le prestan más de 300 millones en un sindicado

Goldman y Merrill abren por primera vez el grifo del crédito al ladrillo español con ACS

Ambas entidades, que hasta la fecha tenían prohibido prestar dinero a empresas constructoras nacionales, participan en un crédito sindicado de 2.000 millones.

Foto: Vista de un logotipo de Goldman Sachs en el parqué de la Bolsa de Nueva York. (EFE)
Vista de un logotipo de Goldman Sachs en el parqué de la Bolsa de Nueva York. (EFE)

Después de varios años de no querer saber nada del ladrillo español, la banca internacional vuelve a apostar fuerte por la construcción. Según han confirmado distintas fuentes, Goldman Sachs y Bank of America Merrill Lynch se han comprometido a participar en el crédito sindicado que está pidiendo ACS para refinanciar una deuda de 2.000 millones. Se trata de la primera vez desde el estallido de la crisis que dos entidades americanas abren su balance a una constructora española.

La operación de refinanciación que ACS lanzó el pasado mes de noviembre ha tenido una gran acogida entre bancos que hasta la fecha no habían asumido riesgo alguno con una compañía que, como el grupo presidido por Florentino Pérez, no tiene ni calificación crediticia o  investment grade. Es decir, estaría incluso por debajo de lo que se conoce como bono basura de acuerdo con los rating de agencias como Standard & Poor´s o Moody´s, por lo que se le supone de un riesgo mayúsculo.

Sin embargo, ACS ha recibido numerosas cartas de intenciones de bancos como Goldman Sachs y Bank of America Merrill Lynch para formar parte de este crédito sindicado de 2.000 millones con el que el grupo de infraestructuras quiere alargar una vez más deuda vinculada a activos en el extranjero y a la compra de acciones de Hochtief, su filial alemana.

 El presidente de ACS, Florentino Pérez (c), durante una junta de accionistas. (EFE)
El presidente de ACS, Florentino Pérez (c), durante una junta de accionistas. (EFE)

Este importe fue concedido años atrás –las primeras operaciones datan de 2007– por entidades afines a ACS, como eran en aquellos entonces BBVA, CaixaBank y Caja Madrid (ahora Bankia), por lo que respecta a bancos nacionales y por Natixis, Crédit Agricole y especialmente Société Générale en cuanto a grupos extranjeros. También participaron firmas como Royal Bank of Scotland, hoy de retirada en España, y bancos alemanes como Helaba o Bayer LB.

Pero hasta la fecha los comités de riesgo de Goldman Sachs y Bank of America Merrill Lynch nunca habían aprobado prestar dinero a una compañía constructora española con serios problemas de endeudamiento. Los departamentos de riesgos de Londres y Nueva York lo tenían totalmente prohibido. Ahora, la situación ha cambiado radicalmente, y para bien. El primero, dirigido en España por Olaf Díaz Pintado, va además a jugar un rol importante en el nuevo crédito, hasta el punto de que va a estar liderándolo junto con BBVA, el director original.

Por el buen camino

Fuentes próximas a las conversaciones aseguran que Goldman Sachs tomará un ticker –porción del préstamo– de al menos un 10% del total, es decir, más de 200 millones, mientras que Bank of America Merrill Lynch, dirigido en Madrid por Joaquín Arenas, estará en un escalón más bajo. El reparto final de las posiciones se determinará en la primera quincena de febrero, fecha en la que ACS quiere cerrar la refinanciación.

Logotipo del Bank of America en una sucursal de Nueva York. (EFE)
Logotipo del Bank of America en una sucursal de Nueva York. (EFE)

El objetivo de Florentino Pérez es presentar las cuentas anuales de 2014, cuyo anuncio será seguramente el 27 de febrero, con el balance renovado, ya que estos 2.000 millones vencen el próximo mes de julio. Además, si los mercados lo permiten, la compañía habrá conseguido sacar a bolsa Saeta Renovables, su filial de energías verdes –el estreno está previsto para el 16 del siguiente mes–, con lo que también podrá desconsolidar la deuda de 2.600 millones vinculada a estos activos.

Con todas estas medidas, ACS confía en obtener la calificación de investment grade o empresa solvente durante la primavera, un hito para una compañía que por fin podrá financiarse en los mercados con emisiones de bonos después de varios intentos fallidos y reducir su abultada dependencia de la banca. Goldman Sachs y Merrill Lynch esperan poder sacar provecho de esta nueva etapa. 

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