Inditex: un terremoto que pone a prueba la confianza del mercado
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Inditex: un terremoto que pone a prueba la confianza del mercado

El rápido y brusco ascenso de Marta Ortega a la presidencia de Inditex deja cierta sensación de ruptura en un grupo que ha hecho de la estabilidad uno de sus grandes valores

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Es conocido que allá donde no son comunes los terremotos suelen resultar más dañinos. La ausencia de costumbre a lidiar con las convulsiones inesperadas suele ser un factor que agrava las consecuencias.

Inditex es una compañía que ha hecho de la estabilidad uno de sus grandes valores. Durante los últimos tres lustros, el grupo creado por Amancio Ortega, ha estado guiado por la mano de Pablo Isla, primero como consejero delegado y desde 2011 como presidente de una compañía que ha llegado a afianzarse como el mayor grupo de la bolsa española y un gigante de la moda de alcance global.

Esa etapa llega ahora a un final abrupto e inesperado. La salida de Isla para dejar la presidencia a Marta Ortega, hija de Amancio, representa un cambio de esos que al mercado le suele costar digerir, como se evidencia en la reacción de la acción en bolsa, donde ha registrado recortes que han superado el 6%. La mano que ha regido el rumbo del grupo está de salida y la sensación de incertidumbre resulta del todo natural.

Isla ha sido la mano que ha conducido el auge de Inditex a un gigante global

Que Ortega estaba llamada a ocupar un rol fundamental en el futuro del grupo fundado por su padre estaba en todas las papeletas y la entrevista que concedió el pasado verano al Wall Street Journal fue entendida como una carta de presentación ante los mercados internacionales que auguraba un próximo salto al terreno de la dirección.

Pero nada de esto evita que la forma en que se ha articulado el relevo deje en el aire cierta sensación de ruptura. Junto a Isla, que dejará oficialmente el cargo el próximo marzo, se produce también la degradación del hombre que parecía llamado a sucederle, Carlos Crespo, nombrado hace apenas dos años como consejero delegado y ahora trasladado a la responsabilidad de director general de Operaciones, Transformación Sostenible y Digital, con responsabilidades similares a las que tenía cuando fue nombrado número dos en la estructura de la compañía. Será el actual secretario general y del consejo, Óscar García Maceiras, quien ejercerá a partir de ahora las funciones de CEO.

Que todos estos cambios sean una maniobra más o menos preparada a nivel interno es algo que en principio solo pueden aclarar los involucrados, pero hacia el mercado se proyecta una imagen de aparente precipitación y hasta de enmienda (principalmente por el cambio de rol de Crespo) para la que Inditex no estaba preparada. Y el componente familiar que subyace tras el movimiento representa otro de esos factores que con frecuencia suelen dejar mal sabor de boca sobre el parqué.

En el mercado se esperaba que Isla dirigiera una transición más suave

“Nosotros siempre pensamos que Ortega sería la sucesora natural de su padre, pero está tomando el liderazgo mucho más rápido de lo esperado”, observan los analistas de Alantra Equities, quienes confiesan que esperaban una transición “más ordenada y suave”, con Pablo Isla supervisando el relevo desde el cargo de presidente, aunque sin responsabilidades ejecutivas. Además, advierte, el nuevo CEO, un abogado con experiencia en banca, “no tiene ‘track record’ en el sector de retail y tendrá que construirse su credibilidad, máxime en el actual entorno desafiante”.

Parece lógico pensar que bajo la nueva dirección, el gigante español del retail no se dispone a protagonizar ningún viraje en una trayectoria que viene marcada firmemente desde hace tiempo, que ha recibido desde hace años los elogios de analistas e inversores y que se ha probado especialmente eficaz durante la difícil coyuntura de la crisis del coronavirus. Y aunque es poco lo que se conoce sobre las ideas y las capacidades de Ortega, la llegada a la dirección de una nueva generación, quizás más familiarizada con las nuevas tendencias y demandas del sector, podría infundir aires renovados a la estrategia de una compañía que, sin duda, tiene por delante importantes retos que afrontar, en un mercado en plena transformación ante el auge del comercio online.

En qué resultará la presidencia de Marta Ortega solo el tiempo lo dirá. Pero la estructura de Inditex parece lo suficientemente grande y su trayectoria firmemente asentada para esperar grandes revoluciones. Es probable que el grupo pueda protagonizar este relevo sin mayores daños que las lógicas tensiones iniciales. Sin embargo, resulta casi inevitable que desde hoy y durante un tiempo prudencial el mercado irá escrutando cada paso de la nueva dirección, atento a cualquier posible cambio. Y acostumbrado durante lustros a un modo de hacer las cosas que se ha demostrado tan rentable (el grupo ha obtenido rendimientos superiores al 700% en bolsa en los últimos 16 años) no será fácil convencerle de que las variaciones serán para mejor.

Es conocido que allá donde no son comunes los terremotos suelen resultar más dañinos. La ausencia de costumbre a lidiar con las convulsiones inesperadas suele ser un factor que agrava las consecuencias.

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