El auxilio de Amancio Ortega a su hija Sandra para ordenar su fortuna
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El auxilio de Amancio Ortega a su hija Sandra para ordenar su fortuna

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones, movimientos y desenlaces. Ibex Insider ofrece pistas para entender a sus protagonistas

Foto: Sandra Ortega. (EC Diseño)
Sandra Ortega. (EC Diseño)

A la segunda persona más rica del país le gusta ser invisible. Sandra Ortega no hace concesiones a este respecto y, sin embargo, a finales del año pasado inició un camino de desenlace incierto que la está exponiendo como nunca antes a los focos públicos. La hija mayor de Amancio Ortega y Rosalía Mera, fundadores de Inditex, ha preferido interponer dos querellas y afrontar una demanda antes que arreglar con dinero el divorcio profesional con Pepe Leyte, el hombre de confianza que gestionó durante 20 años la fortuna familiar desde Rosp Corunna.

Bajo el formalismo de cese por falta de confianza, el mar de fondo que explica el volantazo de Sandra Ortega con el gestor heredado de su madre está recogido en el 'forensic' realizado por KPMG. La firma aterrizó en las tripas de la oficina familiar en las navidades de 2020, un mes después del despido de Leyte, para escudriñar el trabajo llevado a cabo durante años y poner negro sobre blanco la razonabilidad económica de las inversiones del 'holding', la trazabilidad del dinero administrado y las vinculaciones societarias y personales del ‘empleado’.

Hasta aquí, lo que se conoce son las dos querellas interpuestas por Sandra contra Leyte por administración desleal, apropiación indebida y falsedad documental, además de la demanda del gestor contra su antigua empleadora por diferencias económicas sobre la liquidación de su despido. Pero tras esta enmienda a la totalidad, hay mucho más, también en el ámbito personal, pues la multimillonaria heredera cuenta con el apoyo y asesoramiento de su padre para este paso, una vez la relación entre ambos se estrechó tras la muerte de Rosalía en 2013.

Foto: Sandra Ortega, en una de sus escasas imágenes públicas. (Gtres)

Descabezar la pirámide de Rosp Corunna no ha sido un asunto trivial. Por eso, no sorprende que en este desenlace haya participado el propio Pepe Arnau, mano derecha de Amancio y escudero al frente de Pontegadea, cuya opinión sobre su homólogo, conocida en el reducido universo coruñés, era manifiestamente mejorable. Ahora, todos esos recelos acumulados dentro y fuera del perímetro de la familia más rica de España se han resuelto de manera abrupta, con los tribunales de por medio, pese al riesgo de señalar a Leyte, fortificado en su ‘exilio’ de Londres.

Si la mayoría de grandes patrimonios tiene aversión a la exposición pública, también ocurre lo mismo con el riesgo. Justo lo contrario de lo que durante varios años ha ocurrido en Rosp Corunna, donde algunas de sus inversiones financieras en “diversos derivados especulativos sobre el tipo de cambio entre el euro y el dólar norteamericano” han provocado pérdidas millonarias más de una vez. Lo habitual suele ser mucho menos sofisticado: inversiones inmobiliarias con rentas estables y participaciones en compañías con políticas de dividendo previsibles.

Quiere romper con esta herencia

Nadie está libre de errores, pero sí de perseverar en ellos. En este sentido, la posición de Sandra Ortega en la hotelera Room Mate es el patinazo más sonado y del que Leyte, lejos de recurrir a explicaciones retorcidas, responsabiliza a Rosalía Mera, deseosa de apoyar al empresario Kike Sarasola, con el que se asoció como inversora en el verano de 2007. Su casi 10% original se ha convertido con el paso del tiempo (y de las pérdidas de la compañía) en un 30%, además de su exposición como acreedora y dueña del ladrillo de varios hoteles.

La hija de Amancio y Rosalía quiere romper también con esa herencia. Pero, por el camino, espera aclarar por vía judicial el uso y destino del dinero que Rosp Corunna asignó a Room Mate y cuya administración, dentro y fuera de España, recaía sobre Leyte y Sarasola. En ese sentido, las sospechas surgidas al calor del ‘forensic’ afectan a cuestiones de gobernanza (mala) más que al puro quebranto económico de la inversión. A la mujer más rica de España, amparada por su padre, le duele como algo personal (abuso de confianza) y eso trasciende el dinero.

A la segunda persona más rica del país le gusta ser invisible. Sandra Ortega no hace concesiones a este respecto y, sin embargo, a finales del año pasado inició un camino de desenlace incierto que la está exponiendo como nunca antes a los focos públicos. La hija mayor de Amancio Ortega y Rosalía Mera, fundadores de Inditex, ha preferido interponer dos querellas y afrontar una demanda antes que arreglar con dinero el divorcio profesional con Pepe Leyte, el hombre de confianza que gestionó durante 20 años la fortuna familiar desde Rosp Corunna.

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