las acciones caen un 4,3%

Saeta Yield y Florentino Pérez desafinan en su debut en bolsa

Antonio Zoido, el presidente de Bolsas y Mercados Españoles (BME), no suele asistir a los estrenos en el parqué sobre los que intuye que no irán

Foto: El presidente de ACS, Florentino Pérez (c), durante la junta de accionistas de 2014. (EFE)
El presidente de ACS, Florentino Pérez (c), durante la junta de accionistas de 2014. (EFE)

Antonio Zoido, el presidente de Bolsas y Mercados Españoles (BME), no suele asistir a los estrenos en el parqué sobre los que intuye que no irán bien. Así hizo en su día con Corporación Dermoestética, ahora en suspensión de pagos, y otras compañías que defraudaron a los inversores. Este lunes ha hecho lo mismo en el debut de Saeta Yield, la filial de renovables de ACS, que ha cerrado su primer día en los mercados con un descenso del 4,3% (siga la evolución de los mercados en directo).

“Es una operación muy buena para ACS y para el sector, es un apoyo del mercado al sector de las renovables y a la reforma energética", ha asegurado Florentino Pérez, presidente del holding, en su única intervención en el acto pese a la importancia que tenía la operación. Al contrario, Pérez, que no confirmó su presencia en parqué de la Bolsa de Madrid hasta pocas horas antes de empezar (12.00), se negó a hacer el tradicional toque de campana por la espantada de su homólogo de BME.

El presidente de ACS ha optado por ocultarse entre la manada de directivos e invitados de Saeta ante la ausencia de Zoido, que cedió su rol como jefe de los mercados de capitales españoles a un segundo de BME. Tampoco se puso para las fotos habituales. Todo el protagonismo lo delegó en José Luis Martínez Dalmau, el máximo responsable del fatídico gaseoducto del Castor, ahora primer ejecutivo de Saeta Yield.

Gaseoducto de Castor.
Gaseoducto de Castor.

 

Dalmau trató de hacer una descripción positiva de la compañía, pero los primeros cambios en bolsa ya vaticinaban que los inversores que suscribieron la OPV no iban a tener muchas alegrías a corto plazo. La cotización arrancó con un tímido avance de apenas el 1% que se fue diluyendo hasta entrar en números rojos por las ventas masivas de Morgan Stanley. Pese a los esfuerzos de Bank of America Merrill Lynch, banco coordinador de la operación, por aguantar el valor con compras masivas, la acción se vino abajo hasta cerrar en 10 euros, con un descenso del 4,3%. El hecho de que Wall Street no estuviera abierto por festividad tampoco ayudó.

El retroceso habla bien a las claras sobre la debilidad de la demanda registrada durante la colocación y lo forzada que ha sido la operación por parte de ACS y los bancos coordinadores. La compañía tenía necesidad imperiosa de desprenderse de Saeta antes del 28 de febrero porque de lo contrario se hubiera visto obligada a reconocer la deuda asociada a sus activos de renovables que hasta el momento había aparcado bajo el epígrafe de “disponible para la venta”. Un giro contable al que se había agarrado para no engordar su pasivo con la permisividad de Deloitte.

Pero el auditor ya le advirtió que ya no había motivos para beneficiarse de la normativa legal. Por eso, ACS se apresuro a anunciar antes del cierre de la cotización que la OPV de Saeta le había permitido reducir su deuda en 1.435,8 millones, así como ingresar en caja 384 millones por la venta del 75% del capital. La constructora se queda ahora con el 25% del capital de esta sociedad, que estará participada por Global Infraestructure Partners (GIP), uno de los mayores fondos de infraestructuras del mundo.

También cuenta entre sus accionistas con George Soros, cuyo fondo ha acudido a la oferta de acciones. Sin embargo, tanto uno como otro han comenzado su inversión con unas pérdidas que ponen de manifiesto que en el libro de órdenes había más hedge funds –fondos especulativos- que inversores reales con fines a largo plazo.

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