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La economía de EEUU cierra un 2020 para olvidar, pero 2021 será una historia distinta
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La economía de EEUU cierra un 2020 para olvidar, pero 2021 será una historia distinta

La economía estadounidense ha recibido tres golpes en 2020. El año que viene podría ser el comienzo de un auge más resiliente y sostenible

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La historia de la economía estadounidense en 2020 se contará en tres grandes impactos: el covid-19, los disturbios raciales y unas elecciones que han dividido a la nación. El cuento de 2021, sin embargo, será el de un gran resurgimiento.

Pero empecemos por el principio, antes de la pandemia, cuando parecía que las cosas estaban dispuestas a ir por otro camino. El desempleo estaba en mínimos históricos, y el empleo seguía subiendo. Parecía que la mayor expansión económica de la historia de EEUU había accionado un círculo virtuoso: la creación de empleo llevó a una mayor riqueza de los hogares y un mayor gasto, lo que potenciaba más contrataciones, en algunos casos de gente que había dejado de buscar trabajo.

Más sorprendente aún, tras años de dilatación, la brecha de riqueza estaba disminuyendo. Según la Encuesta de Finanzas del Consumidor (Survey of Consumer Finances) de la Reserva Federal, las personas que se encontraban en el quintil de renta más baja vieron crecer su patrimonio un 37% de 2016 a 2019, mientras que el quintil superior se mantuvo estable en gran medida. En cambio, la población afroamericana e hispana vio crecer su patrimonio un 33% y un 65%, respectivamente, mientras que la población blanca solo experimentó un aumento del 3%.

Foto: Bandera de EEUU (Reuters)

Un mercado laboral restringido llevó a los empleadores a aumentar los salarios, ofrecer mayor flexibilidad horaria e invertir más en formación del personal. Los salarios de los más jóvenes aumentaron sustancialmente —un 13% entre los menores de 35 años—, a medida que obtenían más oportunidades, habilidades y experiencia laboral. Incluso las tendencias económicas más persistentes, como una tasa decreciente de propiedad de vivienda entre la población afroamericana, se invirtieron en 2019.

Y luego llegó la pandemia. La profundidad y la amplitud de su perturbación económica ha sido mayor que las de cualquier crisis de posguerra. Cerca del 40% de las personas que ganaban menos de 40.000 dólares al año perdió su trabajo en marzo. Las nuevas solicitudes por desempleo semanales, que habían rondado la marca de las 200.000 durante meses, se dispararon a más de seis millones.

Sin embargo, la distribución de las pérdidas de empleo fue totalmente diferente de la que se ve normalmente en las crisis. Los estadounidenses de renta baja fueron el grupo más duramente golpeado en términos tanto del impacto económico global de los confinamientos obligatorios como de la reducción del gasto en servicios presenciales. Los trabajadores afroamericanos e hispanos están representados de forma desproporcionada en algunas de las industrias que más sufrieron, como restaurantes y peluquerías.

En términos generales, esta ha sido la primera gran crisis que ha impactado al sector servicios

En términos más generales, esta ha sido la primera crisis dirigida al sector servicios, las grandes ciudades y las mujeres. De febrero a abril, el nivel de empleo cayó un 15% para las mujeres de entre 25 y 54 años, en comparación con un 12% para los hombres, según la Oficina de Estadística Laboral. Entre los cuatro millones de personas que han perdido su empleo desde febrero, el 55% son mujeres. Muchas no tuvieron otra opción que parar su carrera cuando el cierre de colegios y el riesgo sanitario suspendieron el cuidado y la enseñanza infantiles.

Pero, mientras los restaurantes, hoteles, servicios de viajes, teatros y ligas deportivas se enfrentaban a suspensiones, otras industrias se beneficiaron de las circunstancias adversas. Los supermercados experimentaron un incremento repentino en las ventas, y la cadena de suministro nacional intervino para solucionar la escasez de alimentos básicos (a pesar de las baldas vacías de papel higiénico y lejía). Las empresas de comercio electrónico se convirtieron en un salvavidas para millones de personas que se negaban a salir de casa. Las empresas de enseñanza 'online' prosperaron, así como el sector de ejercicio en casa y el de los videojuegos.

Los desafíos sin precedentes de la pandemia promovieron innovaciones. El acceso a la telemedicina se expandió gracias a cambios en Medicare y Medicaid que permitieron a pacientes y médicos ser indemnizados por citas en remoto. Una compañía llamada Zoom, de la que pocos habían oído hablar antes de la pandemia, se convirtió en una marca mundial inmediata. Los fabricantes reajustaron las cadenas de montaje para fabricar respiradores y mascarillas, poniendo de su parte —normalmente de forma voluntaria— para salvar vidas. La temida falta de respiradores no llegó a cumplirse.

Foto: (Foto: Reuters)

El Congreso se tomó un extraño descanso de las batallas partidistas para aprobar el mayor paquete de estímulos nunca aprobado. Millones de estadounidenses recibieron cheques de 1.200 dólares, sin hacer preguntas. El 'Paycheck Protection Program' mantuvo muchos pequeños negocios a flote mientras a otros les reportaba beneficios extraordinarios. Los subsidios por desempleo ampliados ayudaron a los parados a salir adelante y ayudaron a mantener el gasto. Como resultado, los ingresos y gastos de los hogares fueron sorprendentemente resistentes.

Pero luego llegó otro golpe. El 25 de mayo, en Minneapolis, un hombre negro llamado George Floyd murió cuando estaba siendo arrestado por la policía, uno de los cuales fue acusado de asesinato de segundo grado. Cuando empezó a circular un vídeo grabado con móvil de la muerte de Floyd, empezaron a extenderse las protestas y los disturbios civiles por todo el país. Los distritos de compras que acababan de reabrir tras los confinamientos por el covid-19 ahora clausuraban sus escaparates. En algunas ciudades se impuso toque de queda.

Mientras tanto, las bolsas se recuperaron rápidamente, y la recuperación del mercado laboral superó expectativas. En noviembre, el desempleo había caído al 6,7% desde el 14,7% en abril.

placeholder Protestas del movimiento Black Lives Matter. (Reuters)
Protestas del movimiento Black Lives Matter. (Reuters)

El tercer golpe llegó sin sorpresas, pero aun así fue difícil de soportar: las polémicas elecciones. Estaban en juego muchas cuestiones importantes, incluida la política económica. Más que una ola azul o roja, el pueblo norteamericano provocó un resultado mixto, donde los demócratas ganaron la presidencia, pero redujeron su margen en la Cámara. El control del Senado sigue en el aire, pendiente del resultado de una segunda vuelta electoral en Georgia en enero. Tradicionalmente se ha asociado un Gobierno dividido con estabilidad.

Así que, a pesar de tres grandes trastornos en 2020, la economía de EEUU está preparada para la recuperación, el crecimiento y una constante adaptación a la nueva normalidad. Algunas industrias seguirán sufriendo mientras dure la pandemia —y más allá—. Las empresas de inmuebles comerciales y las tiendas de instalaciones físicas se están reinventando para una nueva era de teletrabajo y compra 'online'.

Pero no hay sociedad mejor preparada para lo que viene. Las 'startups' están floreciendo. En el tercer trimestre de 2020 hubo casi 1,6 millones de solicitudes de nuevas empresas, un aumento significativo desde las menos de 860.000 de hace un año. El sector financiero es sólido, en gran medida gracias a una respuesta de la Reserva Federal mucho más ambiciosa y rápida que durante la crisis financiera de 2008/2009. La economía 'online', reforzada gracias al reciente crecimiento de la infraestructura de banda ancha, mantuvo a EEUU en funcionamiento en sus días oscuros y no hará más que expandirse. Pronto estarán disponibles las vacunas, con una gran efectividad, junto con test caseros, rápidos y baratos.

Foto: (Reuters, Joshua Roberts)

Cuando sea seguro que los negocios retomen su ritmo normal, la economía podría despegar. Los estadounidenses han acumulado dos billones de dólares en depósitos de ahorro nuevos desde febrero, según la Reserva Federal. Eso es más del 10% del PIB esperando a ser utilizado.

Las vulnerabilidades expuestas por la pandemia ahora recibirán más atención e inversión. Los gobiernos federales y estatales seguramente refuercen existencias de camas, medicamentos y EPI. También es probable que revisen las páginas web de seguros de paro obsoletas, que colapsaron durante la pandemia, para ser capaces de procesar un flujo constante de solicitudes cuando la siguiente crisis provoque un repunte. Y así como la Fed y el sistema financiero estaban mejor preparados para esta crisis que en 2008, la infraestructura de política fiscal estará mejor preparada para la próxima emergencia.

Hemos ganado práctica muy valiosa al enviar cheques a hogares, expandir y extender el seguro de paro, utilizar flexibilidad temporal en cupones para alimentos y crear préstamos condonables para negocios. Los formuladores de políticas están examinando datos que nos permitirán aprender de nuestros errores y ser más eficientes en el futuro.

Mientras tanto, nuestro salto al futuro del trabajo creará nuevas oportunidades. Ahora que el teletrabajo está ampliamente aceptado, muchas empresas ya no estarán encadenadas a centros urbanos caros que anteriormente tenían el monopolio de ciertos tipos de trabajo. Podrán trasladarse a sitios donde realmente se pueda construir una casa y criar a una familia cómodamente. Y, a medida que más personas votan con sus pies, los gobiernos estatales y locales tendrán que ser más receptivos, ya sea en política tributaria y de vivienda, calidad escolar o rendición de cuentas de la policía.

EEUU ha pasado un año complicado, pero puede que 2020 sea el auge de un nuevo país

La gente seguirá ahorrando tiempo y dinero que antes gastaba en ir al trabajo. Podríamos empezar a ver nuevos usos emocionantes del espacio físico que ya no necesitan las empresas. Las oficinas podrían convertirse en casas, los 'parkings' en parques al aire libre y los espacios de aparcamiento en carriles bici.

Los trabajadores con discapacidades o enfermedades que hacen difícil que salgan de casa encontrarán nuevas oportunidades en la economía de 'trabaja desde cualquier parte'. Y, si bien las mujeres recibieron la peor parte de la pérdida de empleo en 2020, podrían terminar siendo las mayores ganadoras a largo plazo de la adopción de acuerdos laborales más flexibles. Conciliar el trabajo y la familia será más fácil en un mundo en el que el teletrabajo seguirá siendo una opción y los colegios seguirán funcionando con normalidad.

EEUU ha tenido un año difícil, pero puede que volvamos la vista a 2020 como el principio de un nuevo auge, más inclusivo, más sostenible e incluso más resiliente.

La historia de la economía estadounidense en 2020 se contará en tres grandes impactos: el covid-19, los disturbios raciales y unas elecciones que han dividido a la nación. El cuento de 2021, sin embargo, será el de un gran resurgimiento.

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