Los fabricantes de coches alemanes abren otro frente: quieren plantar cara a Google
  1. Mercados
  2. The Wall Street Journal
pelea por el vehículo conectado

Los fabricantes de coches alemanes abren otro frente: quieren plantar cara a Google

A la industria ya no le vale con pelear contra Tesla. Ahora quieren desarrollar sus propios sistemas operativos para sus coches en vez de firmar alianzas con el gigante de EEUU

Foto: EC.
EC.

¿Es una pantalla el corazón de tu coche?

Tras pasar años -y gastar decenas de miles de millones- preparándose para producir coches eléctricos, los fabricantes alemanes están ante una nueva encrucijada: los 'coches conectados', que pueden ser todavía más rompedores con las habituales fortalezas de la industria. Esta segunda batalla de la guerra contra Tesla se puede convertir en una excusa para malgastar el capital de los inversores.

Daimler se puso dos prioridades para alcanzar el liderazgo tecnológico con Mercedes Benz: la electrificación y el 'software' del coche. Para la segunda están trabajando en un sistema operativo totalmente nuevo, llamado MB.OS, que para 2024 hará funcionar los Mercedes e impulsará funcionalidades cruciales como el modo de conducción autónoma o la gestión de la batería.

Foto: Aviso de un coche Volvo de las condiciones de firma deslizante en una carretera.

La firma se ha aliado con compañías especializadas como Nvidia para esa conducción casi automatizada. Pero según se acerca la hora de ponerlo en manos del conductor, más quieren hacerlo todo en su propia casa. La interfaz con el usuario en particular "no es algo que queramos externalizar y dejar en manos de otros", explica el CEO, Ola Källenius.

Volkswagen está en un camino similar. En su última junta general el CEO, Herbert Diess, explicó que reemplazar los motores por baterías eléctricas es simple si lo comparas con transformar un coche en "un dispositivo de movilidad totalmente conectado". Su labor pasa ahora por salir con éxito del desafío de invertir con contundencia en programación: Volkswagen quiere que al menos el 60% del código lo desarrolle la empresa -ahora el porcentaje está en el 10%- y eso le costará unos 7.000 millones hasta 2025.

La sombra que planea sobre la industria alemana es, claro, Tesla. Diess saca habitualmente a relucir a la firma de EEUU por su liderazgo tecnológico y su valor de mercado astronómico. Suele apuntar a la pantalla de los coches de Elon Musk, una funcionalidad que suele seducir a los amantes de la tecnología que podrían comprarse un Audi. Los fabricantes también tienen celos de la capacidad de Tesla para enviar actualizaciones a los sistemas de los usuarios.

Fila de Model 3 de Tesla. (Reuters)
Fila de Model 3 de Tesla. (Reuters)

Una de las razones de Daimler para centrarse en el 'software' es la capacidad de seguir vendiendo servicios a los usuarios una vez ya han comprado un Mercedes gracias a esa conexión digital. Muchos fabricantes han dado su punto de vista sobre eso, pero Daimler se ha atrevido a poner cifras: espera ingresar 1.000 millones gracias a la venta de servicios digitales en 2025.

La industria del 'software' ha pasado una dura transición en la última década pasando de vender productos terminados al acceso a servicios siempre actualizados y alojados en la nube. Con más vehículos conectados a internet, los sistemas que mezclan entretenimiento e información serán los siguientes. La gran pregunta es si los consumidores pagarán por ello y quién se llevará ese dinero, los fabricantes o los desarrolladores. Otra gran duda es como relacionar los sistemas de conducción con el entretenimiento.

De momento, la gran mayoría de fabricantes están más tranquilos que Daimler o Volkswagen en cuanto a ceder control sobre los sistemas que lleven sus coches. General Motors, Volvo, Renault-Nissan-Mitsubishi o Peugeot han externalizado esta funcionalidad a Google, que ha adaptado una versión de su sistema operativo a la que ha llamado Android Automotive.

Línea de montaje en una fábrica de Volvo. (Reuters)
Línea de montaje en una fábrica de Volvo. (Reuters)

"Nuestros clientes pasan cerca de una hora diaria en el coche alejados de sus teléfonos. Cualquier fabricante que intente crear un ecosistema alrededor del coche se merece perder ese cliente", explica el jefe de negocio digital de Volvo, Marin Kristensson.

La alianza de Volvo y otros fabricantes con Google tiene todo el sentido porque los usuarios ya utilizan esos productos. La reputación de los fabricantes de hacer sistemas plagados de fallos simplemente ayuda a reforzar ese argumento. Pero no es solo eso: unir fuerzas sale más barato.

"Hay muchas economías de escala en el desarrollo de 'software'. Los fabricantes que quieran más programadores para hacer el trabajo ellos mismos están subestimando los costes", explica Mark Wakefield, socio de industria y automoción en AlixPartners.

Hay muchas economías de escala en el desarrollo de 'software'. Los fabricantes están subestimando los costes si quieren hacerlo ellos mismos

La insistencia de Daimler y Volkswagen por desarrollar sus propios sistemas operativos es otra muestra de la fascinación por la sobreinversión. El tremendo gasto para el coche eléctrico ha hecho que ambas compañías se pongan serias a la hora de recortar costes fijos en los últimos años. Mercedes afirmaba esta semana que va a reducir la producción un 20% hasta 2025. Eso no ha impedido que la compañía se haya embarcado entra batalla tecnológica.

Inversores y conductores pueden acabar prefiriendo a los fabricantes de vehículos que se concentren en lo que mejor hacen: montar coches.

Coches Volkswagen Inversores Coche eléctrico General Motors