublos por criptomonedas.

Sea cual sea la puerta trasera financiera que ofrecen las criptodivisas, ni siquiera parece ser lo suficientemente grande para los expertos evasores de sanciones.

Por un lado, las grandes bolsas reguladas como Binance deben restringir las cuentas vinculadas a personas sancionadas. Es cierto que aún es probable que siga habiendo actividad ilegal ligada a Rusia y a las criptodivisas: se han encontrado pruebas de nuevas direcciones de depósitos bancarios utilizadas en pequeños intercambios vinculados al lavado de dinero, según informa Chainalysis, una empresa que rastrea las transacciones de criptomonedas ilícitas. Sin embargo, las sumas liquidadas son del orden de decenas de millones de dólares, lo que es minúsculo en relación con la riqueza de los cientos de individuos y entidades sancionados.

Se han encontrado pruebas de direcciones de depósitos bancarios utilizadas en pequeños intercambios vinculados al lavado de dinero

Las autoridades tampoco se han quedado de brazos cruzados: la semana pasada, el Tesoro de Estados Unidos sancionó a las empresas rusas Garantex e Hydra por ayudar a la ciberdelincuencia.

Los analistas llevan tiempo relacionando el valor de las monedas digitales con el mercado negro. Esto puede ser cierto cuando las criptomonedas se mantienen dentro de un circuito de empresas con escasos controles del tipo "conozca a su cliente" en el nicho de la economía digital -alguien que gane bitcoin con la minería o el 'ransomware' puede utilizarlo para comprar redes privadas virtuales o para el 'hosting' en la nube, por ejemplo-, pero la gama de servicios que se ofrecen es pequeña. Por lo general, aquellos que poseen criptomonedas tienen que convertirlas en dinero contante y sonante por medio de una interacción con bancos, y entonces la trazabilidad de la tecnología blockchain se convierte en algo problemático. La idea de que el anonimato de las criptomonedas puede sustituir a la tradicional y meticulosa red de empresas ficticias es errónea.

Como afirma la directora de investigación de Chainalysis, Kim Grauer: "así no es cómo funciona el lavado de dinero".

Por supuesto, muchos defensores de las criptomonedas prefieren no asociarlas a las actividades criminales y centrarse en cómo han ayudado a una Ucrania devastada por la guerra a mover dinero y recibir 100 millones de dólares en donaciones. Sin embargo, gran parte de esa actividad se ha realizado por medio del tether, una moneda digital vinculada al dólar.

La cruda realidad es que la única característica de las criptodivisas que no puede ser reproducida por los bancos es la promesa de eludir la supervisión gubernamental. Desde los escritos de Georg Friedrich Knapp en 1905, los economistas han distinguido entre la teoría "cartalista", según la cual el valor del dinero proviene del poder del Estado, y la visión "bullonista", que sostiene que el dinero solo tiene verdadero valor si se compone de un bien escaso.

Los inversores en criptomonedas necesitan que la segunda teoría sea cierta, pero la situación en Rusia está generando cada vez más pruebas a favor de la primera.

*Contenido con licencia de 'The Wall Street Journal'

Si las criptodivisas no consiguen tener su momento de gloria cuando todo el sistema monetario occidental está en entredicho, puede que sea el momento de darse por vencido.

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