La diplomacia de las vacunas: así extiende China su influencia en Europa
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su éxito en Serbia inspira a otros países

La diplomacia de las vacunas: así extiende China su influencia en Europa

El éxito de las dosis de la vacuna china en Serbia inspira a otras naciones europeas para solicitarla a Pekín

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Foto: EC.

Algunos pequeños gobiernos en Europa están mirando a China para la vacuna contra el covid-19, a medida que el traspié en las compras de la Unión Europea y las dificultades productivas de los fabricantes de vacunas occidentales dificultan la lucha del continente contra la pandemia. La tendencia podría incrementar la influencia de China en la región, y esta hace campaña para presentarse como un aliado fiable en la lucha contra el coronavirus que se detectó por primera vez en su territorio.

La Unión Europea, que compra vacunas en nombre de sus 27 Estados miembros, ha autorizado tres desarrolladas en Alemania, EEUU y Reino Unido. Pero el bloque fue lento para firmar contratos y autorizar las dosis, y los fabricantes han tenido problemas para entregar las cantidades prometidas. El desabastecimiento ha sido todavía peor en los países europeos que no pertenecen a la UE.

Hasta ahora, son sobre todo naciones pequeñas de los márgenes del bloque las que han acudido a Pekín a por ayuda. Aunque las frustraciones de los votantes estén aumentando, los grandes miembros están considerando dos vacunas chinas y otra desarrollada en Rusia. El 31 de enero, el ministro de Salud alemán, Jens Spahn, solicitó que la UE aprobara la vacuna fabricada por la empresa china Sinopharm Group si se demostraba que era segura y efectiva. Entonces, el canciller austriaco, Sebastian Kurz, declaró que la empresa debería fabricar sus dosis en su país.

China está desarrollando varias vacunas contra el covid-19, las dos principales, obra de la empresa nacional Sinopharm y de Sinovac Biotech, una empresa privada más pequeña. Ambas han publicado buenos resultados de sus dosis, pero no se han publicado datos en revistas arbitradas y ninguna ha buscado la aprobación general de la UE para su vacuna.

El mes pasado, Hungría se convirtió en el primer miembro de la UE en autorizar y comprar de forma independiente la vacuna de Sinopharm, a quien adquirió cinco millones de dosis que serán entregadas entre febrero y abril. La República Checa, también en la UE, está debatiendo si sigue su ejemplo. Fuera del bloque, Serbia fue el primer país de Europa en empezar a usar la vacuna china, mientras que Montenegro y Macedonia del Norte empezarán a distribuirla este mes.

Altos funcionarios de varios países europeos han declarado que China estaba ofreciendo envíos iniciales de un millón de dosis a entregar días después de firmar el contrato —una diferencia con las empresas occidentales, que normalmente entregan durante meses y cuyos envíos han experimentado retrasos en Europa—.

Foto: La vacuna china. (Reuters)

Como consecuencia, los analistas dicen que puede que Pekín espere ganar influencia en una región en la que compite con EEUU por dominar. Resaltando los intereses, el Gobierno chino, y no los fabricantes, ha estado negociando con compradores europeos, según funcionarios europeos.

Los países no europeos que han confiado en las vacunas chinas, como Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Marruecos, han experimentado retrasos en los envíos. Sin embargo, los clientes europeos del fabricante de vacunas nacional chino no han tenido problemas y Sinopharm ha prometido en total más de siete millones de dosis a Hungría, Serbia, Macedonia del Norte y Montenegro.

El deseo de Pekín de aumentar su impacto en la región con importancia estratégica podría estar detrás de la generosa oferta

El deseo de Pekín de aumentar su impacto en la región con importancia estratégica podría estar detrás de la generosa oferta, declara Vuk Vuksanovic, investigador en la London School of Economics and Political Science. “Si otros países siguen el ejemplo de Serbia y compran vacunas a China, entonces la política exterior de China para aumentar su poder blando y comprar influencia está funcionando”, afirma Vuksanovic.

Al contrario que EEUU y la UE, que se han centrado primero en inmunizar a sus propias poblaciones, China indicó desde el principio que compartiría ampliamente sus vacunas. El pasado mayo, el líder chino, Xi Jinping, declaró que el país convertiría sus vacunas en un “bien público global”. Más tarde, un portavoz del Gobierno añadió que las vacunas chinas se ofrecerían al mundo “a un precio justo y razonable”. El Ministerio de Exteriores chino declaró el lunes pasado que proporcionaría vacunas a 53 países.

placeholder El presidente de Hungría, Viktor Orbán. (Reuters)
El presidente de Hungría, Viktor Orbán. (Reuters)

Autoridades de países europeos que han comprado o están decidiendo si comprar dosis chinas dicen que no se exigió ni se dio ninguna compensación explícita. También afirman que sus países están agradecidos por la ayuda en ausencia de alternativas visibles.

Tras firmar el pedido de vacunas chinas de su país, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, alabó a Pekín la semana pasada, declarando que Hungría estaba “agradecida a la República Popular de China y al presidente Xi en especial por toda su ayuda en este periodo de dificultad”. Una autoridad cercana a Orbán declara que China estaba detrás de “un mercado político más que comercial”, pero que el pedido y la aprobación tardíos de la vacuna de la UE para todos los Estados miembros —junto con la prohibición de EEUU de exportar vacunas— habían dejado a Hungría sin opción. Autoridades de varios países que están considerando comprar vacunas a China señalan a Serbia como fuente de inspiración.

El país de los Balcanes ha ofrecido a sus ciudadanos elegir entre la vacuna occidental, rusa y china. Hasta el momento, el país ha vacunado a ocho de cada 100 habitantes de sus siete millones, en comparación con 3,5 habitantes de cada 100 en Francia, 3,9 en Alemania y 3,9 en la UE en conjunto, según datos de la Universidad de Oxford. Además de la vacuna de Sinopharm, en Serbia también se están administrando dosis de Sputnik V y de Pfizer. Se espera que este mes lleguen dosis de AstraZeneca y las autoridades serbias declaran que también recibirán dosis de Moderna.

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El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic. (Reuters)

El esfuerzo de adquisición de Serbia empezó en septiembre, cuando la primera ministra, Ana Brnabić, y el presidente, Aleksandar Vučić, acudieron a grupos farmacéuticos y a gobiernos occidentales. El primer pedido del país fue a Pfizer, de más de 150.000 dosis, y se aseguró una cantidad similar de AstraZeneca, pero las empresas no podían ofrecer más dosis a corto plazo, declaran funcionarios serbios.

Vučić llamó a Xi en octubre, declarando después a los periodistas que había suplicado a los líderes chinos que facilitasen vacunas suficientes. El trato se cerró a finales de diciembre, y el primer envío —un millón de dosis— llegó el 16 de enero. Mientras negociaba con China, Vučić también llamó al presidente ruso, Vladimir Putin, que también concedió una aprobación rápida de un acuerdo. Entonces, Serbia encargó más de 200.000 dosis a Moscú, que llegaron el 20 de enero.

Foto: Una mujer se vacuna con una dosis de Sinopharm en Belgrado. (Reuters)

Brnabić rechazó las insinuaciones de que acudir a China en busca de ayuda podría debilitar la independencia de su país en el futuro, alegando que Serbia mantenía una política de equidistancia entre el este y el oeste. Declara que el Gobierno había decidido desde el principio comprar vacunas a múltiples fuentes porque le preocupaba que países más grandes y ricos se aseguraran un acceso prioritario a las dosis occidentales. Brnabić dice que la decisión de Serbia ha permitido al país ofrecer a los ciudadanos un ‘bufé de vacunas’.

Zoran Radovanovic, experimentado epidemiólogo y comentador político serbio que ha criticado al Gobierno en el pasado, declara: “Nuestro despliegue ha sido mejor que en cualquier parte de Europa… Y realmente se debe a que acudimos a China a por vacunas”.

Algunos pequeños gobiernos en Europa están mirando a China para la vacuna contra el covid-19, a medida que el traspié en las compras de la Unión Europea y las dificultades productivas de los fabricantes de vacunas occidentales dificultan la lucha del continente contra la pandemia. La tendencia podría incrementar la influencia de China en la región, y esta hace campaña para presentarse como un aliado fiable en la lucha contra el coronavirus que se detectó por primera vez en su territorio.

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