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Indra Nooyi, la dama de hierro de Wall Street
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Indra Nooyi, la dama de hierro de Wall Street

Es lista e irreverente y además, tiene un sentido profético de los negocios. Tres aspectos que han marcado su vida profesional y que le han llevado

Foto: Indra Nooyi, la dama de hierro de Wall Street
Indra Nooyi, la dama de hierro de Wall Street

Es lista e irreverente y además, tiene un sentido profético de los negocios. Tres aspectos que han marcado su vida profesional y que le han llevado a lo más alto en un mundo dominado por los hombres: el de Wall Street. Su nombre es Indra Nooyi, nació en Madras (India) hace 52 años y se ha convertido en una de las mujeres más influyentes del mundo -según revistas como Fortune o Forbes- gracias a su liderazgo en una de las multinacionales insignia de Estados Unidos: PepsiCo, donde aterrizó hace ya catorce años. En este tiempo se ha ganado a pulso el título de la 'dama de hierro' de la Gran Manzana.

Sus comienzos no fueron nada fáciles. Según ha contado en numerosas entrevistas, llegó a Estados Unidos con un traje de 50 dólares y dispuesta a comerse el mundo. Sin embargo, recibió su primer rechazo profesional, pero no se amedrentó ante la adversidad. Sabía que no sería fácil. “Las mujeres que llegan a la cima tienen que trabajar más duro que los hombres”, ha asegurado en muchas ocasiones. Y así lo hizo.

Licenciada en Matemáticas, Física y Química, Máster en Administración de Empresas por el Indian Institute Management de Calcuta y con su diploma de Yale en Gerencia Privada y Pública bajo el brazo, aterrizó en Boston Cosulting Group con un sari, el traje típico de los hindúes. También pasó por Motorola antes de aterrizar en PepsiCo por primera vez en 1994.

Su ascensión en PepsiCo, el segundo mayor fabricante de refrescos del mundo después de Coca-Cola, ha sido imparable. En 2001 fue nombrada directora financiera del grupo y cinco años más tarde llegaba su gran oportunidad profesional. Fue un 14 de agosto de 2006 cuando tomó el testigo de Steve Reinemund como presidente y director ejecutivo de PepsiCo, aunque no tomaría pleno control de la compañía hasta octubre de ese mismo año. Nooyi escribía un nuevo capítulo en el libro de los grandes negocios en Wall Street: se convertía en el quinto CEO en los 42 años de historia de PepsiCo y, además, era la primera mujer.

Su nombramiento no fue una sorpresa ya que desde su llegada a la multinacional Nooyi jugó un papel decisivo en la restructuración del grupo. Apostó por la diversificación y los productos más saludables. Fue la impulsora de la venta de Pizza Hut, KFC y Taco Bell a Yum! Brand en 1997. Un año más tarde fue clave en la compra de Tropicana, mientras que en el año 2000 participó en la fusión de 13.000 millones de dólares de Quaker Oats con PepsiCo. Operaciones todas ellas que ha permitido a la compañía doblar su beneficio neto en cinco años, hasta los 5.600 millones de dólares y que los ingresos anuales de la compañía hayan crecido un 72%.

También ha sido el arquitecto clave en la reorganización de la estructura empresarial en tres unidades con el objetivo de hacer frente mejor al continuo crecimiento del grupo. PepsiCo, que antes comprendía PepsiCo Norteamérica y PepsiCo Internacional, contará ahora con tres unidades: PepsiCo Americas Foods (PAF), PepsiCo American Beverages (PAB) y PepsiCo International (PI).

Desaceleración económica y encarecimiento de las materias primas

Ahora, Nooyi se enfrenta dos grandes retos: la fuerte desaceleración económica estadounidense y el consiguiente descenso del consumo de los consumidores, y el imparable encarecimiento energético y de las materias primas.

El primer examen lo ha aprobado con nota, ya que bajo su mandato, PepsiCo ha sido capaz de capear en el primer trimestre del año pese al aumento de los costes y la desaceleración del consumo, que ya han empezado a pasar factura en las cuentas de resultados de muchas compañías del sector. El grupo que dirige ha sabido capear el temporal, al menos de momento, y entre enero y marzo de 2008 ganó 1.148 millones de dólares un 4,7% más que en el mismo período de 2007, mientras que

Pese a ello, Indra Nooyi no se confía. Al contrario, ha manifestado en los últimos meses su preocupación por los problemas que pueden derivarse del actual clima económico. Y lo ha hecho sin pelos en la lengua. Ha criticado con dureza a Washingotn por no tomar las medidas suficientes para controlar la escalada de los precios energéticos.

“No hay señales que indiquen que la burbuja va a pincharse. Es muy preocupante, y lo que realmente me sorprende es que no he visto a nadie en Washington diciendo que se trata de la mayor crisis que hemos tenido nunca”, apuntaba en una de sus últimas intervenciones públicas.

Pese a estos temores, Nooyi prima ante todo a sus accionistas a quienes les acaba de anunciar un aumento de su dividendo del 13,3%. El aumento ha sido hasta 1,70 dólares por acción, 20 centavos por encima de los 1,50 dólares del año pasado. “El dividendo refleja nuestro compromiso con maximizar el valor de las inversiones de nuestros accionistas y nuestra confianza en el futuro crecimiento de nuestra compañía”.

Es lista e irreverente y además, tiene un sentido profético de los negocios. Tres aspectos que han marcado su vida profesional y que le han llevado a lo más alto en un mundo dominado por los hombres: el de Wall Street. Su nombre es Indra Nooyi, nació en Madras (India) hace 52 años y se ha convertido en una de las mujeres más influyentes del mundo -según revistas como Fortune o Forbes- gracias a su liderazgo en una de las multinacionales insignia de Estados Unidos: PepsiCo, donde aterrizó hace ya catorce años. En este tiempo se ha ganado a pulso el título de la 'dama de hierro' de la Gran Manzana.

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